Fiordos Noruegos Dia 4


Ayer ya me sorprendió que algunas personas puedan meter trajes, vestidos, tacones en maletas de vacaciones. Pero hoy tengo la sensación de que también les cabe todo el equipo de trecking. Como si fueran a recorrer el amazonas.
Oigo conversaciones. Me gusta hacerlo. La gente se admira de la amabilidad de los tripulantes. La retórica sudamericana es muy propia de un cierto servilismo. Al amo le gusta esa sumisión. Le hace sentirse más rico. Marca más la distancia.

Pau no ha desayunado así que todos hacemos como que estamos enfadados con él.
Pasamos por delante de la anterior residencia de vacaciones de la familia real noruega. Podría ser cualquier casa de la Gerencia. Ninguna apariencia palaciega. Poca ostentación.
Casi todas las casas son de madera. Algunas de obra. En España venden casas de madera. Un mercado completamente marginal. La madera es provisional. La casa mediterranea tiene una vocación de eternidad.
Los noruegos fueron descubriendo productos del mar que les permitían exportar y obtener alguna riqueza. Hasta el descubrimiento del petróleo. Otro país con petróleo. Un líquido absurdo durante tantos siglos y sin embargo tan próspero después.
La llamada unificación noruega es también del siglo XIX y también se trata de un proceso de conquista y unificación. Cuenta la leyenda que también por una mujer. Un rey quiso conquistarla y ella le dijo que no se casaría con un rey de un reino pequeño. Y conquistó toda Noruega. Nada menos. Lo que hace un hombre por una mujer.

Visitamos la catedral. Otra iglesia. Esto es un dejavu constante. Me han contado tantas iglesias que las recuerdo todas como la misma. Las empresas turísticas y yo tenemos algunas divergencias. Yo no entiendo el repentino interés por la arquitectura y el arte religioso. Si ese interés fuera proporcional en España tendríamos el mayor número de licenciados en historia del arte del mundo. Lo que yo llamo mirar por la ventana ellos lo llaman visita panorámica. Y la devoción por las vistas panorámicas parece una pasión humana desconocida para mi.
De nuevo el repaso histórico pasa de puntillas por las miserias y optimiza las glorias. Los vikingos empiezan a existir cuando construyen un imperio.
Visitamos una casa de la edad del hierro. Bueno, la reconstrucción de una casa de la edad de hierro. Lo más parecido a una falla que no se quema donde una joven vestida-disfrazada de época nos cuenta  un cuento antes de irnos a comer.
La ciudad tiene más de cien mil habitantes y sin embargo apenas hay gente en el centro y apenas hay tráfico. No podría vivir aquí. Llueve. 

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