Los sonidos de Jordania

El miércoles volví del viaje a Jordania. Les prometí poner pasión a los radioblogs y hablar de cosas bonitas aunque el mundo sea feo. Es como ponerse unas gafas de sol azules. El mundo sigue ahí, igual que siempre pero azul queda más chulo.
Ha sido un viaje especial que nos ha llevado por el túnel del tiempo y el espacio. Cada viaje es una fuente de aprendizaje. En los viajes hasta hoy me acompañaba una libreta y un lapiz para captar el alma del lugar o su esencia. Tengo una facilidad enorme para olvidar conocimientos y una inusitada tendencia a recordar sensaciones. El lapiz y el papel me permite cautivar sensaciones. No sabría cómo volver a llegar a ninguna parte pero cada sensación que me produjo cualquier parte. Es como recordar el perfume de un viejo amor. Nunca recuerdas el nombre pero siempre recuerdas el olor.
Esta vez no fui ni viajero ni visitante. Fui un simple turista.
Visitamos las ruinas romanas de Gerash que siguen teniendo aspecto de ruina. Un teatro romano bastante bien conservado sin mármol. La obsesión de nuestro guia era demostrar durante un viaje que las diferencias no son esenciales porque no se refieren a la esencia. En el fondo no somos tan diferentes más allá de etiquetas. Y puede que sea verdad. Para un niño que vivió a toque de pito de Fábrica no resulta tan extraño que la llamada al rezo resuene en toda la ciudad.
(Sonido de llamada al rezo)
Tal y como explicaba Mahmud -nuestro guía- las religiones se fueron inventando conforme las necesidades humanas se iban creando. El dios del comercio surgió tras el comercio como el dios de la agricultura surgió tras la agricultura. Quizá no seamos tan diferentes y el dios de la industria estuviera tras el sonido de aquella sirena.

La historia es una amalgama de muñecas rusas inacabables de sumas y mezclas. Y justo en Jordania escucho las gaitas que no escuché en Escocia a cambio de una propina. La ocupanción inglesa dejó un rastro inconfudible del que parecen incluso orgullosos.
(sonido de gaitas)

Siguiendo a Indiana Jones nos fuimos a Petra. Petra es básicamente una metáfora de Europa metida en Oriente Medio. El sonido de los caballos en el desfiladero (sonido de caballos) es el sonido de los recortes de un desfiladero ideológico llamado pensamiento único, solución única o teoría única. Petra era tan fácil de defender precisamente por su diseño. Los defensores de la Petra única se apostaban desde arriba bombardeando con piedras a cualquiera que quisiera entrar en la ciudad si era enemigo o ponían enseñas, escudos y dioses en el camino de quienes eran amigos. El precio de la amistad era el dinero. Pero también al final del desfiladero aparece la belleza esculpida en roca y la panorámica de un país dividido artificialmente.

Visitar el desierto es una experiencia claudicante. Te hace claudicar ante la evidencia de que lo aparente es superficial. El desierto es una fuente de agua para Jordania. Lo recorremos en un 4x4. De pie. Como nos tiene que pillar la vida. De pie.
(sonido de coche).
Pero sin duda la visita más impactante para un viajero ideológico fue la del Rio Jordan. El lugar donde el cielo se abrió tres veces ahora permanece encerrado entre ametralladoras. La imagen solamente admite palabras. A un lado una fortificación israelí construida en tierra palestina. Al otro una plataforma de madera jordana. A un lado soldados. Al otro lado también. A menos de cuatro metros. Mientras tanto, la gente reza y canta (sonido de rezo)  el rio apenas se escucha, tiene miedo de ser disparado. Solamente las campanas de la alegria consiguen despertar al río de esa pesadilla. (sonido) El bautismo, la ceremonia de purificación surgida del agua, convertida en desconfianza y odio. Territorio ocupado que siembra discordia.

La última parada es el Mar Muerto. Donde todo el mundo busca el souvenir de la eterna juventud disfrazándose de hombre de barro. No somos tan diferentes. Buscamos lo mismo,  una cierta inmortalidad ni que sea en el recuerdo, la posibilidad de flotar sin esfuerzo, la necesidad de curar las heridas pronto, la calma de una piscina que se desborda.
(sonido de piscina en el resort).

(Música jordana) Tras las mil noches nos llegó la una. Una bailarina se mueve de modo sensual. No somos tan diferentes. Convivimos con la pasión y con la belleza. Nos mecemos con la música. Nos hipnotizamos con el deseo. (Música de Jordania).

Estos son los sonidos de Jordania, que vienen de muy lejos pero suenan muy cerca.

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