El sindicalismo de la marmita

Todos los que intentamos día a día hacer del sindicalismo una versión actualizada sabemos que esto es algo más que un trabajo aunque a veces parezca solamente un trabajo y algunas personas se empeñen en que sea menos que un trabajo.

Hoy ha sido un día muy especial en mi historia reciente y no tan reciente de sindicalista. Hoy he compartido despedida con Quique y Merche.
Durante todo este tiempo he acudido a la oficina de Faura sabiendo que allí había una atmósfera especial, donde se hacían preguntas que no se hacen en otras partes y donde se hallan las respuestas de Vetusta Morla, la vieja tortuga que asesoraba a Atreyu en La Historia Interminable.

Allí me sentía útil y acogido y surgía una magia especial que convertía la simple visita en una gran asamblea y la conversación en una especie de wikipedia colaborativa donde dejaba una idea y recogías dos.
Allí convenimos que la valentía siempre va acompañada a partes iguales de una porción de locura y una de inteligencia. Pero ellos ya sabían eso. En los próximos días se me van una a Barcelona y otro a Mallorca. Se van persiguiendo sus sueños. Da gusto compartir momentos con gente que se sube a lomos de sus retos personales.
Hoy me ha costado despedirme un poco más. A pesar de que sé que cogen el timón de sus vidas. Cuando alguien desea algo con intensidad el universo conspira para que lo consiga. Mañana despliegan sus velas y aquí nos quedamos unos cuantos soplando con fuerza para que les vaya bien.
El mundo laboral no deja de ser un mundo. Un mundo donde la gente vive laboralmente e intenta ser feliz. Ser sindicalista no es solamente decirles las verdades del barquero a gente que va en yate. De pequeño me caí en la marmita de rebeldía. Yo eso no lo puedo evitar. Pero t sientes realmente útil cuando alguien quiere saltar y tú le pones las manos para que lo haga, cuando alguien tiene sed de empezar una nueva etapa y tu le llevas una botella de agua de información o cuando alguien necesita descanso y le dejas tu hombro de perspectiva amplia. No siempre estamos fuertes pero hoy estamos fuertes. Hoy Quique y Merche saltan a una piscina llena de ilusión. Y les saldrá bien porque las decisiones valientes siempre salen bien.

La próxima vez entraré a Faura y miraré con los ojos cerrados a Mallorca y Barcelona. Y pensaré que allí habitaron seres de un planeta cercano donde nos reuníamos para decidir si las vidas vale la pena vivirlas con la cabeza en las nubes y los pies en el suelo.

Bon vent i barca nova, Quique i Merche, que tinguem sort i que el dia sigui net i clar....

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