Sospechosos habituales

El cine americano se ha preocupado muy mucho de situar las restricciones de libertad siempre en el ámbito de la seguridad. Grandes desastres, ataques alienígenas, invasiones comunistas, superheroes que luchan contra el mal.
Cambiar libertad a cambio de seguridad fue el paradigma político impulsado tras el atentado de las torres gemelas pero es un denominador común de las sociedades complejas. No es casualidad que la mayor parte de las libertades se hayan conquistado en situaciones de inseguridad. La derecha lo sabe y sabe cómo utilizar el miedo a la "revuelta descontrolada". Es una historia que viene desde cualquier época. El miedo al caos y el desorden de lo imprevisible (Espartaco?). Y para ello hemos ido montando equilibrios entre libertad y seguridad a lo largo de la historia.

En las sociedades de la comodidad ya se observa una fácil cesión de las libertades públicas a cambio de más comodidad segura. En el fondo somos todos un padre protector que tiene miedo de que a sus hijos les pase casi de todo. Ese instinto es muy fácil de domar.

En Casablanca es donde se asienta el principio básico del placebo penal. Mientras Ilsa y Victor Lazlo viajan en el avión, Rick dispara al mayor Strasser y ante tal situación el antiguo oficial colaboracionista francés sentencia la frase "El mayor Strasser ha sido asesinado. Detengan a los sospechosos habituales". La detención de los sospechosos habituales es un principio básico de placebo penal. La gente se siente más segura cuando hay detenidos por el principio de culpabilidad.  Poco importa si las detenciones aciertan. Si hay detenidos todo vuelve a la normalidad.

La nueva ley de seguridad ciudadana del PP se llama así para ceder libertad ante seguridad. Es la forma moderna de detener a los sospechosos habituales. Siendo ese su principio no es ese su fin. Su fin es amordazar al rebeldía. Primero con las concesiones de TDT intentaron controlar tu salón de casa. Y al ver que no pueden al menos quieren controlar la calle. Pero están cometiendo un grave error.

Hace años que fui de viaje a Euskadi. Como aquí no tenía la posibilidad en cuanto llegué me compré el Gara. Y me sorprendieron los contenidos por dos motivos. El primero que rompían agenda, es decir, me informaban de cosas que ninguno de los otros diarios informaban y desde una perspectiva completamente diferente. El Gara era una especie de Al Jazzira en España. Mi segunda sorpresa fue al leer los artículos de opinión. Me sorprendí de la complejidad, abstracción y formación de pensamientos y razonamientos que justificaban la existencia de la lucha armada de ETA. Aquella justificación tan sólida de la violencia me resultaba entonces completamente inexplicable. En ese momento ETA andaba muy desprestigiada pero no siempre fue así. Hay miles de documentos visuales y escritos donde ETA gozaba de amplias simpatías entre la sociedad española, especialmente bajo el régimen franquista ¿Cuál era la diferencia?

Años después he viajado a India y me explicaron la teoría del Karma. El Karma incluye una ley de acción y reacción. Cada cosa que envías al universo acaba por volver a ti. Y recordé lo que había leído en el Gara. La represión desproporcionada, deslegitimada e injustificada por parte del estado de "la rebeldía" ofrece razones, legitima acciones y ofrece coartadas perfectas.

El mecanismo de la Ley de Seguridad Ciudadana es perverso porque no sube el reproche penal de ninguna de las conductas sino que hace exactamente lo contrario, las lleva al ámbito administrativo donde no existen garantías judiciales. Antes la policía estaba obligada a detenerte y llevarte a disposición judicial, ahora podrá darte una buena hostia y luego multarte por hacer las conductas que se han tipificado a golpe de noticia. Sin pasar por ningún juez. Saben perfectamente que los jueces miden las conductas y eso no lo podían permitir. Eliminan garantías y lo llaman Ley de Seguridad.

Ante esta situación de desamparo ciudadano existen varias posibilidades -entre ellas la pasividad generalizada- pero me gustaría recordar dos. La primera es la desobediencia civil o insumisión. Este país cuenta con una buena trayectoria de insumisos ante leyes injustas como la del Servicio Militar Obligatorio. La otra es mucho más lúgubre y peligrosa. Cuando se reprime con tanta violencia estatal la organización ideológica y cívica de los ciudadanos, cuando se elimina el derecho a la protesta legal, existe en España también una amplia tradición de lucha violenta y terrorista. Parece mentira que no tengamos memoria.

Pero bueno, tú no eres Ilsa Lazlo ni yo Rick Blame. Mi problema es que soy uno de esos sospechosos habituales. 

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