Solfeo para soñadores

Recuerdo perfectamente cuando empecé a hacer radioblogs. Mi intención era darle un aire de reflexión casi soñada, con un perfume personal, una canción inadvertida con una melodía de fondo relajante que nos convirtiera en cómplices del aire que hablaba.

Pero el mundo se puso boca abajo y se nos hizo feo y a veces no puedo evitar vestirlo de pasión y mancharlo de rebeldía. A mi me gustaría escribirles un periódico de noticias bonitas con titulares como "Se enamoraron nada más cruzar las miradas" con una entradilla que dijera "El hecho ocurrió cuando él llego demasiado pronto a una reunión que ella preparaba demasiado tarde" Me gustaría contarles secretos susurrados al oído sacados de una caja de bombones en la que nunca sabes lo que te va a tocar. Jugar con cartas marcadas en las que uno siempre acaba por tener una escalera de color. Pero no puedo dejar de oír el crujir de tripas de la gente común.

Así que hoy quiero recuperar aquel estilo sin dejarme ni un barniz de perspectiva crítica. El de antes de que nos recortaran la vida con las tijeras de la desidia y la avaricia.

Los niños del conservatorio tendrán que pagar más para estudiar música. Todo lo abstracto acaba por sucumbir a lo concreto. Descubrí la música tarde aunque me la enseñaron pronto. Y les aseguro que cualquier alma debería construirse con una buena melodía. Ahora que los bancos cuestan un euro ponemos precio a lo que no sabemos lo que cuesta. Todos tenemos una canción que nos lleva a una época y nos abraza a una persona. Tenemos una melodía que nos ayuda a levantarnos por las mañanas. Tenemos un sonido que nos hace brillar la mirada. Nos someten al imperio de lo práctico y con eso perdemos el hilo de la historia. Escribiendo en pentagramas de cuatro lineas porque nos leen en clave de Fa lo que se escribió en clave de Sol.
Nos cambiaran el Himno de la Alegria Creativa por la Novena de Bethoven. Escucharemos en 2013 la Auténtica Odisea del Espacio y la primavera de Vivaldi sonará a un Invierno permanente. Pero no nos harán olvidar la música.
En el cincuenta aniversario de Casablanca, cada vez me cuesta más decir "Tocalá, otra vez Sam" porque la música que nos repiten me suena siempre igual y porque bajo esa apariencia de cínico me gustaría ser un sentimental. Quizá el único mito de la Caverna fueran los Beatles y quizá pronto suene la trompeta del Séptimo de Caballería que viene a rescatarnos de morir con las botas puestas y finalmente marcharemos invencibles oyendo en el horizonte el sonido de las gaitas escocesas. 

Me preocupan los niños porque pueden llegar a pensar que es normal que se caigan los techos en su escuela, pueden olvidar sus sueños por viajar en un auto nuevo y pueden dejar de escribir cuentos para regalar juguetes.

Si el mundo fuera una leyenda yo querría ser un trovador y cantar cosas bonitas porque los mensajeros los acaban matando. Hoy será de esos días en los que llegue a casa de mis padres y mi hermana me diga "Tete, hoy no te habrá entendido nadie" y yo le diré... "y yo tampoco".

Que pasen ustedes un buen fin de semana.

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