Ultimando el radioblog

Llegan las vacaciones y el radioblog se toma vacaciones. No sé lo que duraran las vacaciones. Así que por si acaso les cuento unas cosas.
Hace cuatro años que me atreví a hacer una especie de blog para la radio. Mi empeño desde el principio fue cumplir con la obligación de un buen bloggero. Los blogs nacieron de los diarios, un lugar íntimo y privado, así que quise construir una especie de intimidad colectiva donde siempre he tratado de meter una parte de mi mismo. Mis críticos lo saben bien recordándome una cierta adicción a la nostalgia e incluso una extraña permanencia en algún tipo de infancia alojada en mi presente.
Mi vida ha ido subida en el vagón del Tutuki Splash que era el radioblog de cada semana. A veces subiendo lentamente alguna cuesta, a veces disfrutando de un refrescante baño de desahogo personal. Siempre intentando ser honesto, tan honesto que me equivoqué muchas veces y días después o meses después ya no estaba de acuerdo conmigo mismo. A veces he escrito cosas con tinta invisible que solamente se ven cuando uno tiene las gafas adecuadas. A veces he escondido mensajes cifrados en radioblogs criptográficos dibujados en una pared de aire. No sé si nos hemos entendido pero seguro que nos hemos comprendido. Quería hacerles ver que las noticias no están al otro lado de la pantalla sino al otro lado de la pared, y especialmente que podemos hacer que cambien las noticías, que dependen de nosotros. Que se puede hacer algo más que mirar aunque a veces simplemente mirar sea lo más divertido.
Cuando empecé lo hice intentado poner letra a la música de las cartas de conversación que cada día una cosa llamada "rabiosa actualidad" y que ahora tiene mucho más de rabiosa que de actualidad. Y poco a poco intenté reinventar mis tres minutos de gloria hacia otros canales, a modo de carta, a modo de cuento, a modo de telegrama, a modo de monólogo. Fue una botella hecha de líquido -a veces inflamable- que se convertía en aquello que se le echaba dentro.
Llega el verano y empiezan las vacaciones de aquel viejo amigo que cumplirá cuatro años en octubre. Nunca tuve más directriz que mis propias expectativas de lo que debe ser un radioblog.

Tomás Alva Edison inventó la bombilla hace algunos cuantos años. Mucho antes incluso de inventarse la obsolescencia programada. Se dice que cuando llevaba muchos intentos fallidos, unos quinientos, un ayudante le dijo que quizá sería conveniente dedicar el tiempo a otra cosa. Edison contestó que ahora ya no podía, porque tenía quinientas maneras detectadas de cómo no hacer las cosas y por tanto estaba más cerca de la correcta.

El problema de escribir, de desnudarse en palabras, es quizá el contrario. Que cuando llevas quinientas cosas escritas... ya no encuentras la correcta.

Pasen un buen fin de semana. Y unas buenas vacaciones. Ya nos escuchamos un día de estos.

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