Todas las cosas que aprendí en el año 2013

Aprendí que los niños todavía suben a las azoteas a volar una cometa.
Que he vivido por encima de mis necesidades y no por encima de mis posibilidades.
Aprendí a admirar a los ignorantes selectivos y a los amnésicos voluntarios.
A escribir AMOR con mayúsculas y después borrarlo con tinta invisible.
A sentirme acompañado estando solo y a sentirme solo estando acompañado.
Que los viajes no son mejores por ser más largos o más caros.
A despertarme en mitad de un sueño.
A mirar hacia dentro en lugar de hacia fuera.
A que nada permanece intacto aunque todo parezca estar quieto.
A mirar el dolor de cerca.
A esconder lágrimas.
A darle la vuelta al mundo en un instante.

Aprendí que los manicomios son las capitales de la lógica aplastante.
A besar como en las películas.
A descifrar el secreto de las tortugas.
A no tener miedo a sufrir
Aprendí el precio del atrevimiento y el del aburrimiento.
A dormir un niño en mis brazos.
Aprendí a no comprar la belleza.
Aprendí a hacer cosas por primera vez y cosas por última vez.
A valorar cosas sin valor.
A echar de menos sin haber tenido cerca.
A no rendirme.
A regalar mariposas invisibles.
A tejer esperanzas y a recoger los trocitos que quedaron de ellas.
Aprendí que algunas decisiones te toman a ti.
Que puedes perderlo todo sin haber tenido nada.
Que la diferencia se acentúa cuando la pereza aparece.
A tener miedo de volver a tener miedo.
Que lo colectivo no es más que una suma de invidualidades.
Que el mundo sigue girando aunque tu te bajes.
Que las estrellas se equivocan.
Que soy adicto a la nostalgia
Que soy tierno en la arrogancia y meláncolico en la euforia.
Que vivir enamorado no es vivir el amor.
Que los puzles no siempre se acaban aunque tengan sentido.
Que lo evidente puede ser invisible.
Que los cuentos a veces son verdad.
Que Amanda es el nombre de un recuerdo.
Que una butaca vacía puede ser un trono de reina.
Que los ricos quieren ser ricos a costa de los pobres.
Que el tiempo pasa y nadie le da la vuelta al reloj de arena.
Que puedes rozar las nubes sin llegar al cielo.

Aprendí a vivir una sola vida al mismo tiempo.
A cantar en silencio bajo una ventana.
Que la serenidad es la osadía de no hacer nada.
A dejar la puerta entreabierta por si alguien quiere entrar sin llamar.











Los padres siempre tienen razón

Barcos de papel a la deriva


La Navidad es un naufragio social en el que unos acaban en botes salvavidas familiares con un rumbo fijo hacia la costa. Otros sin embargo, acabamos en barcos de papel a la deriva.

La percepción selectiva es aquella virtud por la cual acabas por ver a tus espejos. Cuando estás embarazada solamente ves embarazadas y cuando estás enfermo acabas por ver más enfermos. Últimamente la percepción selectiva me hace ver más barcos de papel a la deriva. Cada vez veo más barcos de pápel a la deriva como yo. Y no porque sean más sino porque nos acabamos conociendo, nos olemos e intentamos ayudarnos. Se nos conoce como singles, solteros o simplemente solos porque viajamos metidos en el equipaje de mano.

