Dia 2 Fiordos Noruegos

Es un crucero de gente mayor. Quizá todos lo sean. El anterior también lo fue. Quizá sean los únicos que pueden viajar en esta época. Cuánto más mayor eres más dinero tienes y menos posibilidades de gastarlo. Es absurdo. Debería haber un efecto económico de Benjamin Button.
En el avión luchamos por la ventana mi padre y yo. Yo la quiero para dormir. Mi padre para despegar. Esta mañana me he drogado como cada viaje con cafeina. No la puedo tomar de normal pero cuando llega un viaje no puedo vivir sin ella. Es mi vitamina contra la pereza. Mi mayor vicio.

Tengo curiosidad por detectar la mentalidad nórdica en la arquitectura de sus casas, en sus mercados, monumentos, los nombres de sus calles. Hacer turismo no te premite mezclarte con nadie. Sigues en una cápsula espacial metida en otro lugar. Una parte de España itinerante.
Mirar el mundo desde arriba siempre me hace sentirme insignificante lo que me tranquiliza mucho. Todos leen. Yo escribo. Tengo la misma capacidad para dormir en cualquier parte que para soñar en cualquier parte. De vez en cuando incluso consigo ser el guionista de mis propios sueños.

Envio besos con patria mientras Pau se hipnotiza con una pantalla donde un niño repelente llamado Caillou elabora tramas para mi sin sentido. Las pantallas tienen un efecto narcótico para todos. Los directores de informativos lo saben bien.

Ayer me contaron que un director del BBVA se ha sucididado. Era de mi edad. Seremos la generación de las enfermedades mentales. Hemos multiplicado por diez todo desde que nacimos. Especialmente el ritmo de vida. Mi hermana dice que los payasos de la tele del año 76 los veían niños de 9 años. Ahora un niño de nueve años no cantaría “vamos de paseo en un auto nuevo”. No sé ni siquiera si cantaría algo. Y no sé si eso es bueno o malo. Tuve tele en mi cuarto desde siempre y mi dieta televisiva superaba siempre mi edad.

En el avión viaja una pareja. Les han puesto en asientos separados. Son tres horas de viaje. Se miran. Se mandan besos. En cuanto puede ella se levanta y se sienta encima de él. Le da besos en el pelo. Siempre me llaman la atención ese tipo de actitudes. Quizá sea la pequeña envidia del que viaja impar.

Aterrizamos y la gente aplaude. A mi eso me parece pueblerino. No creo que nadie aplauda al capitán de barco cuando lleguemos a puerto. O al cartero cuando te trae una carta. Pero supongo que el aplauso es una situación de miedo donde alguién nos tranquiliza. Yo nunca aplaudo. Prefiero salir sin boina de casa.

Las casas de Suecia desde arriba parecen austeramente bellas, sencillas. En el Mediterraneo tenemos otra concepción de la ostentación donde la estética es un factor de diferenciación social. Sin embargo, la decoración del barco es hortera y recargada. Me recuerda los pubs españoles de mi infancia. Los primeros pubs a los que fui eran como este barco. Con dorados constantes y robles permanentes. Moqueta para variar. Son despachos de director de banco flotantes. Sin embargo, la gente los encuentra lujosos.

El crucero es como la vida. Mismo barco y misma dirección pero separados por cubiertas. Todos parecemos lo mismo pero todos sabemos que somos diferentes. Cuanto más arriba estás más has pagado.
El buffet se compone de cocina intercambiable y cualquier cosa ha sido dispuesta para la venta cruzada en un lugar donde te encuentras atrapado. Simplemente habría que recorrer doscientos metros en puerto para encontrar casi de todo pero la certeza del lugar propio hace más fácil la venta.

La tripulación la recordaba del crucero por el Mediterraneo. Hay de muchas nacionalidades. Casi todas pobres. Cobran poco para un español y menos para un noruego pero mucho para sus paises. En la tripulación también hay clases. Los distingues enseguida.
Sin embargo, el crucero siempre tendrá algo especial porque todas las ciudades tienen mar y las ciudades con mar son ciudades especiales.
Llevo mendigando unos megas desde que llegué. No hay manera.
En la televisón de la habitación aparece el animador del barco con una pinta parecida a Torrebruno.
Pau va de habitación en habitación. Para él esto es un parque de atracciones. Su mayor pasión son las escaleras y esto está lleno de escaleras.
Suena Smoked get in your eyes. El tope del glamour. De los años 60 . 

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