El nadismo

En la última época he asistidos a muchas manifestaciones, movilizaciones,  huelgas... a cada cual más multitudinaria. Se han ido añadiendo colectivos. Hasta los polis se mueven.Y mis felicitaciones a los estudiantes y  los padres y madres de alumnos por la movilización de esta semana. Incluso en el Camp de Morvedre tenemos una Plataforma de Parados que no son muchos pero tienen todo mi ánimo porque los parados nunca se tienen que quedar quietos. Cada vez hay más gente en la calle. Ya no tengo aquella angustia reivindicativa del pasotismo. La gente se mueve y lo hace de manera muy amplia.

Ahora me preocupa el nadismo activo. Sigue habiendo gente que defiende la nada. Son los neonadies. Me preocupan mucho porque los nadistas tienen una cierta facilidad para caer en el discurso fácil de la extrema derecha. De un entorno de desconcierto y desorientación sobre la salida de una situación de dificultad un buen demagogo es capaz de construir un imperio.

Frente a los nadistas hay mucha gente que sigue en la calle y ya en las encuestas que trata de esconder el Consell está más que claro que el bipartidismo se acabó. Básicamente porque los dos (PP y PSOE) siguen arrodillados ante el poder de las corporaciones que gestiona la siempre aburrida Alemania. A las dos divas del alterne político se les desmonta la paraeta hacia una diversidad política que mi optimismo ideológicopatológico desea que se desarrolle sin revanchismos (eso va por Izquierda Unida) y con alternativas (eso va por Compromís).
Las movilizaciones siguen. Hay una huelga general convocada para Noviembre. Ya saben que yo soy escéptico sobre la utilidad de las huelgas generales. Por varios motivos. Las huelgas ya no son generales. La falta de pedagogía ideológica desde la transición nos ha llevado a pensar que la huelga es una cosa de asalariados y dentro de los asalariados los que puedan hacerla. Dejar caer todo el peso de la reivindicación sobre los asalariados mientras enormes colectivos de gente se quedan "mirando" no es una buena idea. Además, desde el tema que domino -el mediático- las huelgas generales ya tienen un discurso, una narrativa, completamente previsible que los medios -empresas de comunicación- dominan perfectamente porque pueden anticiparla como si fuera el guión de una película. Hay muchos métodos para generar confusión durante una huelga y que nadie sepa nada en claro. Por eso hay que buscar otros mecanismos de transgresión y desobediencia pacífica. Además los asalariados -los que quedan todavía- tienen mucho miedo y poco dinero. Y la huelga incide justo ahí. Yo la haré con la convicción de usar cada instrumento a mi alcance para mantener mi dignidad. Además la haré porque puedo hacerla y quiero hacerla. Ojalá todo el mundo tenga la misma libertad para decidir que yo.
Mientras tanto los nadistas seguirán durmiendo el sueño de los injustos. Pensando que nada sirve para nada, justificando su propia profecía autocumplida de proteger a su propia sombra.
Seguiré leyendo sus argumentos que conducen a la nada. No hacer nada y esperar que pase algo. Bonita teoría  Asalariados que no creen en nada. Autónomos que solamente creen en sí mismo y la nada alrededor. Empresarios que navegan en el mercado pensando que nada les afecta. Son los neonadie. Aquellos que piensan que la democracia es no votar cada cuatro años. Y siguen ahí. Callados. Cargándose de nada.

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