Creo que tengo ansiedad ¿qué hago?

Como cualquier patología el diagnóstico rápido es importante. La primera fase para resolver un problema es detectar que existe un problema y analizarlo. Esto es más importante de lo que parece. Yo tardé diez años en hacer las dos cosas. Tardé poco en reconocer que tenía ansiedad pero tardé mucho en reconocer que era incapaz de dominarla. Y en el camino cometí muchas torpezas por culpa de esa "arrogancia intelectual" de creer que era capaz de dominarla yo solito.

De hecho creo que debe ser lo más frecuente. Cuando alguien tiene una contractura en el cuello no duda en saber que tiene una contractura y que lo mejor es ir al fisioterapeuta. Sin embargo, cuando tiene una contractura en la mente siempre cree que se pasará sola o que puede hacerlo uno mismo. Es el bricolaje emocional.

En mi caso la secuencia fue sencilla. En el mundo laboral encontré mi primer "rechazo" entendiendo por rechazo la primera vez que alguien me insinuó que no hacía las cosas bien de una manera sostenida e insistente a pesar de mis esfuerzos. La ansiedad siempre estuvo ahí. Yo recuerdo otros episodios de infancia y adolescencia que ahora identifico como crisis de ansiedad pero evidentemente por frecuencia e intensidad no eran patológicos. Me parece bastante lógico tener algo de ansiedad-tristeza cuando tu novia te deja o cosas así.
Por tanto, hubo varios detonantes, entre ellos por extraño que parezca, la muerte de Carles Sabater que me fijo en la perspectiva temporal. Tenía 28 años y había demasiadas cosas que no me había "atrevido" a hacer y quería atreverme. Así que tuve que abrir una "crisis existencial" de compensación de tiempo lo que resulta bastante estresante porque hay que vivir dos épocas al mismo tiempo. El ámbito laboral no iba bien con mi primer rechazo y afrontaba mi primera época de soltero "voluntario y vocacional" lo que siempre genera una pequeña montaña rusa emocional. Con esos ingredientes surgió la "ansiedad negativa" que es la que más me fastidia porque siempre me lleva al desánimo y la tristeza.
La otra ansiedad (la "positiva" la de más de 120) surgió un poco antes. Con mi primer ordenador descubrí la cantidad de cosas que siempre había querido hacer y nunca había podido. Todas estan relacionadas con la comunicación (video, foto, diseño, escritura especialmente). Mi primer 486 me convirtió en hiperactivo creativo (mucho de eso sufrieron mis compañeros del Bloc en mi época política). Era capaz de cambiar la maquetación de las revistas (llegué hacer hasta cuatro al mismo tiempo) dos veces en la misma noche. Con el ordenador entraba y sigo entrando en estado de flujo, pierdo la perspectiva del tiempo y casi floto.

De manera que con los dos detonantes me planté en los 28 años y un dolor en la garganta insoportable. Las dos ansiedades se convertían en páredes donde iba rebotando. En los periodos de "euforia" era hiperactivo creativo, seguro de mi mismo y sólido como una roca. Cuando excedía los 120 caía en picado y me convertía en apático, inseguro y débil. Era un continuo subir y bajar que yo identificaba como "vivir la vida". El problema es que se quedó.
Con el dolor de garganta (nudo) tan intenso fui al médico. Tuve suerte. Pudo darme una pastillita y ya está. En realidad lo que hizo fue decirme que leyera sobre ansiedad. Sí, que leyera. Y eso es lo que he hecho todo este tiempo hasta intentar entender mi mente y mi amigdala emocional especialmente. Después de eso he estado diez años creyendo que podía hacerlo solo. Pero la historia se me fue de las manos cuando tuve que afrontar otros detonantes más importantes que aquellos primeros y cometí errores que me hicieron perder a una de las personas más importantes de mi vida. Y eso pasó porque mi mente construía pensamientos tóxicos para mi permanentemente.
De manera que si crees que tienes ansiedad (tienes un montón de páginas que describen los síntomas) lo mejor es identificarla, identificar sus causas y sus consecuencias (somatizaciones especialemente... como se siente tu cuerpo cuando tienes ansiedad) y para las soluciones detectar la intensidad y nunca... nunca... dejar que se te vaya de las manos. Mucho antes de eso hay que acudir a un terapeuta, coaching o psicólog@ como lo quieras llamar... un entrenador emocional un profesional que domine el tema y que se gane tu respeto. Y sobre la elección de ese profesional en mi caso y en general supongo que me/te lo contaré otro día.

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