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Convencido de un montón de dudas te instalaste en una cierta calma perversa que te agita por dentro. Justo cuando aprendiste a fabricar lágrimas tuviste que buscar un cajón en el que esconderlas. Es el año en que quisiste aprender a volar con sus alas y descubriste que el camino más rápido siempre es el que recorre una sabía tortuga. El valor de la amistad se estableció incalculable y cada viaje parecía tener un final sin tener ningún destino. Fue el año en que te iluminó aquella estrella tan fugaz que te dejó un haz de magia y muchos deseos por cumplir. Pediste una nueva primera vez y te descubriste en muchas primeras veces y alguna primera última vez. Pasados los cuarenta da vértigo mirar desde la cumbre. El atrevimiento es el padre de la paciencia. La madre es la perseverancia. Metiste un barco en una botella para sacar un mensaje secreto que todavía no has enviado y demostrar que hay cosas que parecen imposibles pero consiguen navegar.
Aparecieron nuevas manadas de seres estériles donde plantar flores carecía de sentido. El paso del tiempo parece la historia de un desengaño. Los puentes de las expectativas se derrumban con la dinamita de la inercia pero tu sigues mirando por los prismáticos de la utopía creativa.
Y la cabaña de indio se hizo tan grande que ya cabían dos personas pero seguía existiendo un hueco. Dibujar un corazón de tiza en una pantalla. Y así viste como la crueldad se mira en el espejo de la frialdad. Que los nuestros son los suyos. Y que la valentía es el manto bajo el que se esconde la felicidad.
La pasión tiene un punto de desesperación y los abrazos vibran en el bolsillo. Trazar un círculo en un espejo es una forma de perfección en la que te sientes reflejado. El vaho difumina tus formas y te convierte en una esencia. Y sigues inventándote un juego cada día para hacer la vida divertida. Aunque te hagas trampas a veces y te cuentes mentiras bonitas que son las que te empujan hacia delante.
Lo mejor, sin duda, que por volviste a sorprenderte, a hacer cosas inesperadas, a sacudir el polvo de las alfombras del conformismo. Te sigues intentando parecer a ti, a quien quieres ser. Sabiendo que eres más de lo que querías ser y que quizá la vida es esto, lo que ves, que no hay más, porque es mucho. Que sabiendo que nunca pasa 12nada intentas siempre que pase algo. Que intentas reflejarte en unos ojos que te miren con orgullo. Que los niños crecen tan rápido que pierden la memoria. Que a veces te resultas insoportable pero ya no huyes de ti mismo sino que sales a tu encuentro. Tus errores son tan tuyos como tus aciertos. Y llega un día en que te fías de tu sombra.

Y ahora, hoy cumples 41, lejos de ti mismo, con pocas circunstancias en la maleta, en un lugar en el que no existes. Deseando volver a verte, deseoso de un abrazo, enamorado de la única vida posible. La que se está viviendo.

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