India. Dia 4.

Hoy me he dado cuenta que mi tendencia estética por la fotografia va en detrimento de mi vertiente periodística. Es dificil fotografiar esto. No he visto nunca nada igual. Lo único comparable en España podría ser un desguace. Todo está desordenado, acumulado, disperso, sucio, descuidado, transitorio, destruido. El hacinamiento de la gente es de un nivel que en cualquier lugar hay gente. Gente por mitad de la calle, gente por las aceras. La sensación es la de un hormiguero donde todo el mundo requiere una cierta movilidad. Es cierto que no puedo ver quien está en casa y lo que hace, solamente puedo ver a quien tengo a la vista pero es así. Hay un taller de neumáticos de camión junto a una fruteria. No veo bares de ningún tipo lo que hace dificil la estancia al anochecer. No es que sea inseguro salir que seguramente no lo es... es que no tienes donde ir. Todas las ciudades son horizontales. Los edificios son recientes. La horizontalidad en una ciudad de millones de habitantes implica que cualquier desplazamiento es dificil.
Creo que merece un capítulo aparte el tráfico. Como diría un replicante de Blade Runner, he visto cosas que vosotros no imaginaráis. Intentaré poner algunos ejemplos aunque todo se queda corto. Camiones en sentido contrario por una autovía, tractores en sentido contrario en una autovía, vacas en mitad de una autovía, bidones puestos para que reduzcas la velocidad ocupando un carril. Incluso nosotros hemos ido en sentido contrario por una autovia de dos carriles en cada sentido. Todo se arregla con pitidos He visto jabalíes comiendo basura en una calle, vacas por todas partes. Y cuando crees que tu capacidad de sorpresa se ha acabado con los animales ves un mono en un castillo y un elefante rodeando una rotonda. Incluso diría que hoy una vaca nos ha cedido el paso. Hoy he visto el primer stop. Las motos y las bicis vienen de cara constantemente. La gente cruza por cualquier parte y cualquier parte es cualquier parte. En los cruces entras casi sin mirar y nunca pasa nada. Hay un código no escrito que desonocemos. Calles en obras que dejan apenas dos metros. Puertas por las que solamente cabe un coche y desembocan en calles de dos carriles. La sensación de peligro es tan constante que da la sensación de ser segura. Jamás podía imaginar que era así. Lo único bueno que puedo decir es que respetan absolutamente el límite de velocidad. No hemos pasado de noventa y eso quizá salve muchas vidas. Hay niños cruzando por rotondas con cinco carriles. Es todo, constantemente.
Hoy ha sido un día de traslado. Vamos de Jaipur a Agra. Cada día en el Homestay surge una nueva anécdota que nos ayuda a entender la India. El primer día fue un joven emprendedor que viajó a España en busqueda de fortuna y vino infectado del virus del crédito fácil. Ahora está endeudado porque proyectó cosas que dependían de cosas que estaban en el aire. Toda India vive bajo el influjo del crédito fácil a la búsqueda de nuevos esclavos para el futuro. Construyen edificios por todas partes. Anoche nuestra conversación (creo que Isaac y yo tenemos dificultades para las conversaciones triviales) giró sobre este tema pero con una nueva interlocutora. Una mujer de lo que parece que seria la clase media acomodada en Jaipur y profesora de secundaria. Sin embargo, esta mujer partía de otras premisas de mayor refugio en el sentido común indio y la tradición. Observa con tristeza la colonización cultural de su país y lucha en el desierto del nuevo consumismo por importar solamente algunas cosas de occidente. Nuestro conductor -el indio tranquilo- tiene ocho hijos y parece dedicarse a tener una vida plácida en la que poco o nada puede alterar el fluir de un rio tranquilo. Por último, hoy nos ha recibido el hijo adolescente de la dueña de la casa que es quien tiene mayores conocimientos de inglés. La contraseña de la wifi de aquí es Enrique Iglesias. No puede existir mayor metáfora de la colonización cultural a la que se está sometiendo este país porque es un mercado emergente. Y un mercado emergente son millones de nuevos consumidores. Este planeta va a petar. Un adolescente que idolatra a Enrique Iglesias es un consumista radical.

