Elecciones anticipadas

He llegado a la convicción de que la única manera de prevenir movimientos de carácter violento y sanear el ambiente en España es convocar elecciones anticipadas.
Para empezar tenemos un caldo de cultivo propicio para la creación de un movimiento violento. Tenemos espacios amplios de población con escasa formación y permeables a un discurso populista de reformar nihilista que acabe con todo sin ningún remordimiento sobre "qué haremos al día siguiente". Casi dos millones de hogares no tienen ningún ingreso, miles de jóvenes abandonaron la formación por el dinero fácil de la construcción y la economía sumergida no te da mucho espacio para respirar. Sin futuro no hay miedo, pero sin miedo tampoco hay respeto.
La izquierda se divide entre dos opciones. Parece que lo más moderado es pedir la dimisión del presidente del Gobierno. Yo creo que no. Creo que lo correcto es convocar elecciones anticipadas porque no es una cuestión personal sino una cuestión estructural de manera de hacer política en España y especialmente del partido del gobierno. Creo que la corrupción se ha tumorizado en los dos partidos alternantes y que tienen una metastasis que hace inviable su supervivencia.

Pero para pedir elecciones anticipadas hay más causas justas.
El gobierno es en estos momentos un gobierno ilegitimo porque se presentó a las elecciones con un un programa falso a sabiendas de que era falso lo que provoca un delito de prevaricación electoral. Además el gobierno carece de credibilidad para exigir sacrificios a los ciudadanos de ningún tipo al gozar de privilegios e irregularidades en su catadura moral.  La falta de credibilidad no solamente es interna sino externa. La credibilidad del país va asociada a los escándalos de corrupción constantes. Nadie prestará dinero a un país dirigido por piratas. Nadie invertirá dinero en un país corrupto donde las cosas se consiguen por soborno.
La legitimidad democrática no la dan los sobres de los votos exclusivamente sino que son necesarios más ingredientes dentro de los sobres. La honestidad el primero. La confianza el segundo. Y ambas se han quebrado.
La situación creada ha originado un paso cualitativo sustancial. La clase dirigente ha pasado de ostentar el liderazgo a dirigir la opresión. Y la clase dirigida ha pasado a ser clase oprimida. La violencia verbal (mentiras) con las que se maneja el gobierno actual engendrará sin duda más violencia. Y la teoría germanoeuropea del pueblo que "debe ser domesticado" excede los límites de la pedagogía política para transitar por las sombras del despotismo democrático.
En otras épocas habría un serio peligro de intervención militar o revuelta popular. En esta época tenemos un serio problema de intervención tecnocrática. La única manera de prevenir esta situación es convocar elecciones anticipadas gestionadas desde otra ley electoral más limpia y que hable la gente.

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