La burbuja de la austeridad

Decía el fallecido José Luis Sampedro que el dinero lo ha cautivado todo. Decía Iñaki Gabilondo el jueves que el problema fue el dinero libre y sin control, sin reglas. La burbuja del crédito se basó en ambas ideas.

Una burbuja en sentido muy amplio es la hipérbole de un sólo vector económico. En aquel caso fue el crédito pero ahora es la austeridad. Ese decantamiento por un sólo elemento que acaba por condicionar todos los demás es ahora la austeridad y la reducción del gasto público. Eso no es una fórmula técnica, es una fórmula ideológica. El dinero no se crea ni se destruye únicamente se transporta. Menos gasto público más gasto privado. Aquí o en otra parte (China, Rusia... ) El capital se mueve como le da la gana mientras usted se está quieto o peor "parado".

Pinchar la burbuja de la austeridad no será fácil porque se alimenta del principio de solución única, técnica y mágica en el que nos metieron en los noventa. La única opción por tanto es romper el pensamiento único dando refuerzos a los pensamientos alternativos buscando una nueva interacción ideológica en la que cada ideología tenga que esforzarse por vencer. Ahora el pensamiento único apisona sin esfuerzo cualquier otra cosa.

Serán los países del sur los que salven Europa. Al menos su alma. Básicamente porque el austericidio nos obliga a buscar formulas nuevas. Alemania se financia gratis así que tiene poco interés en resolver la ecuación.

En España el austericidio y el pensamiento único están representados por el bipartidismo. La herencia ideológica del fascismo español se unió con el pensamiento expansivo, desigualitario en injusto para crear un amplio frente de derechas sumergido bajo unas siglas concretas.
La socialdemocracia entró en coma profundo en los noventa comprando en el supermercado de las recetas liberales de crecimiento eterno.
El comunismo se oxidó al caerle encima un muro.
No creo que el futuro surja de una revolución vertiginosa ni de una mirada indolente. Creo que surgirá de una nueva interacción ideológica. En la derecha el humanismo, la democracia cristiana, debería reaccionar ante el polvorín inmoral en el que está sentada. En la izquierda la única alternativa viable e inmediata la veo en el ecosocialismo.
Generar ilusión en base a un programa económico que situe el eje en lo humano y su entorno. Devolver el poder a la gente.
Los sindicatos alemanes han lanzado una propuesta de inversión en Green Economy ambiciosa. Un Plan Marshall de reconstrucción de un planeta destrozado tras la II Guerra Ambiental. Es una idea.
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