MMI: Gastronomía y fiestas populares

Siguiendo con Mi Manual de Instrucciones incluyo un capítulo muy importante referente a la gastronomía y alimentación. Recientemente he detectado el creciente interés e inquietud de mis congéneres por el comer "bien", un interés que me resulta difícil compartir. Desde pequeño he comido poca variedad de cosas. Podríamos buscar todas las razones para ello pero lo cierto es que en mi vida he vivido innumerables ocasiones en las que la conversación de la mesa era mi alimentación, si me pierdo no sé qué, si me hubieran dado dos bofetadas, si yo conozco a alguien que era así, si me gusta esto o esto otro, si como bien, si me encuentro bien, si yo era así hasta que fui a la mili. Esta continua "tortura social" me ha llevado a que las situaciones de "mesa" me parezcan algo absurdas y estresantes.

En estos años he aumentado mucho la variedad de alimentos hasta llegar a un punto en que considero que mi pirámide y variedad de alimentos es bastante saludable (quizá mejor si comiera algo más de fruta) con suficientes hidratos, proteínas, grasas y vitaminas. Soy cercano a probar algunas cosas nuevas, etc. No obstante, es necesario convivir con determinadas peculiaridades que asumidas no deberían suponer un problema. Se trata de una opción consciente y voluntaria que cualquier relación interpersonal basada en el respeto debería sobrellevar con dignidad.

No obstante, quizá sería bueno hacer algunas matizaciones:

  • Como cada tres horas. Es lo saludable e indicado médicamente. Así que como cada tres horas. Y cuando tengo hambre me pongo de mala leche como todo el mundo. Ya sé que los demás "congéneres" no pueden comer con tanta frecuencia porque engordan o cosas así pero yo como cada tres horas un poco. 
  • No bebo vino, ni cava ni cerveza. No me gusta el sabor. Seguro que hay miles de años de tradición, placeres exquisitos asociados a las dos cosas, ciencias creadas a su alrededor pero a mi ni me gusta el sabor ni me gusta el gas. 
  • Lo relevante de una reunión no es lo que se come sino quién se lo come. Yo acepto que pagaré siempre por más de lo que cómo y lo que bebo. Acepto que a veces pasaré hambre porque alguien haya pedido un menú estandar para todo el mundo. Y lo acepto todo porque lo importante siempre es la gente que se reúne y su conversación. Si eso es así debe serlo en todos los sentidos, por favor, que nadie me machaque otra vez metiendo como foco de conversación la bueno y maravilloso que es comer lo que ellos consideran normal. Me estresa ser el centro de atención en una comida-cena. Como con normalidad aunque quizá no con variedad. 
  • Por tanto, mi cocina se basa en la sencillez: carnes y pescados a la plancha o fritos, ensaladas, cremas, arroces y pastas. Todo "a la básica" es cierto. 
  • Todos los días cómo de cuchara un plato principal. Todos los días. 
  • Y todos los días como al menos un bocadillo especialmente para almorzar. Ya sé que eso engorda mucho pero a mi no. 
  • Soy casi vegetariano. No por convicción ni nada de eso. La dieta de comer lo que me gusta me ha llevado ahí. 
  • Prefiero comer en casa y no gastar demasiado dinero en hacer algo que no me reporta un placer especial como cenar fuera frente a otras inversiones alternativas. Los sesenta euros de una "buena" cena son una tablet, un ereader, un disco duro de 1 TB, un móvil normalucho, cuatro cartuchos de tinta, cuatro libros o cuatro CDs, la cuarta parte de un proyector o una noche de hotel. 
Yo no pretendo ser un modelo de nada en este tema pero tampoco me apetece sufrir condescencia (pobrecito lo que se pierde) teniendo en cuenta la cantidad de gente en el mundo que apenas puede comer cinco o seis productos en su dieta (doy fe cuando estuve en Ecuador) ni mucho menos sufrir procesos de "aprendizaje" (yo te enseñaré a vivir la vida culinaria). Ya iré probando y ampliando lo que a mi me apetezca. 
Tampoco pretendo ser rígido. Asumo un determinado proceso de ampliación y aprendizaje voluntario y paulatino. Pero sin que eso sea un eje de vida o de una relación. Un cierto fluir estaría bien. 

Sí, soy raro, todo es raro. Porque como dicen en Mi vida sin mi: la gente normal no existe. Y yo tengo un profundo respeto por los "normales".  

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