Las crónicas de Intag. Dia 5

Mi compañero es de Barcelona. Hablamos en catalán entre nosotros. De momento nadie nos ha dicho que es de mala educación así que esa enfermedad no afecta a todos los castellanoparlantes. Debe afectar solamente a los que viven en España que obtienen una especie de diploma de superioridad lingüística.
Ya aterrizado uno se da cuenta de que hacer proyectos de plástico es fácil. Lo dificil es salir del laboratorio teórico y hacer un proyecto con alma. Poner en marcha una empresa turística en Ecuador requiere una enorme cantidad de información que no tenemos por el simple hecho de venir de España. Sabemos cómo se hace un Plan de Marqueting, su estructura y método.. lo que no sabemos es el contenido. Así que nos han preparado una agenda de inmersión de costumbres, historia, cotidianeidad.. y creo que vamos sumando buena y nueva información.
El proyecto requiere la complementariedad de quienes siendo profesionales aportan un alto grado de voluntariedad y quienes viniendo del voluntariado queremos aportar algo de profesionalidad.
Hoy es el primer dia que acompañamos a los que se están preparando para ser los guías turísticos de la zona. Seguramente a tu mente habrá venido unos muchachos fornidos, rubios y morenos por el sol de hacer surf o esquiar, licenciados en IVEF y que triunfan entre las niñas monas en cada temporada. Bueno, con todo el respeto debido a todas las personas no se trata de ese perfil. Son chavales entre 20 y 25 años. No ha sido fácil encontrar 12 chicos que tuvieran acabada la escolarización. Uno de ellos ni siquiera tiene documentación de identidad. Su alternativa laboral es la agricultura y la ganaderia. Pero se preparan para ser guías turísticos en su area natural -Intag- en su propia tierra. En el proceso de formación se incluye todas las modalidades de turismo de aventura que es el que tendrán que guiar mayoritariamente en Intag cuando la empresa esté en marcha. Pero su formación también incluye una panorámica de la historia de Ecuador y algunos otros lugares de interés que tienen que saber explicar.

Para poder encontrarnos con ellos hemos tenido que ir a Quito. Yo creo firmemente en las casualidades. Bueno, más bien en que la vida es un pasillo de puertas que se abren y se cierran, algunas de ellas las abre el aire y tienes que saber entrar rápidamente. Eso son las casualidades.
En el viaje hacia Quito en autobús ponen una película para hacer más ameno el trayecto. Detecto que es de Bollywood y me pregunto por qué en España no puedo ver películas de Bollywood. Se titula Me llamo Khan. Es una pelicula de factura razonable en cuanto a técnica y estética. Para simplificar explicaré que se trata de una especie de Forrest Gump que utiliza la metáfora del chico con dificultad para atravesar algunos hechos históricos que se quieren tratar. Así pues, el hilo conductor es un chico autista que vive una historia de amor con tragedia incluida. Nada nuevo que no haga Hollywood diez veces al año. La diferencia es que la película está tratada desde el otro lado del espejo. El chico es musulman y vive en Estados Unidos en pleno post 11-S. Y construye la visión musulmana de toda esa caza de brujas tan típicamente americana propia de un país neurótico y armado. Me ofrece una visión diferente, tierna y dura al mismo tiempo de los musulmanes que jamás hubiera imaginado. Y entonces entiendo por qué en mis apuntes de la universidad se habla de Al Jazzira como  una aportación imprescindible e histórica a la pluralidad informativa. Nos construyen un discurso narrado desde el ombligo de los Estados Unidos y nosotros lo compramos a trozos de diez euros (ahora que ha subido el IVA). La película es realmente recomendable de ver aún siendo muy lacrimogena.

De Ecuador y de mi primera impresión de los chavales -tengo el doble de años que la mayoría- me llama la atención la tecnología en capas. Es como si en España convivieran diferentes épocas. He visto unos recreativos como los de mi preadolescencia con sus maquinitas y sin embargo también veo Blackberries y Iphone.
Los museos que hemos visitado junto con ellos son diferentes a los europeos. En Europa y especialmente en  España los museos viven obsesionados por la transmisión de información y la verdad. En Ecuador -lo que yo he visto- viven más cerca del aprendizaje y la imaginación. Me explico. Los museos de Ecuador construyen recreaciones de realidades históricas virtualizando el museo. No se trata de realidad virtual sino de recreaciones de aquellas épocas que no son verdaderas mediante muñecos, cabañas, ropajes.... Sin embargo, gracias a las recreaciones viajas en el tiempo. Algo que jamás me ha pasado en un museo en España. El chico que hizo la visita al Museo de Historia de la Ciudad de Quito construyó una conversación permamente con el visitante. Mientras tanto, en Escocia e Italia te dan una audioguia incluso en lugares donde no hay masificación.
Los museos que hemos visitado ponen en valor los próceres de la patria que sorprendentemente suelen ser hombres de ciencia o de letras. No he visto revolucionarios, ni guerreros todavía en la puesta en valor histórica. Y preguntando tiene lógica porque los habitantes de este continente no tuvieron nunca una visión violenta de la vida ni de la historia.
Pero es especialmente llamativo ver por primera vez un museo donde los españoles son los malos, donde se habla de la independencia de España con naturalidad y orgullo sin que Intereconomia haya tomado cartas en el asunto.
Mientras tanto, en el silencio del museo suena un móvil. Sin duda en el futuro la sintonia de Nokia será el próximo himno internacional del planeta.

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