Una, grande y libre

A pesar de su relativamente corta existencia, España ha mantenido siempre un denominador común, un hilo conductor en el discurso dominante: su grandeza. Nació de la unión de reinos para ser más grande, se convirtió en un imperio y nunca se ha bajado del pedestal, viviendo un sueño de hidalguía venida a menos. Y en pecado lleva la penitencia.
El franquismo se encargó de sublimar el mecanismo inconsciente de la "grandeza". En el peor de los momentos de la autarquía, cuando más pobre y mísera era España, el regímen se encargaba de subrayar la grandeza, la unidad y la libertad.
Pasados los años, los tres valores salpican la actitud prepotente de la versión española más extendida, la soberbia disfrazada de grandeza.
Esta semana ha argumentado Rajoy sobre la independencia de Catalunya que para tener peso en  Europa hay que ser grande. Soy evidentemente español en mi DNI pero no me identifico con los valores dominantes de la hispanidad. Tenemos que ser grandes, grandes para conseguir títulos deportivos, grandes, grandes, grandes.
En los viajes a naciones pequeñas he visto gente feliz. No he visto holandeses, belgas o eslovenos preocupados por la grandeza. No les he visto muy frustrados de no ser grandes y así tener éxito en Eurovision o pertenecer el G20 por pleno derecho y no por invitación después de ser unos pesados. He visto gente que convive honradamente sin obsesión por el tamaño.
Los delirios de grandeza son los que llevan a nuestros líderes a hacerse fotos en las  Azores metiéndonos en una guerra. Teníamos que estar con los grandes. La grandeza es la que conduce a los barones territoriales a hacer una competición de infraestructuras, hay que ser grande entre los grandes. La grandeza es la que nos hizo presumir de construir más casas que Francia e Italia juntas, la que servía a Zapatero para hinchar pecho por superar a Italia en el PIB.
No somos grandes. Si fuéramos grandes no seríamos el hazmerreir de Europa. No le daríamos pena a los alemanes que nos visitan. No habría problemas de bancos de alimentos. Si fuéramos grandes sabríamos desvotar a nuestros políticos corruptos en lugar de ensalzarlos.
No quiero vivir en un país grande, quiero vivir en un país pequeño, donde los estudiantes que hacen la selectividad esta semana escojan sus estudios por una luz llamada ilusión y no un miedo llamado paro. Quiero vivir en un país pequeño donde la gente sea humilde y no compita en fantasmadas. No quiero ser grande, no quiero ser el primero. Me conformo con que no me roben ni disparen con pólvora de rey. No quiero pagar el sueldo de Neymar ni de Cristiano Ronaldo, quiero que Carvajal nunca tenga que ir al Bayer Leverkussen para demostrar lo que vale. No quiero empresarios cutres sin imaginación ni talento pero enamorados de si mismo y de sus ostentación.
Igual no quiero ser de una España tan grande. Igual quiero ser de una España más pequeña, más libre y con una unidad mejor entendida.

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com