Esto es otra puta mierda

La semana pasada me impactó la historia de ese profesor de Universidad que ve como sus alumnos se caen de sus clases por no poder pagar la matrícula a pesar de su esfuerzo y vocación.

Mycola (nombre inventado pero historia real) es de Ucrania. Vino en el época del boom inmobiliario en busca de mejor fortuna para él y su familia. Su mujer, un nene y una nena de ocho y siete años. Yo lo conocí hace algunos años. Me ayudó solucionándome una reforma en casa ya que un estafador español y muy español se había largado con mi dinero y no había hecho la reforma. En ese momento yo estaba bastante indefenso y él me arregló todo.
Desde entonces tenemos una especie de amistad profesional. Yo le llamo cada vez que tengo que hacer algo en casa. De hecho mi casa ha evolucionado con él. Sabe hacer de todo, carpinteria metálica, albañileria, carpintería, pintura, fontanería y electricidad.
Es fervientemente religioso, incapaz de engañar a nadie, quizá algo descuidado en algunas cosas como el orden, cumple con lo que dice y propone cosas para ampliar tu perspectiva. Es alguien en quien se puede confiar. Tiene paciencia y es trabajador y cumplidor. La relación ha llegado a tal nivel que para el cumpleaños de mi sobrino contratamos su mayor afición "la globoflexia". Hace maravillas con globos, formas, personajes, castillos...

Pero Mycola habla un español bastante flojito. Le ha costado aprender el idioma. Las palabras básicas las sabe pero otras como "celosía" ya le cuestan y hay que explicarle el concepto. Dice que sus hijos hablan mejor que él y está estudiando castellano para poder hacer los deberes con ellos.

Mycola va a ser desahuciado en breve. En un momento de hace algunos años él necesitaba una casa para vivir y a pesar de que en su país es frecuente el alquiler pensó que podía comprar una casa por el mismo precio. Quizá pensó eso porque alguien en una inmobiliaria vio una comisión de 3.000 euros flotando y la cazó al vuelo. El de la inmobiliaria contactó con el banco con el que trabajaba habitualmente que también le pasaba comisión por llevarle operaciones. Y el señor del banco vio también como su objetivo del mes de activo quedaba cubierto lo que seguramente le reportaría una retribución variable. Examinó las finanzas de Mycola y vio que ganaba bastante dinero como autónomo de la construcción. Tenía mucho trabajo y aunque una parte la ganaba en B -como es costumbre en el sector- pensó que todo seguiría siendo espléndido y que la casa valdría un 20% en un año con lo que cubriría la posible pérdida. Además, la ratio de morosidad estaba por debajo del 1% y su jefe le insistía en que los "nuevos residentes" era un segmento de clientes que había que potenciar. Así que le dio el préstamo. Mycola fue a notaría donde un notario debe certificar que lo que se eleva a escritura pública es comprendido y asumido por el cliente. Mycola no entendió nada de lo que le dijeron. Pudo informar una cláusula suelo. Pudo firmar lo que le pusieran.
Mycola iba pagando incluso hasta el año 2012, cuatro años después de Lehman Brothers. Pero hace poco más de un año tuvo dificultades para pagar. La primera dificultad surgió porque una señora española y muy española no le pagó un trabajo de 3.000 euros. Mycola se ahogó porque se le concentraron tres cuotas. El momento en que las instrucciones bancarias son ejecutar.

A partir de ahí la cosa fue peor. La cosa ha ido a peor. El banco está ejecutando la vivienda y pronto le hará el "lanzamiento" esa palabra horrible que usamos los juristas para un drama familiar. La historia no acaba ahí. La vivienda según el servicio de tasación del mismo banco que le financió la vivienda ahora vale la mitad, quizá la tercera parte. Así que Mycola todavía deberá al banco una parte muy importante del préstamo más todos los recargos, comisiones y demás gastos asociados a la ejecución hipotecaria.
Ayer me dijo que no me preocupara. Me preguntó - a mi porque trabajo en un banco- si podía decirle si las deudas son para siempre y pasan a los hijos. Mycola no quiere que sus hijos crezcan endeudados. Todavía no sabe donde vivirá. Ya no le preocupa él. Solamente piensa en sus hijos.. donde vivirán, donde podrán ir al cole y cómo alimentarlos. Y especialmente que no vivan con su deuda.
Esto es una mierda. Una puta mierda. Otra puta mierda.

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