Las crónicas de Intag. Día 9

Hoy ha sido un día entero de trabajo en oficina repasando el plan de marketing que les hizo una consultora. Creo que seria bueno volver a subrayar que -desde mi inexperiencia- creo que la cooperación no siempre es sobre la nada. En este caso es una cooperación sobre algo sólido. De alguna manera hay algo pintado a trazos y ahora hay que perfilarlo, y especialmente ponerle el color. Nosotros por espacio de tiempo apenas podemos pintar. Así que perfilamos.
El plan de marqueting es digno y bastante metódico y exhaustivo. Da las claves y los hilos de los que estirar. Apenas creo que podremos hacer algunas aportaciones de creatividad respecto a las concreciones. Donde sí que podremos aportar será en las decisiones estratégicas. Una de las primeras es definir el límite entre lo eco y lo turístico. Exceder la linea roja de lo sostenible, del turismo responsable y justo es demasiado fácil como demuestra toda la última literatura sobre comercio justo. Otra decisión estratégica será utilizar un camino social, comunitario y por tanto artesanal o un camino industrial de peaje. No es fácil caminar en la frontera entre el voluntarismo y la profesionalidad.

Como soy un pequeño desastre se me ha olvidado el ordenador y he vuelto al hotel a por él. Y como en todo viaje la casualidad te lleva a descubrir historias. La de hoy es la de un taxista ecuatoriano que estuvo trabajando durante toda la década prodigiosa en España (en L'Eliana y Valencia capital). Así que conocía de donde soy y hemos conversado. Su historia es la de un joven emprendedor que viaja a Valencia, recoge naranjas, trabaja en la construcción y cuando ha ahorrado lo suficiente vuelve a Ecuador para comprar una licencia de taxi por 30.000 $ y trabajar por su cuenta. Una historia que contrasta tan tremendamente con la versión oficial de parasitismo inmigrante del discurso generalizado en España. Ayer pregunté exactamente eso. Casi todo el mundo tiene a alguien en España como casi todo español tenía a alguien vendimiando o algo así en los sesenta. Todos aspiran a volver a su casa junto a su familia con algo de dinero ahorrado. Se van en busca de fortuna y ahora están volviendo a casa por la falta de trabajo en España.
Tras el viaje a Cuba y esta estancia en Ecuador me queda claro que el vector ambiental y el igualitario deben ser mi opción ideológica de futuro. En los noventa opté por los otros dos: el comunitarismo identitario y el pacifismo. Se trata de establecer un nuevo equilibrio sin renunciar a ninguno de los cuatro vectores que descubrí en aquellas clases de Filosofia del Derecho bajo la batuta de un viejo profesor con tendencias sociocristianas.
Por supuesto que he preguntado por la política. Y nada nuevo bajo el sol. Imaginen ustedes un panorama de izquierda fragmentada en varios partidos. Un partido en el gobierno que dice ser de izquierdas pero permite que aumente la desigualdad y que las corporaciones ganen más y más dinero a base de la explotación de mano de obra barata. Toda la historia de la humanidad parece basada en esa búsqueda de mano de obra barata que explotar. Si estás leyendo y crees que perteneces a la clase dominante explotadora estás listo. Sigue soñando. Ellos son otras cosas. Ahora ni siquiera tienen nombres y apellidos y un cuello a quien guillotinar. Hemos montado androides societarios anónimos para hacerlo.
Para resolver esa fragmentación se ha optado por la presentación de firmas para garantizar la seriedad de las candidaturas. Justo lo que tuvo que hacer Compromís para presentarse a las generales últimas.
Me cuentan que el poder -ahora de izquierdas- sigue intentando mantener un control quizá de manera más sútil  pero visible. El poder siempre quiere tener una visión panorámica de sus apoderados. Se refugia en un castillo orgánico-burocrático desde el que otea las conspiranoias y así la corte siempre permanece controlada. Y eso es así en un país, en un partido político, en un sindicato y hasta en un equipo de fútbol.
He descubierto por qué algunos taxis llevan el cartel de Ejecutivo. No se trata de taxis de primera clase para ricos sino que el Gobierno ha hecho concesiones de taxi de VPO. Me explico, las licencias de taxi cuestan dinero pero algunas de ellas han sido regaladas por el estado en función de determinados parámetros socioeconómicos. Una confirmación más de la apuesta en Ecuador por una movilidad basada en el petroleo. Espero equivocarme pero me parece un error estratégico de país con precio muy alto.
En fin.. mañana sí que definitivamente vamos a Intag y podré grabar las imágenes para los videos promocionales de la zona. Así que me despido...

PD: Mamá... ya he encontrado galletas para el desayuno. Besos...

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