Quemar la salud

Últimamente he hecho dos viajes al centro de la pobreza. Uno a Ecuador y otro a India. El de la India estaba revestido de pintura turística y ustedes saben lo que pasa en este tipo de viajes. Te inundan a datos, reyes, arquitecturas que luego no recuerdas. Mientras me contaban alguna de esas historias que jamás recordaré, en uno de los palacios de antiguos reyes -que como toda la casta dirigente están fatal de la cabeza- vi un hombre trabajando. Iba descalzo y estaba subido en un tejado inclinado. Había llovido y las tejas estaban húmedas. Se había subido por un andamio-escalera hecho de bambú (tengo fotos) y pintaba con la mano derecha mientras se aguantaba a la pared con la izquierda. Rápidamente hice un comentario a mis contertulios de visita y todos convinimos en la barbaridad que eso suponía porque se podía matar en cualquier momento por hacer un trabajo. No llevaba ni siquiera una cuerda. Cambiaba dinero por salud.

En Ecuador la cementera que trabaja aquí también tiene sucursal. Para sacar la mercancía y traer la materia prima usa camiones. Allí las carreteras no están asfaltadas con lo que el paso de un camión cada treinta segundos hace imposible vivir en la zona por el polvo y contaminación que levanta. La empresa ha puesto en marcha un programa según el cual solamente los habitantes cercanos a los caminos pueden tener camiones. De esa manera no hay protestas. Cambian dinero por salud.

El otro día estuve en una charla sobre el proyecto de incinerar residuos en nuestra cementera más estimada. La que me debe ya la pintura de dos coches y una parte de pulmón por la cantidad de cemento que tragamos. Parece ser que el negocio del cemento no da de sí lo suficiente y ahora van a abrir una nueva linea de producción que consiste en quemar basura. La basura que usted y yo tiramos la van a quemar aquí al lado, tan al lado que se oye su permanente ruido de fondo desde que yo recuerdo. Lo normal seria reducir la creación de basura penalizando si es necesario con la tasa, lo normal seria intentar reutilizar más cosas y arreglarlas y lo normal sería recoger selectivamente los residuos para que vuelvan a ser usados de otra forma. Incluso les digo que eso generaría algunos cuantos empleos. Pero no será así, lo fácil es enviar a la atmósfera todo porque así se hace invisible. No lo veremos pero lo respiraremos. La empresa gana dinero, la administración popular gasta menos en esto para poder gastar más en sus proyectos absurdos.

Y una coincidencia más. Las personas que vinieron a explicar su caso eran de un barrio obrero en el cinturón industrial de Barcelona.
Saben por qué la casta dirigente elige estos sitios para poner lo que más contamina? Porque saben que los índices de paro son más altos... y que tragaremos con lo que sea. De momento no he visto andamios de bambú.

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