Desmontando Salvados

Salvados ha evolucionado mucho desde aquel Salvados por la campaña que pretendía unir el perfil del follonero con la trascendencia de los temas tratados salpicando de irreverencia la solemnidad. Évole ha conseguido convertirse en una especie de buscador de la verdad con cierto éxito de audiencia consiguiendo canalizar tanto el asombro como la rabia contenida de parte de la sociedad española.
Pero ¿cúales son las claves del éxito de Salvados?

  1. Una narrativa visual y fotográfica cuidada y sútil en los inicios, los marcos de desarrollo y las transiciones. A uno le acaba por gustar esa especie de descripción pictórica de los títulos de crédito iniciales que marcan el tobogán por el que deslizarse al programa. 
  2. Una banda sonora generadora de huellas emocionales que trabaja el subconsciente hasta llevarlo a un ritmo concreto. 
  3. La marca del follonero como elemento de irreverencia y rebeldía en una sociedad marcada por la contención incluso en momentos de crisis donde debería desbordar. Évole ha conseguido captar como nadie la atención del "indignado de sofá". 
  4. Elección del público target. Nadie ha interpretado mejor que Évole la captación de un nicho de mercado urbano, formado, crítico que necesita liencias irreverentes para transgredir la normalidad, aburrimiento y formalidad de los formatos documentales informativos. 
  5. El paso de la ficción a la realidad. En sus inicios Salvados nos despertó de la manipulación mediática introduciendo elementos de ficción en la realidad. La crisis ha llevado al programa a situarse en un perpetuo realismo. Y esa fórmula tendrá que manejarla con cuidado porque tiene techo. 
  6. El tunel narrativo. La construcción de la arquitectura del programa en estos episodios finales construye un tunel narrativo del que solamente es posible salir siguiendo al conductor. Salvados nos lleva por donde quiere con un casting coral que canta en diferentes escalas una misma canción. Ese sesgo narrativo del casting de personajes es sin duda la parte más tendenciosa, lo que ocurre es que el público target espera oir exactamente lo que oye. Salvados guioniza un programa donde los personajes se interpretan a sí mismos. 
  7. Formato roto o en Guadiana. Los inicios de Salvados construían una narrativa dificil de seguir. Cualquier narrador sabe que no debe contar más de tres historias al mismo tiempo. Salvados llego a manejar tres incluso más. Las historias aparecen y desaparecen, se retoman y surgen. Ese formato ha dejado paso a uno más lineal de convergencia coral de testimonios. 
  8. La desaparición de la voz en off en favor del buscador de la verdad. La evolución de Salvados ha caminado desde el humor que salpica la seriedad hacia la solemnidad del drama de la crisis. La voz en off se perdió dejando paso al buscador de la verdad. En una época de crisis Évole coge la antorcha y camina en la caverna haciendo ver que las sombras no son reales. Su público desea exactamente eso, la realidad desvelada, aquel que mira tras la cortina. Por eso Salvados marca tanto las transiciones (viajes en coche, en avión, espacios abiertos identificables). Évole está donde puede encontrar la verdad. 
  9. Vestuario. Desde su inicio el departamento de vestuario ha ofrecido a Évole la marca del hombre corriente de edad indeterminada pero joven, el chico común de zapatillas de deporte, vaqueros y camisa, ni muy guapo ni muy feo, con voz de pito pero capaz de silbar insoportablemente. Una imagen de cualquier de los que miran el programa. Un pret-a-porter indignado. 
  10. Entrevistas colchón: muelles y fakir. Évole diseña dos tipos de entrevista. La primera (de muelles) prevista y guionizada en formato pregunta respuesta. Llama la atención la capacidad de sintesis de esos invitados en contraste con las otras entrevistas (fakir o colchón de clavos) donde el interlocutor se mueve entre los imprevisible y lo puñetero. El público target del programa se mueve entre su comodidad de convicciones y su agresividad de pretensiones. 
  11. Ganchos. Desde sus inicios Salvados ha elaborado ganchos magníficos, capaces de convertirse en iconos de la brevedad y capaces de construir una épica de la preparación. 
  12. Nido social. Salvados y Évole han construido un nido en las redes sociales lleno de líderes de opinión que secundan y comparten la experiencia televisiva. 
  13. La programación. El domingo por la noche ha sido el habitat natural de la información deportiva y la ficción (Aida). Contraprogramar eso desde la calma de ser el puente hacia el lunes no debió ser fácil. Y sin embargo lo ha conseguido. 
Salvados corre riesgos. Corre el riesgo de ser el abanderado del cabreo, corre riesgos de ser el habitat de la amargura, el grito de la catarsis. Situarse en un formato negativo no garantiza nunca la supervivencia, el abandono de la transgresión humorística tiene un coste de pensamiento que no todo el público está dispuesto a asumir. Veremos si es capaz de seguir reinventándose. 

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