Jordania Dia 1

Sin duda los viajes son un momento de amistades sobrevenidas, de conversaciones rodeadas de gente y de apariencias que dicen la verdad. El traslado es una zona de intercambio donde reside la diferencia entre la recepción y la bienvenida. El traslado es una zona franca de historias metidas en una maleta que se abre con un ¿y tu? El tren conducía una princesa prometida hacia su futuro con el encanto lógico de cualquier tren imparable hacia su destino.

Volamos. En mi cine particular escojo The Artist. No me apetece hacer esfuerzos de comprensión. The Artist es una película sobre lo extemporáneo  Todo aquello que sucede en un momento fuera de lugar, quizá antes pero no demasiado pronto o quizá después pero no demasiado tarde. El duende impuntual hace tiempo que me contó los secretos de la vida. La película navega entre una escalera por la que circulan dos personajes. Cualquier relato que valga la pena contar tendrá una bonita historia de amor dentro. Dos personajes que suben y bajan descoordinadamente hasta que escriben un compás parecido. Una película sobre la aparición del sonido en el cine. Un cambio de era como el que vivimos hoy en día en el que no nos damos cuenta de que aunque gritemos nadie nos escucha. Vivimos una era ideológica sin sonido. Política muda y en blanco y negro. Espero que pronto lleguen los colores y el sonido. Ver una película durante un viaje es como ponerte la escafandra del Geyperman buzo que viaja en un submarino. Es un viaje doble de 40.000 leguas.
Tengo suerte, de las películas apenas recuerdo su sabor y su olor, casi nunca su argumento. Si pudiera verme de lejos seguramente tomaría decisiones más acertadas por eso la única pareja que toleraría sería una que no me tolerara.
Miro al pasillo. Cada viajero mira una película diferente y no puedo evitar pensar que eso es lo que sucede en el mundo, en cualquier mundo. Cada uno miramos una película diferente, lo que configura una mezcla de interacciones y un haz de miradas divergentes.
No deja de ser curioso que un sindicalista viaje con un premio comercial. Es como comerse en puré la zanahoria que un día rechazaste.
Mi nueva libreta de viajes tiene lineas. Así estoy más centrado, no me tuerzo. Me gusta mucho mi nueva libreta de viajes.
En realidad da la sensación de que estemos haciendo el viaje de fin de carrera que nunca hicimos. Cuando yo tenía miedo a la siguiente comida. Cuando mi vida se escribía en un tablón de notas.
Con lo tecnológico que soy viajo con un lápiz y una libreta. Todo pensado. El secreto está en los matices. Puedo borrar sin tachar. Puedo escribir boca arriba o contra una pared.
Escucho U2. Siempre que escucho U2 me acuerdo de Juanjo. Era de Valencia y tenía el pelo largo como Bono. Todas las niñas estaban locas por él. Supongo que eso suponía subirse a un pedestal al que yo miraba desde la invisibilidad o quizá la transparencia. Admiraba lo que no tenía, especialmente lo que no me atrevía.
Al final del día descubrí en un Dutty free un frasco de lágrimas escondidas de esos que te roban las huellas del camino, de los que no dejan ni las cenizas del fuego, de los que hacen desaparecer la cicatriz de una herida... de los que no dejan ni rastro de aquello que nunca existió. O quizá sí.
Pongo la tele. Todo parece Bollywood.

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