Truco o trato

Tenemos preocupado al ministro de Educación porque los alumnos catalanes no están suficientemente "españolizados" mientras los colegios españoles celebran Halloween como si fuera una de las más arraigadas costumbres de España.
Y a mi, que vivo en un mundo paralelo donde todo me parece metafórico me parece que Halloween no deja de ser el titular más certero de la actualidad.
Nuestros dirigentes tocan a nuestra puerta y nos ofrecen Truco o Trato amenazando constantemente con el final del universos conocido en plan Maya. Ya les va bien la amenaza de truco para poder hacer el trato que en realidad es un regalo. Tocan a nuestras puertas para pedirnos nuestro tiempo, nuestra salud y nuestro futuro. Básicamente para que vendamos esas cosas un poquito más barato. Mientras tanto ellos murieron por encima de sus posibilidades di_lapidando el dinero en fosas comunes que nadie quiere investigar por si resurge alguna memoria del tipo que sea.
Nos presentan los presupuestos en un ataúd forrado de deuda.
En el cementerio democrático en el que se ha convertido España reina un silencio sepulcral que solamente rompen algunas almas condenadas al purgatorio mediático como sindicalistas y otros entes del más acá que convocan huelgas general que intentan resucitar nuestras conciencias y al menos nos dejaran descansar en paz sabiendo que hicimos lo que debimos hacer.
Cada día aparecen nuevas brujas que auguran brotes verdes y nos cuentan historias de miedo con final feliz. Se oyen psicofonias que vienen del pasado y que situan la unidad de España en el ámbito militar en lugar del tablero de la inteligencia.
Fantasmas y más fantasmas se pasean por el Congreso de los Diputados ajenos al sufrimiento de los mortales gozando de su inmortalidad eterna y arrastrando las cadenas de sus siglas por todos los castillos que intentan morar.

Y es que el mundo anda lleno de Dráculas que intentan chupar nuestra sangre, nuestro sudor y nuestras lágrimas. Los españoles perdimos nuestra tradición de honrar a nuestros muertos porque ya casi no queda ningún santo.


Mientras tanto nosotros vacíamos calabazas y les pintamos  una sonrisa. Y además le ponemos una luz dentro que nos ilumine en los próximos dos metros. Sobrevivimos con imaginación e impetú, ilusionistas de lo cotidiano, sinérgicos de la creatividad que tocan las nubes sin dejar de tocar el suelo. Nos disfrazamos de cualquier cosa para seguir la inercia de una colonización cultural protestante que apenas protesta. Con tal de comprar una sonrisa nos gastamos el dinero que haga falta y la inflación de las sonrisas cada vez es más alta. Brujitas sexy de Triple AAA, elegantes vámpiros que cotizan al alza...

Halloween no puede ser más que la metáfora de una sociedad nacida para divertirse hasta morir disfrazada por el miedo, placentera de ultratumba que sacará una perfecta sonrisa en la foto de su lápida. Murió mientras se divertía.

La próxima vez que me ofrezcan truco o trato elegiré truco... siempre he preferido los sustos a los malos tratos.

Que los muertos aquí lo pasamos muy bien entre flores de colores
 y los viernes y tal si en la fosa no hay plan nos vestimos y salimos para dar una vuelta 
 sin pasar de la puerta eso sí 
 que los muertos aquí es donde tienen que estar y el cielo por mí se puede esperar


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