INDIA DIA 9


La primera visita de hoy es a un recinto parecido a la Gerencia. Es el recinto de las universidades. Es como si nos llevaran a la Universidad Politécnica pero con las universidades con edificios más antiguos. Al menos aquí no nos agobian ni el tráfico ni los vendedores de casi todo, ni los niños. Es una zona más tranquila donde hay edificios civiles. Los primeros que veo.
Se me han acabado los calcetines tobilleros pero digo yo que aquí no me van a tener en cuenta el glamour.
De nuevo procedemos a una observación detenida de las élites históricas. Las esculturas, las pinturas, los trajes, los adornos, las figuras, todo lo que vemos pertenecía a las élites históricas de la india. Debería haber un museo de la vida cotidiana en cada ciudad.
He visto una chica que se quitaba el pañuelo de la cara y la cabeza al entrar en la Universidad. Puede ser por dos motivos. El primero es la enorme contaminación de esta ciudad. El pañuelo te cubre de tragar tanta polución. El segundo es que quizá el ámbito universitario permite una cierta laxitud en ese comportamiento social de llevar pañuelo.
Iba en bicicleta con lo que el gesto ha sido más visible.
Hoy nos acompaña una pequeña brisa que hace todo más amable. Además no huele a mierda de vaca lo que se agradece bastante.
La representación histórica del arte ha sido básicamente también una apología de la belleza y por tanto de la juventud. Todos los budas son jóvenes.
Y en todas las religiones parece haber un parto misterioso (dios convertido en paloma o persona o muerte de la madre) y un momento de “iluminación”. En las etapas del heroe que marcan todos los guiones de cine eso está bastante definido. Todas las religiones siguen ese esquema.
La obsesión por compartir las imágenes que nos ha llevado a Facebook ha sido omnipresente. A ver si tengo suerte e interpreto una pulsión básica de los seres humanos para montar un negocio. Debe ser obvia. Me dedicaré a pensar creativamente.
Aquí he descubierto nuevas infracciones de tráfico.

Nos tomamos un café en un centro comercial. Aquí es difícil encontrar un regalo para Pau. No es país para niños.
El conductor creo que está frustrado con nosotros. Las visitas monumentales nos duran poco. Lo de descalzarse me molesta cada vez más. Lo admito. Aunque es contradictorio ser ateo y no dejar de visitar ni un solo monumento religioso. Pero es que es lo único que queda.
Y su frustración ha llevado al negocio. Tiene un amigo que nos explicará como se hacen las telas en la India. Y confirmado, nos lleva al final a su tienda. El proceso de marketing es: captación de interés cultural o turístico. El proceso acaba en la tienda. Se hacen preguntas que permiten vislumbrar el poder adquisitivo y las preguntas. Después se expone el producto de manera descendente en precio. En algún momento se supone que hay que encontrar precio de equilibrio. El precio de partida siempre es falso. Que vengan aquí los economistas a flipar.
Nuestra visita final incluye un museo de las armas. Allí los humanos exponemos todas las máquinas horrendas que hemos creado. Es como si los Estados Unidos expusieran la bomba atómica o Alemania las cámaras de gas como algo de lo que sentirse orgulloso. Pero no pasa nada… todo es turismo.
Cenamos en un restaurante que está en un quinto piso sin ascensor. Se va la luz. Como siempre. Por la ventana observo un niño que juega con una milotxa (cometa). No consigue volarla. A mi me gustaban solamente las que tenían un águila o la especial de colores que hice con mi iaio Paco. Las demás me parecían demasiado infantiles para un niño de nueve años.

Me surge la pregunta sobre el concepto de lo normal. En esta restaurante no sirven carne. Aquí soy normal y me gustan casi todo los platos del menú. En España soy raro y no me gustan ni la mitad. Aquí lo normal es ser pobre, ir mal vestido, no tener vacaciones. Tendremos que revisar el concepto de lo normal. 

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