Cada vez conozco más personas que se mueven a la deriva. Y no porque no sepamos donde estamos, sino porque no sabemos como llegar donde queremos ir. La gente nos envidia por nuestra libertad y nosotros la ejercemos como un velero arria sus velas cuando no hay viento. En Navidad la deriva es más fuerte. Por eso quiero brindar por todos los barcos de papel a la deriva que seguimos mecidos por el viento. La inercia nos impulsa hacia ninguna parte. Hace años que construimos un laberinto con nuestras decisiones del que no conseguimos salir. Y aunque recopilamos una biblioteca entera de cinismo seguimos jugando al ajedrez con el ilusionista. Todavía nos brillan los ojos al idealizar la vida oculta de las palabras. Todavía seguimos soñando con la luz de una estrella escondida en un sillón del planetario. Nos han robado el agua de las flores y soplamos para mantenerlas frescas. Es imposible hacer un mayor esfuerzo. No nos rendimos pero nos agotamos. Con la sensación de tener el cargador sin balas y solamente tener derecho a una llamada más. Exportamos la energía hacia espacios fértiles donde encontramos el sucedaneo de lo que buscamos. Compramos frascos de perfume que no huelen a nadie. Llevamos tantos intentos que no recordamos el sabor del éxito. Nos llaman inconformistas por tejer una esperanza. Se nos acaba la magía pero seguimos intentando aprender nuevos trucos. Siempre hay un nuevo espejismo para cualquier desierto. Siempre habrá un recuerdo para un descosido. Los corazones cosidos se derraman cuando laten con demasiada fuerza.

Los barcos de papel a la deriva no buscan noticias para ir a la cama sino tertulias para el desayuno. Nos miramos pero no nos reconocemos. Nos sentamos de espaldas a compartir nuestras iniciales. Nos hacemos eternas preguntas de respuesta sencilla. Sabemos que no estamos solos pero no sentimos solos. El sentimiento seduce la ausencia.

Esta Navidad, mientras la apología de la compañia social celebra su akelarre anual, nosotros seguiremos mintiendo a la luna, esperando que alguien se meta a ver Love Actually bajo nuestra manta. Seguiremos pensando que un villancico es una canción de Wham. Aquella que dice que las navidades pasadas te entregué mi amor y lo malgastaste... este año espero entregarselo a alguien que sepa usarlo.

Por eso brindaré estas noches por todos los barcos de papel a la deriva que como yo seguimos el reguero de la lluvía. Mientras esperamos que deje de llover y salga el arco iris. No sabemos cómo  y tampoco sabemos cuando. Pero el sol saldrá algún día y seducirá a la luna en un anochecer constante. En un amanecer perfecto.









Uno de los dos no es Dani Martin


He decidido abrir este apartado en mi blog que es el genuino uso de un blog. Algunas personas me han preguntado por qué hago una exposición pública tan amplia. En realidad mi exposición pública es muy pequeña comparada con la complejidad de mis monólogos interiores así que... realmente lo que cuento son abstracciones. En realidad siempre he contado muchas intimidades por escrito desde que empecé a escribir los domingos por la tarde cuando me resultaba insoportable casi toda la levedad de mi ser. Entonces aprendí a esconderlo todo bajo una enorme capa de metáfora. Ahora me veo preparado para practicar cirugía conceptual de otra manera más precisa aunque menos preciosa.

Otras personas podrían pensar que este es el tipo de cosas que se deben hablar. Estoy de acuerdo pero se deben hablar con quien sea capaz de escucharlas, entenderlas, comprenderlas, compartirlas y rebatirlas en su integridad. Existen esas personas pero complicados resortes emocionales hacen que no se pueda compartir todo. Además el lenguaje oral me limita extrarodinariamente a la hora de expresarme porque no permite los giros ni las imágenes. Así que, me veo en esta guisa de hablar conmigo mismo dentro de un tiempo. Al fin y al cabo muchas veces no me soporto pero casi siempre me entiendo y siempre acabo por perdonarme. 

Otras personas podrían decir que también existe la posibilidad de un diario a la antigua usanza que solamente leo yo. La verdad es que esto no está tan alejado. Controlo las visitas de mi blog y estas entradas no tienen más se seis o siete lecturas. Es presuntuoso creer que a alguien le importa tu vida y que usa tiempo para entenderla. Además ya nadie lee. Con esas dos combinaciones es dificil que alguien lea esto. Además en el fondo cualquier "escritor" desea ser descubierto y mínimamente apreciado. El que diga lo contrario miente. En todo caso, tampoco escribo estrictamente para los demás. Tengo un toque narcisista al que le gusta releerse. Así que quizá me escribo a mi mismo dentro de un tiempo cuando ya sea otra persona sin dejar de ser yo mismo. 

