India. Dia 6

Hemos visitado los templos de Orcha. Ha sido una visita divertida. El guía que hemos cogido la ha hecho divertida. Es un ingles muy inteligible y construyendo un cuento que es lo que deberían hacer los guías. No me suelen interesar ni el arte ni la arquitectura sino los por qué y las historias humanas que acompañan el edificio. Los dos últimos guías también lo han interpretado así. 
El complejo que hemos visitado incluye varios palacios. En el primero el rey vivía con sus seis esposas. Una para cada día y un día para descansar. Aquí sí que han interpretado bien la condición masculina (modo monólogo off). El segundo palacio se conoce como el castillo de una noche porque siendo un regalo para conseguir la paz con otro rey éste apenas pasó una noche. Las élites históricas siempre han sido también histéricas. Y la tercera estancia era la de la bailarina favorita del Rey (sí.. además de las seis esposas) que era tan bella que otro rey quiso apropiarse pero ella mantuvo y exigió la lealtad a su rey (sí.. el de las seis esposas) argumentado que ya había sido "usada". 
Ese verbo, usar, me recuerda que hay instintos humanos básicos que mueven el mundo (lo que me recuerda que llevo ya un tiempo sin ningún "uso" y me afecta) y una serie de gestos mundiales. En este caso el gesto no puedo reproducirlo por escrito pero era bastante elocuente. El de tengo hambre es bastante frecuente. El de quiero dormir también. Y el de dame dinero es constante aquí. 
Al volver al hotel hemos tenido oportunidad de pasar por un mercado local en su parte turística y no turística. He podido hacer algunas fotos para dar una perspectiva menos artística y estética de aquí y más realista. También me he tenido que plantear el tema de las fotografías de personas. Fotografíar cosas no me plantea dudas. Aquí la cuestión es que casi todo el mundo ha aprendido que puede pedir dinero cuando le haces una foto. Evidentemente la parte que más interesa a un fotógrafo son las personas. Rostros que expresan más sobre un país que cualquier otra cosa. La cuestión es como de ético es pagar por esas fotos aunque sea en formato limosna. Esto es especialmente dificil de decidir con los niños. 
Hoy he visto una niña en una de las paradas del mercadillo turístico. Era una niña bellísima y no me he atrevido a decirle nada de la foto. Pero al volver no lo he podido evitar. Ha venido a pedirme que me acercara a su tienda y le he pedido que me dejara hacerle una foto. Ella me ha dejado esperando que le comprara algo pero ya no tenía nada más que comprar. No he sabido reaccionar a tiempo y he intentado ofrecerle unas monedas solamente por la foto. Por lo que he entendido no me ha aceptado el dinero por la foto, quería que le comprara algo. Creo que aquí ese concepto de palabra o de acuerdo es importante. Debí haber comprado algo, lo que fuera. Ahora me siento mal y no he subido la foto al face. Es una niña bellísima de ojos claros y tez oscura. Una Sara Carbonero adolescente en la India. No sé hasta que punto tengo derecho a usar su imagen. Tengo claro que sí para mi y para mis recuerdos, pero creo que no debo subirla a Face. Así lo he hecho también con una mendiga casi ciega que ha venido a pedirme para comer. También le he pedido hacerle una foto porque su rostro era el del sufrimiento de todo un país. Pero no la subiré a face. Sé que mi perfil tiene un punto de promoción profesiopersonal como comunicador y creativo, y no quiero aprovechar esa desdicha para eso. Sin embargo, sí he subido una foto de un viejo indio que me ha pedido que le hiciera una foto porque quería verse en la máquina. Nos hemos sonreido y esa sí la he subido. 
La no aceptación del dinero de la niña me ha hecho pensar en que en pocos días me había convertido en un hipócrita que le niega veinte centímos a niños que viven alrededor de los monumentos y sin embargo después piensa que puede comprar la belleza de una niña con unas pocas monedas. Creo que esta noche tendré que usar una cierta indulgencia para perdonarme pero cada vez que mire esa foto y esos ojos que prometen toda la belleza de un futuro me sentiré mal con mi complejo de occidental superior. A veces uno no se reconoce y le gustaría volver atrás y hacer las cosas de otra manera. Mi vida está llena de cosas así. Tengo que pedirle perdón a tantas niñas con ojos azules y tez negra para que me perdone algún día que ojalá pueda hacer feliz a alguna niña con un nombre sacado de alguna canción bonita. Lo siento mi niña. Te recuerdo Amanda. 
En un viaje, como en la vida, las oportunidades pasan y un día estas demasiado lejos para hacer algo que en su momento fue lo más sencillo del mundo. Sacar un billete y comprar cualquier cosa o coger de la mano y dar un abrazo a quien necesita tu certeza. Quizá si un día me siento en paz con mi estrella suba la foto. 
Por fin estamos en un hotel normal. No es el mejor del mundo porque vamos buscando hoteles baratos pero es un hotel de calidad media en España. Esta tarde descansamos. Por eso escribo. Internet debería declarase derecho humano fundamental. Y no lo digo de broma. Isaac y yo estamos enganchados a sendos aparatos electrónicos. Podrías pensar que no nos comunicamos pero nos estamos comunicando con alguien que está en un espacio y un tiempo diferente. Viajo tres horas y media por delante de cualquiera de tus sueños. 

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