Las crónicas de Intag. Dia 3

Me despierto temprano, moribundo. Perezoso resucito, bienvenido al mundo. Con noticias asesinas me tomo el desayuno.
Por suerte aquí el PP solamente es un diario que hace sorteos de dinero. Aquí andan preocupados por la seguridad vial y por los incendios. No sé de qué me sonará eso. Si te pasas de la velocidad te meten tres días en la cárcel.
En la presentación del tema de la cooperación para quiénes aspirábamos a participar noté una cierta jerga específica. Todos los colectivos la tienen para señalarse como aquellos que dominan las reglas del juego frente a los que no las dominan. Hablaban constantemente de "bajar a terreno". Hoy he entendido exactamente a qué se referían.
Es el primer día en que nos levantamos por la mañana y debemos fijar nuestros objetivos preliminares que seguramente deberemos corregir cada semana si no cada día. Es el día de las expectativas. Las nuestras que se han creado sobre nuestras capacidades y las cosas que pensamos que podemos aportar. Las de las personas que nos reciben que trabajan todo el año y tienen unas necesidades que cubrir. Y también es el día de la cantidad de cosas que pueden resultar inesperadas.
Una de las primeras cosas que me gustaría hacer es restarle épica a esta colaboración. No soy un héroe ni pretendo serlo. Ni la cooperación es una heroicidad siempre aunque a veces tenga sus tintes. No me debería extrañar siendo como soy estudiante atento de Comunicación pero los medios asocian sistemáticamente la cooperación con situaciones de conflicto o de escasez extrema. Entonces la cooperación es noticia. Mi intuición me decía que la cooperación no podía ser solamente eso. Y además era mi deseo porque en conductas exclusivamente asistencialistas tengo poco que aportar. Por suerte este proyecto tiene poco de épico y mucho de pragmático.
Hemos aterrizado en Ibarra. Una ciudad de suficientes habitantes como para llamarse ciudad. De una pequeña ojeada estadística se puede deducir que hemos venido a un lugar donde la cooperación tiene más que ver con una inversión con retorno indirecto que con una conducta caritativa o meramente asistencialista.
Nuestra presencia aquí ha sido planificada y preparada. Saben exactamente qué quieren de nosotros. Otra cosa es que existan márgenes de desplanificación. Se trata de un proyecto que da la impresión de estar maduro. Hace años que Ayuda en Acción aterrizó en esta zona. La amenaza de una mina de cobre que destrozaría el entorno natural y social movilizó toda la zona que goza un tejido social envidiable para cualquier español que conozca como esta el nuestro. La mejor manera de proporcionar una alternativa viable a esta zona era la promoción de un modelo de turismo sostenible y sostenido.
Todavía no he ido a Intag pero he visto alguna foto y algún vídeo y me ha gustado. Creo que vamos la semana que viene.
Colaboramos con la Fundación Prodeci  que es la organización que gestiona directamente la iniciativa como contraparte de Ayuda en Acción. Su funcionamiento es bastante sólido. Digamos que no hemos venido aquí a enderezar ningún árbol sino a cuidar de las hojas (ni siquiera de las ramas). Perfilamos un cuadro que está casi pintado. En concreto, la actuación se va a centrar en cuestiones de marqueting para posicionar el arranque de Intagtours. Intagtours es una empresa recién creada para ofrecer servicios turísticos de operadora en la zona. Se ofertaran packs turísticos de deportes de aventura y relax en un entorno natural. Y dado que los recursos son escasos habrá que maximizar las oportunidades que ofrecen Internet y las redes sociales. Obvia decir que son temas que me apasionan así que así ando... apasionado. De momento, nos vamos a centrar en la formación en herramientas ofimáticas y virtuales que permitan una cierta autonomía a la hora de diseñar y socializar las estrategias de marqueting. Dicho de otro modo, no hay dinero así que debe haber imaginación.

Y por cierto, paso bastante vergüenza interior con la cantidad de estereotipos que hemos creado en España respecto a Ecuador fruto de esa visión sobre la inmigración del etnocentrismo occidental. Pongo solamente un ejemplo, en el hotel había un equipo de futbol juvenil que jugaba un campeonato. Me fijé en sus zapatillas porque yo jugaba en un equipo así cuando era más joven y sé que son un indicador de prestigio social y de solidez de una clase media asentada. Umbro, Reebook, Nike, Adidas... Así que.. no volveré a comentar en este blog cuestiones sobre la calidad de vida de aquí para no caer en trampolines occidentales que me llevan directamente a piscinas vacías de las que luego no sé salir nadando.
Es tarde. No es fácil encontrar un restaurante en el que no pongan solamente pollo. Hoy lo hemos conseguido. Quizá mañana también.
No deja de ser curioso que dos ex empleados de una Caja de Ahorros vayan a colaborar a un lugar donde acaban de constituir una Caja de Ahorros. El mundo es un tómbola. Sin luz y sin color.


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