Lo que no nos merecemos

Verdades. Me decía una vez  un votante del Partido Popular en las últimas elecciones una frase que me impactó. Yo le comentaba el fraude electoral que supone incumplir no solamente el programa sino la palabra dada durante meses o años y él me contestó: a mi me mintieron pero no me engañaron.

Eufemismos. Los partidos políticos se financian con dinero público. Yo estoy de acuerdo con eso para favorecer su independencia respecto a las empresas. Unió Democrática se ha financiado ilegalmente y sin embargo nos dicen que simplemente asumen una responsabilidad civil por unos actos invididuales de sus responsables en el ejercicio de sus cargos. Nadie dimite. La multa la pagamos entre todos. Unió se financia legalmente con el dinero de todos.

Enchufes. Las Diputaciones son defendidas a capa y espada por el PP como herramienta útil. La de Castellón fue el germen de la idea de un aeropuerto sin aviones y sin futuro. Ahora sabemos que la de Ourense también resultaba útil para colocar a más de cien personas.

Decencia. Andres Iniesta asistía esta semana a la entrega del Balón de Oro. Es la enésima vez que pierde frente a Leo Messi. La verdad es que la lotería generacional te puede llevar a vivir siempre en la sombra siendo un jugador brillante. Extremadamente brillante. Sorprende la facilidad y humildad con la que se sienta entre un ego superlativo y una leyenda del futbol.

Humildad. Del Bosque recoge su Balón de Oro al mejor entrenador y habla de valores deportivos en lugar de hablar de sí mismo.

Orgullo. En el Cross de Burlada, una localidad navarra, del mes de diciembre el atleta keniata Abel Mutai iba primero. Antes de llegar a la meta se confundió de pancarta y se relajó, bajando el ritmo. Por detrás, en segundo lugar, venía Ivan Fernandez Anaya un chaval de 24 años con un futuro muy prometedor en el atletismo. Cuando Ivan vio que Abel se relajaba y saludaba al público aunque no había acabado la carrera empezó a hacerle señales y llamar su atención. No le sobrepasó. No aprovechó la situación para obtener una gloria efímera. Decidió entrar segundo.

Me pregunto cuántas casualidades tienen que ocurrir para que nos demos cuenta de que nada es casual.
Me pregunto qué pasaria si en este país nos conformaremos con ser unos honestos y brillantes segundos.
De lo único que estoy seguro es que sin duda, no nos merecemos los deportistas que tenemos.



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