India. Día 3

India es un país en liquidación que se vende por trozos. Nos asaltan por cualquier parte para conseguir dinero con un marketing de supervivencia menos pícaro que el de Cuba pero igualmente invasivo. Cualquier cosa es susceptible de ser vendida. Su propia imagen, son conscientes de que son fotogénicos para un occidental y te alquilan su imagen por unas rupias.
He acabado de leer los libros que hemos comprado y me pregunto cuando se solidifica un país, cuando se considera que un país está terminado. Cuando estás fueras las fronteras se te antojan más artificiales pero es evidente que la identidad colectiva determina algo.
Anoche estuve mirando un rato Al Jazzira con un aspecto de CNN alternativo. La aparición de Al Jazzira fue uno de los hitos históricos en la libertad de información dado que los occidentales vivimos bajo el yugo de cinco o seis agencias que controlan el 90% de la información que manejamos. Me pareció riguroso con aire más a BBC que a CNN de lo poco que yo he podido ver de ambas. También estuve viendo un culebrón. El ritmo narrativo es mucho más lento que en Europa. La cámara se detiene en la contemplación no solo de la palabra sino de la expresión facial de cada personaje en plano. Deduzco que el ritmo debe ser lento y no basado en la palabra para adaptarse a un telespectador medio. En España el telespectador medio es de Aquí no hay quien viva, un humor desprovisto de ironia y sarcasmo pero lleno de bufonadas expresivas y enlatadas listas para servir en dos minutos (copyright Isaac).
Comer se come bien, en cantidad y barato. Puedes arriesgar con las especias y el picante. A mi me va bien yendo de vegetariano. La opción vegetariana está en todas partes. Ojalá en España fueran tan respetuoso con las opciones gastronómicas. A la mínima eres “raro”.
Un consejo que daría a quien quisiera venir a India es que el silencio aquí tiene valor. Los pitidos y el tráfico configura un sonido de fondo que estresa. El ruido te rodea, te envuelve, permanentemente. Por lo que conseguir un lugar donde dormir en silencio vale dinero.
Sigo con mi intento de tener también unos Sonidos de India. De momento he conseguido varias cosas curiosas. Mi tendencia a la originalidad me hace trabajar siempre en la trastienda del turismo. Ayer cenamos con un chico que trabajó en Catalunya y sabe catalán. Tengo algunas grabaciones sobre el tema. Esta mañana hemos estado visitando monumentos (turistadas) diversos. En uno de ellos un niño tocaba el tambor. Me ha preguntado de donde éramos. Y acto seguido se ha puesto a tocar una versión india de La Macarena que también he grabado. Después ha tenido su recompensa pero creo que se la ha ganado.
Confieso que deseaba meterme en uno de los mercados de aquí. Y también confieso que apenas he aguantado media hora. Aquí todo es posible. Es posible que haya tres vacas en una calle de dos metros comiendo basura junto a un montón de persona. Es posible que además pasen motos en ambos sentidos. Cada paso es un paso de buena suerte. Aquí la buena suerte es la base de la convivencia. En cualquier momento podría haber una catastrofe en cada lugar de india. Cada día el universo conspira  para que un cúmulo de circunstancias acompañen la vida de esta gente. He pasado mucho estrés. No es con cuatro ojos es ir con seis. Otros dos para mirar arriba y abajo. Las calles son asfixiantes. Como experiencia de turismo extremo no está mal. Pero ha sido suficiente. No hay sensación de inseguridad. No parece que nadie te vaya a robar pero sabes que cualquier podria atropellarte en cualquier momento. Y si no sucede es por pura buena suerte.
Oler no huele mal a pesar de la cantidad de basura y el calor que hace. Soy bastante maniático para el olor y huele razonablemente bien.
Cumplimos bastante bien con las turistadas. Ya hemos advertido al chofer que nosotros no somos turistas de compra. Parece ser que forma parte del recorrido ir a las tiendas “de confianza”. Tienen  un pequeño taller en la antesala donde hacen una pequeña demostración de dos minutos y después pasas a la tienda donde intentan venderte con un sistema de marketing en escalera. Primero conseguir margen de confianza (tiempo y bajar defensas) y después escalar los precios de más caro a más barato. Lo cierto es que no controlan bien el target. Somos dos solteros de mediana edad. Dudo mucho que muchos solteros de mediana edad compren telas o joyas. La insistencia me ha resultado incómoda con lo que ha advertido al chofer que no más tiendas, preferimos lugares públicos.
Todo el mundo quiere vendernos algo hasta las mujeres de la limpieza venden su imagen. India es un país en liquidación que nadie va a poder liquidar.
Tengo dificultades para decidir donde hacer una foto porque toda la India es una foto constante. Un cúmulo de imágenes inolvidables fruto de una extraña belleza pobre. Y como todos los paises pobres es un país de niñas guapas y mujeres feas. Aquí somos una atracción a pequeña escala. Nos miran con cierta admiración. La diferencia venida de fuera siempre funciona como mecanismo de asombro asimétrico. Quizá un montón de intereses creados les hacen creer que nosotros representamos aquello en lo que quieren convertirse. Por ese camino no van del todo bien.
Por la tarde hemos subido a la típica vista panorámica de toda la ciudad. Solo que esta vez no ha sido típico sino atípica. Soy bastante agnóstico de las panorámicas naturales. Pero los paisajes urbanos me conmueven por la capacidad que tiene el hombre de malrelacionarse con su espacio. Jaipur es una ciudad que alcanza más allá de la vista. Pero lo atípico no es eso, lo atípico ha sido que he escuchado la primera panorámica de una ciudad. En la montaña por algún efecto sonoro se podía escuchar voces y pitidos como si estuvieras en un parque. No sabías distinguir de donde exactamente venían pero se escuchaban con cierta nitidez. He intentado grabarlo con la cámara pero los aparatos electrónicos no estan preparados para estas cosas. Las voces subían por la ladera y se escuchaban cercanas y nítidas como las luces encendidas acudían a los ojos, claras y separadas unas de otras. Ha sido una experiencia bonita salpicada de algunas picaduras de mosquitos.
Después volvemos a “casa”. Si por el día el tráfico es un volcán por la noche se convierte en un terremoto. Ya nada me sorprende.

Hoy cenamos en el homestay. En otro sitio quizá saldríamos. Aquí no tiene sentido. Non sense. 

Las cenas se estan convirtiendo en un gran momento del día. La mujer de la casa, la que gestiona el Homestay se ha sentado con nosotros a charlar y hemos construido una chimenea donde echar todo aquello que tratamos de quemar de lo que India está importando en su proceso de "progreso" como país. Es profesora de secundaria y aquí hemos acabado echando una partida de cartas donde los naipes jugaban a nuestro favor a pesar de que el sistema marca las cartas y la banca siempre gana. We were trying to solve the world problems but world is not very interested in.
Viajar de una manera diferente hace que el tiempo sea diferente. It really made sense.

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