INDIA DIA 0

INDIA. DIA 0

El dia 0 es el día que se compone de tantos días como dure el traslado. Te atrapas en una sillón relax obligado a hacer muchas de las cosas que nunca encuentras tiempo para hacer. Esta vez el tiempo es lo que te obliga a hacerlas. Así que lees, escribes y ves una película a una distancia que convierte en cinemascope una pantalla de siete pulgadas.
Llevo todo el instrumental de siempre o de un siempre reciente. Llevo cámara, libreta y lapiz con goma. Esta vez he añadido una guía del país que con mi maravillosa tendencia a la precipitación se ha convertido en una guía arquelógica básicamente del arte desarrollado en el norte de India.
Subimos al tren y me relajo. Esta vez tengo una cierta inercia de lectura. Últimamente leo mucho aunque no lo que los demás leen. Siempre seré raro supongo. De pequeño tampoco leía lo que leían los demás.
La arquitectura que vamos a visitar parte de lo religioso. Qué pocos edificios civiles visita uno viajando y especialmente qué pocos edificios cotidianos. Llegas a saber como vivía el más excéntrico de los absurdos dirigentes de una tribu pero nunca llegas a saber como vivía alguien normal. Supongo que la vida de la gente normal simplemente pasa a la historia sin pasar a la historia.
Lo religioso en realidad es lo astronómico en casi todas partes hasta el punto que probablemente lo trascendente sea lo que atribuímos a la naturaleza y que todavía desconocemos. Siempre fue así. Le vamos a robando a la naturaleza explicaciones de su funcionamiento y cuando algo nos resulta inexplicable acudimos a lo espiritual, sagrado o místico e incluso mitológico.
Me atrae India porque busco un choque de sensaciones. Me gusta desmontarme y chocar. Como cualquier buscador de sensaciones las necesito crecientes y nuevas. India lo es. Creo que lo es.
De momento su perspectiva religiosa me atrae. El libro analiza las diferentes religiones que han poblado este territorio. Curioso que estudiemos las personas que pasan por un territorio ante la imposibilidad de estudiar los territorios que pasan por alguna persona.
De primeras detecto que no existe un choque entre lo sagrado y lo sexual sino que al contrario lo sexual se convierte en sagrado como símbolo de la fecundidad. Así los edificios adoptan forma de cueva como útero de la madre tierra. Sus portadas incluyen esculturas de mujeres bellas de la misma manera que las revistas de ahora compran la atención de los lectores con alusiones a la fecundidad y al sexo.
Todas las civilizaciones optaron por la explicación a través de la imagen antes de la aparición de la escritura. Fuimos visuales y nemotécnicos antes de ser lectores y ahora otra vez animales visuales en otro paradigma. Parece que en todas partes pasa lo mismo aunque en todas partes pasa algo diferente. Aquí cuentan historias de monumentos saqueados a la búsqueda de materiales de construcción. Algo que pasó en Sagunto tiempo atrás con el castillo y que pasa hoy en Cuba con cada edificio que se cae. La memoria histórica es un lujo de occidente. Tuvieron que ser los  británicos quienes visualizaran el valor de algo que para nadie era valioso. El concepto valor es tan relativo.
Llevamos ya una hora de viaje y apenas he tenido despedidas auténticas como apenas tendré bienvenidas genuinas. De aquellas que son como una suela que se despega de un zapato hasta que ya no quiere ser pegada sino clavada.
El aeropuerto de Viene tiene ya muchos puestos con Internet y clavija para la bateria. No queremos perder tiempo. Quizá hay algún adicto al trabajo que no pueda evitar abrir eliordenador pero estoy seguro de que la mayoría simplemente quiere aprovechar ese tiempo para disfrutar de una bienvenida con un abrazo más lento.
El checking es en una máquina. Self service.
Sigo leyendo el libro. Una de las religiones que pueblan la India no quiso fijar por escrito sus normas porque pensaban que la verdad de Dios todavía no había sido desvelada por completo. Lástima que el Papa y la Iglesia Católica no entiendan una verdad tan sencilla.
El esquema de una religión es siempre el mismo que el de cualquier colectivo humano con voluntad de pasar a la historia. Un líder mesíanico que suele ser de extracción alta y se solidariza con la baja, unos profetas o apóstoles que actuan de proselitistas y una conjunto de seguidores que se configuran en rebaño. Así son todos. India asume el funcionamiento por castas. Lástima que el precariado de hoy en día no entienda esta otra verdad tan sencilla. Trabajamos para la casta superior. Algunos incluso gustosamente.
Los jainitas llaman la atención. Creen que el deseo es el responsable de la mayor parte de los males. Si hubieran sabido que todo un sistema económico mundial se ha basado en el deseo lo habrían escrito en alguna parte. Y no creen que el Universo se creará en ningún momento ni por nadie. Sabía decisión. Mucho más sencilla que la de los siete días. Siempre metafórica.
De nuevo surge la obsesión por la finitud de la vida y la eternidad. Aquí en forma de reencarnación. No asumimos que la vida sea esto. Aunque los jainitas sí que incluyen la carencia de sentido del caos en el que vivimos sino porque carece de coherencia.
En India también usan los colores como metáfora de algo. La metáfora elaborada en un momento en que nadie sabía leer conduce al pensamiento al mundo de los sueños. Lo que no siempre es una mala idea. También aparecen criaturas mitológicas que cruzan cualidades.
Las religiones de India parecen muy preocupadas en determinar la relación del hombre con la naturaleza. Quizá el ambientalismo sea mi religión y haya construido una teoría de la salvación donde soy mi propio profeta. Tampoco quiero desmontarme tanto. No sea cosa que luego me sobren piezas.
Sidharta me recuerda a la izquierda caviar –de la que de alguna manera formo parte- que sabiéndose beneficiada de un sistema intenta alterarlo como forma de entrega a los demás.
Arbat en cambio defiende la intelectualidad como una forma de aislamiento y el aislamiento como una certeza de la falta de reconocimiento de tus paisanos temporales. Para hacer algo realmente importante tienes que luchar contra tu tiempo. Subirte a las olas es hacer surfing transitorio.

Probablemente una viaje sea una búsqueda de respuestas a preguntas antiguas y el planteamiento de nuevas preguntas. Admiro a quienes trazan certezas. Supongo que siempre he creido en algo y ahora quiero seguir creyendo en algo que no sea algo en lo que haya dejado de creer. Quizá me convierta en una tortuguita, con la casa encima, duro por fuera y blando por dentro. Capaz de llegar a casa solamente escondiendo la cabeza. Escondido bajo un caparazón social donde los secretos se oyen con eco. 

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