Los homestay tienen momentos inolvidables. Aunque el día no ha sido muy productivo, dependiendo de lo que se entienda por productivo en un viaje, la noche nos ha deparado una excelente conversación. Al menos, mis años de ingles han servido para conversar y más o menos entender una conversación con una pareja de escoceses independentistas. Creo que Isaac hemos desarrollado una patología. Todas las conversaciones parecen trascendentes. He confirmado mi impresión, Escocia -como Catalunya- son un modelo independentista nuevo basado en el modelo social de convivencia. Digo nuevo por reciente y europeo. El vector lingüístico o incluso étnico siendo existente es secundario. Los escoceses hablan inglés pero defienden otra manera de ver las cosas. Ambos independentismo tiene algo más en común -la referencia de un nacionalismo excluyente e imperialista como el español y el inglés (de ahí las pantomimas de Gibraltar) que condiciona también su manera de construir el nuevo país. Sea como sea, hemos vuelto hablar del precio de la vivienda aquí y allí, de las oportunidades en Australia, de la borrachera del crédito fácil y de como los errores se eztienden y se repiten con gran facilidad.
Otra cosa sorprendente que conocía pero he subrayado es el tipo de viaje. Esta pareja hace un viaje de dos años. Uno de ellos trabajando en Australia eso sí. El resto moviéndose por diferentes partes del mundo. Saben que al volver tendrán trabajo en Escocia. Es más, su jefe lo entiende porque probablemente hizo lo mismo en su época. No es gratis. Han estado ahorrando un montón de tiempo y privándose para poder pagar su hipoteca y conseguir el dinero para el viaje. El mundo está definitivamente mal repartido y me gustaría encontrar mi opción sabática antes de que sea demasiado mayor para hacerlo.
Creo que si un viaje fuera un pincho moruno lo que me más me gusta es el palo. Ese hilo conductor entre trozo de carne y trozo de carne. La metáfora es cutre pero explica que lo que todo el mundo parece desechar es lo que a mi me gusta. Soy un buen coleccionista de imágenes, un mal coleccionista de recuerdos y el mejor coleccionista de sensaciones. No colecciono postales sino colores.
A la gente le extraña que estemos solteros. La gente es la gente india claro. Y la verdad es que nos ha resultado dificil explicarlo. Y no solamente por el inglés sino por el concepto. Isaac escogió el concepto de right person. Quizá hayamos construido un concepto de la right person demasiado cerrado. No lo sé. Sé que cuando aparece la right person es como si empezará un castillo de fuegos artificiales, te sientes tan rápido como una tortuga y tan dulce como el aguijón de una abeja a punto de hacer miel. Nos lo pregunta casi todo el mundo. Quizá esperen que les digamos que somos gays o algo así y entonces la conversación sí que seria.. interesante... ;-)
Nos han recomendado ir al cine. No sé si podremos ir. Nos lo han recomendado no para ver la película sno para ver el comportamiento de la gente de aquí en el cine. Parece ser que cantan y bailan, hablan todo el tiempo.
Hoy hemos visto el primer camión de la basura. Cogen la basura -la que ha quedado dentro del contenedor- y la llevan a una planta incineradora. Dado que compartimos atmosfera me pregunto si nuestros esfuerzos de contención tienen sentido o tendría más sentido venir aquí a contener el dique de contaminación. Si todos estos empiezan a generar basura como nosotros, insisto, el planeta se va a tomar un paseo para siempre.
La conclusión del día quizá sea que no hemos vivido por encima de nuestra posibilidades sino por encima de nuestras necesidades. En eso sí estaría de acuerdo. Tenemos móviles que exceden nuestras necesidades, ordenadores que exceden, coches que exceden, muebles que exceden.
Por cierto, el tema de los móviles es quizá la mejor imagen y la más imposible de captar. Aquí los jóvenes casi todos tienen un smartphone. Incluso aquellos de los que resultaría dificil esperarlo. Me refiero obviamente a las clases populares (esto excluye a las clases excluidas). Quizá vayan vestidos fatal o quizá les falte alguna otra cosa pero ya les hemos creado la necesidad de tener un smartphone. Y cuando digo les hemos me refiero a nuestro modo de vida y la colonización cultural comercial de nuevo mercado. Se le llama abrir mercado en términos de marqueting.
Pasamos bastante tiempo en el coche. Es nuestra capsula espacial. Una pecera desde la que observar a los humanos. Y de un ingeniero y un hombre de letras solamente pueden surgir cimientos de poesía como la expresión "haz una columna de excel que se relacione con naturalidad con las otras". Una petición que me ha salido el alma y que Isaac ha reido y recordado.
Lo que tengo claro es que la derecha nos ha robado el concepto de la buena austeridad. La austeridad de toda la vida ha sido vivir de acuerdo con unas necesidades cortas. El paisaje se salpica de chimeneas donde se fabrican ladrillos de arenisca roja y también carbón vegetal escondido bajo una lona. Nosotros bajo lonas ya solamente metemos el circo que tenemos montado.
Visitamos lo de siempre, fortalezas defensivas de reyes victoriosos, palacios, habitaciones, murallas y devaneos diversos de las élites históricas. Mientras tanto, los niños obtienen su primera licenciatura. Son licenciados en marqueting y mendicidad. Saben que su profesión les llevará hasta los catorce años. Edad en que se jubilaran. Saben hasta cuatro idiomas y tienen estrategias comerciales variopintas. Modo ironía off. Llega a ser insoportable. Hoy he tenido que ser desagradable con un niño de ocho años que apenas me ofrecía algo por menos de diez centimos de euros. Pero es una cuestión de concepto. Se me han acercado unas cincuenta personas a intentar venderme postales o collares, de diferentes edades (todas jóvenes). Es invasivo, pesado... hoy me han sacado de quicio. Es el marqueting de la supervivencia. Y usan a los niños porque saben que ofrecen mayor productividad. Nosotros hemos resistido pero no sé si el Grupo Estrella (un grupo de turistas españoles mayoritariamente matrimonios mayores) habrá resistido igual. Seguro que habrán echado migas para las palomas. Solo que esta vez las palomas son niños y me gustaría pensar que su futuro no está en la venta ambulante.
Mañana el Taj Mahal. Hoy no ha podido ser. Una locura por amor. Las más bonitas de todas. Nos irá bien. Aunque lo de menos son los monumentos.




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