Canibalismo social

Una de mis mayores aficiones es parabolizar conversaciones ajenas en el transporte público o en las tiendas. No soy cotilla. Si mantienen conversaciones en voz alta en un sitio donde se les oye perfectamente entiendo que no les importa que les escuche.

Supongo que recuerdan la película Viven. Sí, aquella que hablaba de unos deportistas que se quedaron atrapados en la nieve y para sobrevivir tuvieron que comerse a los que iban muriendo.
Siento traerles esta horrible imagen a la mente a estas horas pero algo de esto está ocurriendo en España. Y con ese canibalismo social está jugando la parte más conservadora de esta sociedad. Lo noto en mis conversaciones parabolizadas.

Los funcionarios son  unos vagos. Los sindicalistas beben cerveza y comen jamón. Los políticos son todos unos corruptos. Los profesores tienen demasiadas vacaciones. Los farmacéuticos ya era hora que  se les acabara el chollo. Los parados no tienen realmente ganas de trabajar. Los trabajadores se cogen demasiadas bajas. Los estudiantes se marchan porque tienen espiritú aventurero. Los que se quedan son ni ni. Hay demasiados puentes. Los policías ya no protegen sino que agreden. Los que protestan molestan. Los jueces son corporativos. Los periodistas son tal... los abogados son todos unos... Y si se fijan ustedes, todos los estamentos sociales fundamentales pasan por un "paredón social" de fusilamiento.
Nos enfrentan los unos con los otros para que no veamos realmente lo que ocurre: el cambio de modelo social que se está produciendo. El estancamiento y la atomización de causas esconde tras el muro de confusión la dictadura de las corporaciones. Deudocracia y Corporatocracia. El desplazamiento de la soberania política lejos de los ciudadanos en una telaraña abstracta de decisiones que parecen tornados contra los que solamente nos queda rezar.

Tenemos que recuperar la soberanía para la política, para el pueblo. Y para eso nos tenemos que ayudar porque van uno a uno contra todos los colectivos sociales. Y por separado el resto mira y practica el "canibalismo social" de "se lo merecen". Es imprescindible abandonar el complejo de "por encima de nuestras posibilidades". Tenemos que luchar "con todas nuestras posibilidades".

Gallardón ha dicho esta semana dos cosas muy relacionadas con esta idea. Todos los estamentos de la justicia protestan por intereses corporativos y que gobernar es repartir el dolor a veces. La primera idea pretende hacernos entender que la justicia es un segmento segregado de una realidad social cuando en realidad es un segmento de vanguardia por formación y visión perfectamente imbricado en el tejido social y democrático. Intentan aislar el fenómeno para que los demás no acudamos en su ayuda.
Lo segundo es peor. Si gobernar es gestionar el dolor, no entiendo por qué siempre me duele a mi y a los que son como yo.

Pasen un buen fin de semana.

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