La guerra del petroleo


Hasta ahora ha habido guerras por el petroleo ahora empiezas la guerra del petroleo. Los yacimientos se acaban. Los que quedan son más difíciles de extraer y están en zonas que hasta ahora habían permanecido al margen de la extracción por diversas situaciones; entre ellas la protección ecológica. El crack energético y ambiental  está previsto para 2050.
Mantener este nivel de consumo nos va a hacer destrozar el planeta. Ahora la guerra está llegando a los países emergentes como Ecuador. El año pasado tuve la suerte de visitar Intag, en el norte de Ecuador, y comprobar como es allí donde se libra una batalla desigual entre el productivismo y la buena austeridad. Se trata de una zona de alto valor ecológico sin haber sido protegida. Simplemente sus gentes la han tratado así. Sin embargo, la riqueza superficial se asienta lógicamente sobre riqueza en su sustrato. El Gobierno de Correa -como la socialdemocracia europea en su momento- ha optado por un sistema desarrollista basado en la energía barata del petroleo del que Ecuador es productor. Un simple paseo en carretera por Ecuador deja a las claras la apuesta de infraestructuras que sigue el modelo desarrollista de capitalismo mal llamado "avanzado". Sin embargo, Intag respiraba una cierta reserva espiritual de buena austeridad. Y no por su presente -la vida allí se me antojaba dura- sino por su capacidad de desarrollo conceptual. Allí son conscientes de que la vida basada en la agricultura y ganadería de subsistencia se ha acabado pero les gustaría acceder a un modelo no extractivista (amenaza minera) ni desarrollista de consumo loco. Y el nexo es lógico cuando pasas allí unos días y difícil de explicar desde nuestra visión etnocéntrica europea del mundo. Simplemente existe un puente lógico entre su modo de vida y un modo de vida más leal con el planeta.
Un año después sigo mirando al cielo y recuerdo el cielo de Ecuador. El lugar donde hoy se libran las batallas más duras. Y sigo gritando Intag libre de amenazas mineras. Ecuador se equivoca si vende su alma al diablo porque sin alma los países y las personas acaban por vagar para siempre en un purgatorio donde tienen más cosas pero no son más felices.

Aconsejo la lectura de este artículo: http://elpais.com/elpais/2013/09/13/opinion/1379080806_679976.html

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