Anoche fui al concierto de Dani Martin. Es uno de esos lugares donde uno no acaba de encajar. Soy más que amplio defensor de la ternura pero también del compromiso. El auditorio era mayoritariamente femenino. Me pasa igual con Ismael Serrano. Parece que la ternura es un rasgo femenino. En todo caso no encajo. Si las niñas y no tan niñas que había allí fueran capaces de gritar por otras cosas más importantes no me importaría que gritaran al mínimo movimiento de Dani.
Lo cierto es que en cada concierto me "enamoro". Acabo por encontrar  una chica a la que observar durante todo el concierto. Anoche estaba a mi derecha. Delgada, pelo rubio y largo y vestida de negro. Estuve enigmatizado todo el concierto. Soy muy visual. Lo admito. No sé si es eso es muy superficial porque ser superficial es quedarse en la superficie y yo no me quedo en la superficie. Pero es cierto que empiezo por ahí. Empiezo por lo visual. Me puede pasar en un tren o en un concierto. Fijo mi atención en una chica e intento imaginar su vida. La idealizo. Me gustaría deconstruirla. Saber por qué ha venido. Si cree en las letras. Si las sabe. Qué significaron en su vida. Con quién ha venido. Si un día esa canción significó algo. Si desearía que alguien la quisiera así. Al mismo tiempo admiro algún tipo de belleza. La posesión de la belleza es un viejo ahelo humano y especialmente masculino. Es cierto que siempre he querido salir con una chica muy bella físicamente pero no es menos cierto que eso ya solamente es un punto de partida. Sobre mi visualidad he pensado mucho y la he analizado. He luchado contra ella pero es imposible. Me he rendido. Me gusta la belleza en general y eso incluye a las mujeres. Es cierto que he ampliado mi concepto de belleza más allá de lo natural. No me refiero a la cirugía sino a la elegancia, la elección de la ropa, el movimiento, el pensamiento. Pero no deja de gustarme una cierta belleza. Me fijo en todo. Todo lo que se suele mirar y muchas cosas más. Las manos. Los dedos. Las uñas pintadas. El color de las uñas pintadas. No es exhaustivo. Podría estar mucho tiempo enumerando. Los hombros. El cuello. La mandíbula. La nuca. Es todo un conjunto. 

El síndrome del niño incomprendido- la pieza que no encaja- me acompaña desde pequeño. Anoche lo noté. Un día espero ir a un concierto ñoño con alguién especial al que pueda mirar y admirar en muchos sentidos. También físicamente. Supongo que mantengo un ideal romántico demasiado elevado para la edad que tengo. No lo sé. Es el que tengo y mantengo y creo que es tarde para rendirse. Si no sucede no será porque me conformo. Mientras tanto hago cosas divertidas que no saltan a lo excelso pero me hacen sentirme vivo. Hago mucha mención al físico porque ayer en el concierto había muchas muchas chicas guapas. Me llama la atención porque la reunión de muchas chicas guapas cerca de la ternura es todavía un misterio para mi. Supongo que en realidad no era la ternura sino la cara de chico malo de Dani Martin o la de Pablo Alboran. Yo no soy el único visual aunque soy de los pocos que lo sabe. 

Así que allí estuve. Cantando. La mejor manera de sobrevivir. Con los ojos cerrados puedes estar con quien quieras. Incluso con quien no quiere estar contigo. Alguna lagrima se me escapó. De esas que después tengo que beberme para que nadie sepa por qué lloro. Y al abrir los ojos y comprobar las vidas que se reunían. Y especialmente mirando a esa chica que elegí y desapareció al acabar el concierto. 

El concierto musicalmente bien porque escuché todo lo que quería escuchar aunque Dani Martin no sería nadie sin las buenas canciones con ritmo de El Canto del Loco. El sonido horrible. Las luces más que correctas. Sin embargo, hubo algo que era chocante. Cada vez que se acababa una canción hablaba. Y cuanto más hablaba más vergüenza ajena sentía. Es imposible que esa persona que hablaba componga ni  una sola letra. La limitación de vocabulario era casi de parvulitos. Es cierto que el auditorio no era precisamente exigente pero la dignidad es algo que se predica de uno mismo. Está claro que uno de los dos no era Dani Martin. Y está claro que era yo. 

