Las pequeñas historias del país de a lo mejor

Dia 1
Entramos a Cuba por el patio de atrás, mirando cómo las paredes gritan consignas que a la gente se le hacen invisibles mientras hablan de sus cosas. En Cuba los muertos son más ricos que los vivos y se construyen casas del mármol que necesita la Habana vieja con minúsculas. El centro de la Habana es un manual de supervivencia sin los carteles de neón que un viejo replicante pudiera recordar más allá de Orión. Solamente se comercia con lo básico y todo lo que se estropea se arregla en lugar de tirarse. Nadie roba pero todos engañan. Incluso el Gobierno se engaña a sí mismo manteniendo un país oficial ficticio donde la economía informal es diez veces superior a la economia formal. La Habana es la universidad de la picardía con un permamente olor a petroleo, es una ciudad que pide auxilio, donde las puertas se abren con cariño y la tinta desaparece dejando morir las noticias de un periódico que se hace viejo antes de salir. Podríamos estar en el único lugar que guarda un rincón para los cretinos, el único lugar donde todavía quedan guevaras cojos que se suben en coches más antiguos que viejos. Atardece en el malecón mientras una niña te regala un beso a cambio de un sueño.

Dia 2


Cuando llegamos la Habana estaba triste y lloraba por haber perdido el amor de un Ford del 56. La única posibilidad era intentar perderme para poder encontrarme. Busqué en la maleta algún recuerdo pero lo único que no te puedes llevar a Cuba son tus circunstancias.
Lo elemental es una incógnita, lo necesario es abundante y lo superfluo es inexistente. Leo abundantes conceptos de autocrítica y reforma, análisis marxista que conduce al resurgimiento en lugar de la insurrección. El paisaje humano te conduce directamente a la infancia de una España ochentera donde la Habana Vieja parece nueva y la Habana nueva parece vieja. Dan ganas de volver a España y entrar con la columna número 8 junto a Ernesto. El sabor de los viajes es posterior a su digestión al contrario que los buenos platos de cocina.
Y te desplazas a Viñales pensando que quizá en el otro mundo en vez de infierno encuentres gloria y que una nube de tu memoria me borre a mi.

Dia 3
Cuba sigue llorando. Los minutos gotean y la radio late. No nos sentimos turistas al saborear un mojito auténtico con sabor a bienvenida. Quizá algún día escriba Elogio de la pereza. Aquí escogen el lenguaje incluso cuando tachan palabras. Cualquier trato es posible. Esta noche se me cayeron dos identidades. Democracia no es capitalismo porque capitalismo no es democracia. Creo que construiré alguna teoría del exceso con muchos defectos. Aquí todo empieza y todo acaba con una revolución. Los problemas cercanos parecen lejanos porque estamos en el único sitio donde no llega Google. Hablando con desconocidos te das cuenta de que nunca necesitas lo que desconoces y que la tierra es una patria donde el desarrollo sostenible es supervivencia indispensable. Y así miras por la ventana y lees poesía de pared llena de frases sacadas de sobres de azúcar caribeño.

Dia 4
Anoche un coro de ranas decidió interpretar una sonata nocturna y al levantarte te parece que fuiste un lugar al que quieres volver. Los coches pertenecen a los años. Me siento un viajero errante porque cometo tantos errores que me llevan a la deriva. Conocer lugares es absurdo sin conocer a la gente que los habita. Juan era barman en la Cueva del Silencio. Ahora intenta llegar hasta su jubilación alquilando un par de habitaciones. Siempre he creído que toda persona busca su estado de flujo. Para mi era un campo de futbol y desde que no puedo jugar ando buscando mi estado de flujo. Aquel lugar donde uno vuelve a ser pequeño y se siente seguro y cómodo. Para Juan es la barra de un bar así que le pido que me enseñe a hacer auténticos mojitos aunque yo sé que lo auténtico no se aprende. Juan es un hombre tranquilo, sin expectativas más allá de ser feliz. Y el que no espera nada lo consigue todo. Me producen admiración estas personas porque mi mente construye demasiadas realidades paralelas y viviendo en tantos mundos es imposible disfrutar de éste.
Aquella primera impresión ácida se va dulcificando. Creo que estoy entrando a la casa de todos los cubanos. Cuba es un país muy uniformado y muy poco uniforme. Es el país de los milagros porque milagrosamente sobrevive cada día. Los perros no conocen a los coches y los conductores se conocen cada bache de la carretera.
La puntualidad es un concepto asimétrico porque nos encontramos en el pais donde los taxistas buscan pasajeros y no los pasajeros buscan taxi. La leche se corta en el mercado negro y no hay acceso a departamentos de calidad ni de caridad. Veo la tele: Cuba es el altavoz de los paises pobres.

