El género tonto

Las hormigas que trabajamos para las cigarras tenemos cuatro tipos de salario.
El primero es el salario directo. Lo constituye nuestra nómina. Lo que cobramos. Lo que nos meten en el bolsillo. Depende básicamente de lo que nos pagan y de lo que nos quitan para contribuir al sostenimiento del Estado como bien común con sus servicios.
El segundo es el salario indirecto. También tiene una parte dineraria. Está constituido por el conjunto de prestaciones que nos ofrece la empresa (planes de pensiones, vales descuento, precios pactados, pólizas sanitarias) y también por el conjunto de servicios y prestaciones que nos otorga el Estado en su conjunto con ese dinero que hemos aportado en el salario directo.
El tercero es el salario diferido. Está constituido por la parte de nuestro salario que recibiremos si llegamos a una determinada edad en forma de pensión o si nos quedamos en una situación (paro o invalidez por ejemplo). Para ello vamos contribuyendo a pagar las pensiones de los demás ahora (sistema de solidaridad intergeneracional) esperando que alguien pagará las nuestras.
El cuarto es el salario invisible que lo forman el conjunto de condiciones laborales que tenemos; como estar a gusto en lo haces, recibir el reconocimiento de tus jefes, trabajar cerca de donde vives, tener flexibilidad horaria y otras cosas así.
Pues bien, les notifico que -por si no se han dado cuenta- en los últimos años hay una estrategia consciente y deliberada del capital (los que tienen la pasta) para conseguir que sus rentas (las de los trabajadores) pinten menos que una mona. Para ello le han quitado a usted salario directo eliminando convenios colectivos y mediante negociaciones a la baja. También le han subido las retenciones para contribuir al bien común pero sin embargo le han reducido las prestaciones y la calidad de los servicios especialmente sanitarios y educativos. También le  han tocado el diferido haciendo que trabaje hasta los 67, quitando meses de paro y ahora van a por las pensiones. Del salario invisible qué decirle, ahora ya no es invisible, es transparente e inexistente porque ya circula la idea de que cualquier cosa vale.
Y todo esto, cuando pase la crisis -que pasará porque todo esto genera un aumento de productividad a base de empobrecernos- habrá pasado con la indolencia, la mirada pasiva y un conflicto social más bien atenuado cuando no ridículo.
Discúlpenme ustedes, pero esto no es ni de género masculino ni de género femenino. Esto es del género tonto.

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