Marca Sagunto

El marqueting tiene sus modas, el municipalismo tiene las suyas. Pasó la época de los "planes estratègicos", la época de los "Libros Blancos" y la época de la "Agenda 21". Ingentes esfuerzos de analizar la realidad y contemplar el futuro con cierta anticipación. Es ahora el momento de las "Marcas". La "marca España" se usa para casi todo. También para acallar las críticas además de para promocionar el país. Incluso también se ha puesto de moda con las redes sociales el "personal branding" o "marca personal" que cada uno genera con su huella digital.
Una marca es un concepto mental, una etiqueta colectiva construida sobre el rastro presencial, mediático y virtual de una población, un negocio o una persona. En nuestra ciudad circula con cierta frecuencia un discurso extremadamente chovinista que transita entre las fortalezas y las oportunidades de la ciudad pero orilla cuando no olvida las debilidades y las amenazas.

Efectivamente, es frecuente escuchar a nuestros próceres de toda ideología hablar de la magnífica localización, de su clima benigno, de sus infraestructuras o de su patrimonio. Sin embargo, esta "obsesión por las oportunidades" nunca plantea el nexo de cualquier ecuación que conduzca a un resultado. ¿Por qué teniendo tantas fortalezas y oportunidades nuestra ciudad no acaba de despegar?
Sin duda porque poca gente se ha parado a pensar en las debilidades y las amenazas a pesar de que forman parte de cualquier DAFO que se precie, cualquier Agenda 21 o cualquier análisis de marca. Un paseo por nuestra zona ciega nos ayudaría a ser más realistas en la construcción de proyecciones de futuro.

La marca Sagunto

La marca de una ciudad se construye con las vivencias de aquellos que viven y visitan, con la presencia mediática y con la huella virtual. De las tres patas, la más relevante hoy en día sigue siendo el debate mediático surgido sobre una ciudad, es decir ¿qué sabe quién sabe apenas nada sobre mi pueblo? ¿Cuáles son los estereotipos con los que se maneja?
En términos locales Sagunto -la Ciudad Global- cuenta con dos debilidades-amenazas principales. El conflicto y el cutrismo. Apenas somos conscientes de ello pero somos una ciudad asociada en cierto modo a lo cutre pero especialmente asociada con el conflicto. Entendamos "cutrismo" como una falta de elegancia y de rigor intelectual, una actitud marcada por lo primitivo y temperamental, por lo emocional y ni por lo racional.

La marca de Sagunto histórica es bastante positiva. Los hechos históricos la sitúan como una ciudad con antigüedad y relevancia histórica. Incluso esa positividad se alarga hasta los ochenta con Joaquin Rodrigo y Antonio Maceda.
Las primeras marcas de conflicto son inevitablemente obreras. No es un conflicto necesariamente negativo. La solidaridad y la capacidad de lucha de los obreros del Puerto de Sagunto es saludada con aplausos en muchas partes de España y la condescendencia tras el cierre de la cabecera también configura marca positiva. Muchos reportajes de televisión han construido una cierta épica sobre el obrerismo porteño.

Pero al mismo tiempo nace el conflictualismo. Conflictualizado el principal activo del Puerto -su masa obrera- Sagunto cometió un error semejante: conflictualizó su mayor valor añadido, el patrimonio. La obra de restauración del Teatro Romano ha convertido cualquier visita en un debate que va más allá de la contemplación histórica y el aprendizaje. Todo el mundo tiene opinión sobre la obra y no sobre el monumento.
Y así se encumbró el conflicto como fuente principal de la marca Sagunto. Podemos enumerar los diferentes puntos de interés mediático de los últimos tiempos y siempre encontraremos algún nivel de conflicto dentro. La segregación del Puerto, las inversiones en la playa, la instalación de empresas energéticas, el paso del AVE, las fiestas patronales y su lanzamiento de patos.

El cutrismo es el segundo vector a vigilar. La proyección de imagen de ciudad sin ningún tipo de "glamour" surge de manera inconsciente -como en cualquier pueblo de aluvión- pero existe. Hagán repaso y vean por ejemplo el video de King África en la plaza mayor de Sagunto o repasen la actualidad con José Labrador, indiscutible ídolo de Gandía Shore -un programa de televisión basado en la groseria y la zafiedad- y vecino del Puerto o Rafa Mora también porteño de nacimiento y polemizador incansable en programas de dudosa calidad. Incluso nos ha cambiado el fútbol pasando de Maceda y su elegancia a David Navarro que tristemente y a pesar de ser un buen central pasará a la historia por el puñetazo a Burdisso. O recuerden la polémica de la posible llegada de un festival de música electrónica y los comentarios virtuales de gente diciendo que éramos un pueblo de "chonis y nanos". Fama a la que sin duda contribuyó tener un famoso afterhours.

Incluso hemos dado al mundo el mejor ejemplo de economía de casino de la historia de España con un empresario como Enrique Bañuelos creador de Astroc, una de las mayores burbujas empresariales de la historia, empresario dedicado a una especie de "pirateria del siglo XXI" que consiste en acudir a los países emergentes donde las burbujas todavía siguen en expansión. Si repasan la hemeroteca también encontraran narcotraficantes de alta alcurnia en razón bastante superior a ciudades de nuestro tamaño.

Vivimos unidos al conflicto

Cualquier cosa en esta ciudad alcanza niveles de conflicto superiores a otras de nuestro entorno lo que hace inviables o retrasa proyectos. Y en la sociedad de la velocidad un retraso es el peor tropiezo. Los terrenos de la Cuarta Planta -ahora Parc Sagunt- han fracasado dos veces en treinta años. Los proyectos urbanísticos de unir los dos núcleos han fracasado también dos veces en los mismos treinta años. Ambos casos tuvieron problemas de "timing" (dominio de la agenda).

Pero quizá el mejor ejemplo de que la conflictualización y el cutrismo es la Gerencia. La Plataforma de la Gerencia Pública se preocupó muy mucho de realizar una sólida elaboración intelectual y ciudadana. Revistió la reivindicación de originalidad, imaginación y un cierto estilo. Hasta que el arribismo local captó esa fuente de éxito, la conflictualizó y la llevó al cutrismo. Las exposiciones se marcharon y se quedó la paella. El proyecto se conflictualizó y se quedó en algo completamente alejado de su intención inicial aunque esencialmente auténtico. Ahora se mueve entre la indiferencia y la invisibilidad.

La mayor parte de estas salvedades se obvian o se justifican diciendo que algún "ente abstracto" (los políticos, los dirigentes, los empresarios...) no es capaz de valorar ni de poner en valor lo buenos que somos y las maravillas que tenemos.

Quizá este artículo se haya centrado demasiado en aspectos negativos, quizá sea por compensación, por intentar aportar luz a un cuarto oscuro en el que nadie quiere entrar porque le da miedo. Quizá por recordar que toda ciudad tiene alcantarillas y que nuestra sombra forma parte de nosotros.

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com