Dia 5
Este pestilente olor a mierda de caballo acabará por ahogarme. Viajar es como una montaña rusa. Al momento quieres que pare y otras no sabes que haces allí colgado. Son las fiestas del pueblo como las fiestas de cualquier otro pueblo. Gente que se enamora, gente que discute, gente que sonríe y gente que llora, gente que baila y gente que mira. Y sigue lloviendo. Cuba sigue llorando. En Cuba el precio de las cosas es tan secreto que es mejor no comentarlo. El aguardiente lleva miel como la vida, a mitad de camino entre la comedia y la tragedia. Y voces de cuerda de guitarra te cantan canciones de un Silvio alquilado por horas.
Te llega un sms de otro planeta. Es ella. Lo sabes y sonríes porque no pensabas que podría recordarte a tanta distancia. Miro mi pasaporte y descubro que me dejé a Carles en casa y solamente me traje a Carlos. Un niño grande que lo mira todo con tanta curiosidad como miedo a molestar. El personaje se quedó en casa, ya volveré a verle y a disfrazarme.
Aquí las sonrisas son reales, limpias y generosas. Las aguas son sucias, la arena está sucia y hasta las algas son sucias, la vida es tan imperfecta como los viajes.
El señor Valdivia practica un oficio olvidado, arregla gomas de neumático. Se casó cinco veces y quiere presentarme a su hermana, una negrita ojiverde. El sol de Cuba es tan intenso que traspasa las sombrillas y me quema. Mi piel traduce mi mente y me hace más rojo. Esta noche cenamos caldo hecho con cariño. Mi reencuentro con el mar siempre es profundo aunque me quede en la orilla. En el futuro debo recordar que es bueno dedicar tiempo a contemplar.

Dia 6
Nunca vi niñas tan bonitas y mujeres tan descuidadas. La belleza femenina supera a cualquier paisaje. Por eso me gusta tanto mirarlas. Porque una mujer bella es la promesa de un nuevo mundo. Un regalo. Un contagio. Una chispa. Cuba no es un país de bellas mujeres porque se hacen mujeres demasiado pronto y esconden aquellas niñas de uniforme de escuela.
Visitamos el entorno de Trinidad por la tarde, una de esas cosas extrañas que hacen los turistas para los taxistas. Visitamos reliquias escondidas, visitamos ruinas que están en ruina. El Valle de los Ingenios es mi edén de aquella biblia juvenil que nunca debí leer.
Cuba es como  un motor diesel metido en un coche de gasolina, algo que no encaja, que señala averías pero funciona. Un taxi que siempre arranca cuesta abajo. Una muñeca que se da la vuelta y cambia de color a tu gusto.
Esta mañana los borrachos todavía beben y arañan la lealtad de sus mujeres. Las telenovelas salen a la calle. Y las cosas se limpian con cosas sucias.
El sol es cálido como la camaraderia que dijo el Capitan Marko Ramius pero a mi me ha quemado tanto que veo las cosas de otra manera. Me cuentan que las asambleas de barrio eligen a sus representantes municipales y a mi me habían dicho que aquí no había democracia. Me lo dijeron en un país donde solamente puedo votar letras y siglas.
Cenamos a la carta. A la carta que un día escribiré a la mujer más bonita del mundo. Derribaré mis expectativas, mis creencias y mis planes. Y seré feliz.

Dia 7
Los cubanos te acogen concediéndote el asilo político que nosotros no les proporcionamos. Te pitan para saludarte o avisarte; nunca para recriminarte. Abandonas el dogma del etnocentrismo occidental y constituyes el primer oligopolio de la interpretación.
Cuba es una isla aislada. No es una isla en ruina sino arruinada por un bloqueo comercial injusto e innecesario.
Juegan al ajedrez y al domino y hablan de cosas que les superan. Cualquiera puede darte una lección de historia desde la humildad de una patria orgullosa de ser un país subdesarrollado y antidesarrollo.

Dia 8 
Entramos por el patio de atrás y salimos por la puerta de entrada. Hoy veré la Casa del Che aunque me hubiera gustado ver la casa de Ernesto. Leo la carta que escribió a sus padres y confirmo mi teoría de que los grandes hombres y mujeres han estado un poco locos. Sin ese punto de locura simplemente eres nadie. Se despide de sus padre para dar la bienvenida a la gloria y no puedo evitar pensar que un psicólogo le habría diagnosticado un trastorno obsesivo compulsivo revolucionario. Aquí la ideología es una religión más que te proporciona la inmortalidad. Estoy en parque temático ideológico, en un país cautivo pero armado, desorientado respecto a tus procedencias, un país sentado pero no arrodillado, un país más empobrecido que pobre. Aquí todos somos el estado aunque el estado no sea de todos. Vine a ver un país que pide por costumbre, donde hay mercado negro hasta de productos blancos.

Dia 9. El día inexistente. 
Subo a un avión. Recorreré horas que no existirán nunca. Intentaré dormir para poder soñar pero ya no sé soñar. Los sueños son un lujo de quienes nunca hicieron la revolución.




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