Por cierto, está fue la última vez que compro dos entradas a la espera de invitar a alguien. No quiero más butacas vacías. Aunque espero que haya un alguien pronto. Un alguien a quien no imaginar la vida sino vivirla. Un alguien a quien mirar de cerca en lugar de hacerlo de lejos. Un alguien que me haga olvidar que estamos rodeados de gente. 

Es Domingo. Pau juega solo. Espero que nunca tenga el síndrome del niño incomprendido. 






Yo estoy ansioso

Cuando escribí el post de Yo soy ansioso hacía mucho tiempo que no había tenido un brote de ansiedad. Ahora estoy saliendo de uno fortísimo. Esta semana me he encontrado con algunas personas que sufren la misma enfermedad que yo y afrontan problemas parecidas. Ahora que ya puedo escribir sobre ello me gustaría intentar describir el proceso.

Mi mente circulaba a 110 km/h cuando el máximo permitido son 120. Era producto de estrés creativo y estrés sentimental. El estrés creativo es bueno y no pienso abandonarlo. Es lo único que me da la vida. Estaba preparando un cuento acústico, seguía con la novela, los artículos, el grupo de música, las viñetas y algunas cosas del trabajo que han acabado saliendo bien. El estrés sentimental es, sin embargo, el que más problemas me da y suele actuar de detonante. No voy a culpar a mis relaciones con las mújeres de la mayor parte de mis males históricos de los últimos veinte años pero sí a mi manera de afrontar las relaciones con las mújeres. No sé como gestionar esas situaciones y en general puedo decir que me enamoro muy poco y muy mal. Conozco gente que se enamora de una manera sencilla, plácida y frecuente. Yo no. Eso condiciona mucho mi vida porque me hace debatirme entre la ansiedad derivada de la soledad y la ansiedad derivada de la decisión. Esta vez ha surgido de la soledad producto de una decisión ajena a mi. Lo que es peor. Sea como sea -los detalles concretos no son más que cotilleo- han surgido todas las fases perfectamente marcadas.

Primero. Aeleración mental e incontinencia mental. Asumo un ritmo vertiginoso creativo, mental y decisorio. Parece el momento ideal para hacer todo al mismo tiempo y tomar todas las decisiones que he ido aplazando. Empieza la fase de euforia.
Segundo. Esta aceleración por justo derecho de reacción genera respuestas encadenadas que me superan. Mis decisiones generan daños y efectos secundarios que también hay que gestionar. Se produce un detonante fuerte.
Tercero. El detonante ocupa todo el espacio y la energía. Surgen los pensamientos obsesivos que acaban girando sobre diversos temas (cambiar de casa, cambiar de trabajo, cambiar de vida o cambiar a uno mismo). Los pensamientos obsesivos van unidos a pensamientos intrusivos constantes. Abandono toda la creatividad por agotamiento. Surge la incapacidad para parar y la pérdida de control. Empieza la fase de depresión.
Cuarto. Descontrol absoluto. La ansiedad se adueña de mi. La vida se convierte en una película que no va conmigo. Mi mundo interior y mi voz interior se descontrolan. Creo un mundo ficticio en mi interior que se convierte en el único mundo existente. Atribuyo al exterior situaciones y conversaciones que solamente surgen en mi interior lo que altera mis estados de ánimo. Mantengo una conversación constante conmigo mismo. Me grito y me insulto. El ritmo del diálogo es tan elevado que siento que me vuelvo loco. No hay posibilidad de apagar el ruido. No domino la situación.
Quinto. Antidenonante. Decido afrontar la situación que generó el detonante y ocupa la mayor parte del espacio ansioso. En esta ocasión ha sido lo adecuado. Casi siempre suele serlo. Mi cerebro empieza maniobra de descompresión cuando siente que ya ha tocado techo y que el resto del mundo circula a un ritmo mucho más bajo y alejado del mundo ficticio interior que he creado. La maniobra de descompresión no incluye frenos. Se reduce la velocidad lentamente. La razón vuelve a asumir el control. Los diálogos internos reducen la intensidad y la frecuencia. Empiezo a hablar más hacia fuera que hacia dentro. Empiezo a ser capaz de escuchar.
Sexto. Paz y calma.

