Aprender a votar Tema 1


Cuentan que fue Andres Calamaro quien en un concierto en Valencia dijo aquello de "son ustedes un público apasionante pero por favor... aprendan a votar".
Aprender a votar no se trata de ninguna conducta de censura a ninguna opción política respecto a las decisiones actuales o pasadas. Se trata de aprender a establecer conductas democráticas de más alta calidad. No es, por tanto, una dinámica individual ni trato de inmiscuirme en la libertad de nadie para elegir la opción que considere más cercana a su universo de valores. Pero está claro que en España y especialmente en el País Valenciano deberíamos aprender a votar.
En ese curso de votaciones deberían explicarse algunas sencillas cosas. La primera la diversidad ideológica como valor positivo y la desaparición del concepto voto útil. Durante la transición se optó por un mecanismo electoral concentrador con la finalidad de proteger dos conceptos constituyentes: la identidad -concentración de voto identitario nacionalista- y la estatalidad mayoritaria. Es decir, se pretendía crear un sistema de partidos como el actual con feudos nacionalistas y dos partidos mayoritarios que evitaran la dispersión ideológica de la transición. Esos valores fueron positivos durante una época pero ya han caducado.

Aprender a votar hoy en día significa aprender el valor de una diversidad ideológica y obligar a los partidos a crear nuevos vectores de relación. Con mayor dispersión de votos y mayor diversidad política los partidos abandonarían dos dinámicas muy importantes.
La primera es la sensación de inmortalidad. Efectivamente, los dos partidos mayoritarios se creen inmortales y sin suelo electoral de extinción con los que los arribistas (aprovechados del poder) saben donde concentrarse (corrupción política) para obtener réditos. Tienen el poder controlado desde las corporaciones. Asímismo los miembros de estos partidos pueden establecer conductas endogámicas de protección (conspiraciones de poder) porque saben que solamente deben esperar "su turno".
La segunda es la necesidad de pactabilidad. En España hemos de abandonar la sensación de pacto como "mancha". Si hago un pacto de gobierno me "mancho" ideológicamente con la ideologia del otro partido. Esa teoría está haciendo mucho daño a la política. El pacto debe ser una necesidad derivada de la perpetua obligación de diálogo entre las fuerzas políticas.
En caso de una mayor diversidad ideológica (la existente a muchos de los otros países europeos) el concepto de voto útil no tendría sentido. Todos los votos son útiles. Solamente un sistema electoral perverso como el nuestro convierte algunos en menos útiles.
Aprender a votar. Tema 1: La diversificación ideológica. Más partidos, más colores, más ideas, más futuro.

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