En ese proceso aparecen diveras sintomatologías. Suelo tener agorafobia leve y sensación de bienestar escondido en casa. Evidentemente taquicardias y nudo en la garganta. Me limita cualquier cosa, especialmente la actividad física que es lo que debería hacer. Regulo artificialmente las rutinas de sueño y retrete. Mi casa se desordena como mi mente. Me siento desaparecido lo que me hace sentir fatal. Esta vez he tardado tres semanas en volver a posición inicial. En los últimos dos años lo había conseguido en pocas horas. Eso sí, el detonante esta vez era muy fuerte.

Esta semana he hablado con una persona con un problema de ansiedad muy fuerte a la que nadie le ha aconsejado que entienda y estudie su enfermedad. Sé que un ansioso en estado de ansiedad no escucha pero quizá lea. Nunca he conseguido convencer a nadie de nada que no estuviera convencido antes de hablar conmigo pero es bueno que las personas conozcan esta enfermedad antes de tener un accidente con el coche o doméstico por puro agotamiento. Conozco varios tipos de personas. Las que no saben ni pueden saber qué es la ansiedad. Bien porque su cabeza está muy bien amueblada o bien porque es tan simple que no le cabe una avería de ese tipo. Las personas que tienen ansiedad y lo desconocen. Algunos de ellos lo intentan arreglar con alcohol, tábaco, cocaina, compras compulsivas o sexo. Otros simplemente lo atribuyen a miles de causas.. algunas de ellas transitorias (hacen bien). Después estamos los que sabemos lo que es, sabemos que lo tenemos y sabemos como gestionarlo. Pero cuidado... se tarda en controlar el dolor propio. No es igual curarle una herida a otra persona que curartela a ti mismo. No escuece igual.

En fin.. espero que esta semana ya volveré a ser yo. 

Feliz Navidad


La Navidad siempre me ha sido incómoda. Como lo hace cualquier momento que sepa que es un momento. Y te haga contemplar la vida como una lista de sucesos que pudieron suceder y nunca lo hicieron. Por eso no felicito la Navidad y busco refugios en los que esconderme. Que nadie se moleste si no le contesto porque no creo en la pregunta. Pero quiero dejar a todo el que quiera recogerlo un papel por debajo de la puerta. 

Feliz Navidad para todo aquel que crea en cosas que son de verdad y no de plástico. 
Feliz Navidad para los superheroes de lo cotidiano que asumen todos los riegos posibles y viven por encima de sus posibilidades persiguiendo sus sueños. 
Feliz Navidad para la gente que conserva la memoria y construye el presente mirando hacia el futuro. 
Feliz Navidad para las personas que sacuden sus conciencias cada año y compran sin consumir y regalan sin malgastar. 
Feliz Navidad para los que se sienten solos porque iniciaron un viaje a cualquier otra parte. 
Feliz Navidad a los que no creen en la Navidad pero creen en sí mismos. 
Feliz Navidad a quienes me feliciten la Navidad sin saber que huyo de ella. 
Feliz Navidad a quienes viajen en el tiempo sin equipaje. 
Feliz Navidad a todas las personas a las que habré defraudado este año y a todas las personas a las que habré hecho daño sin querer. 
Feliz Navidad a quienes haya hecho feliz algo que yo haya hecho. 
Feliz Navidad a quienes la comparten conmigo desde la creencia de no creer en nada. 
Feliz Navidad a quienes todavía pensamos en plural. 
Feliz Navidad a la gente que cree en la seducción y no en el convencimiento. 
Feliz Navidad a quienes creen en el atrevimiento y no en el aburrimiento. 
Feliz Navidad a quienes lo intentan y pierden. 
Feliz Navidad a quienes encuentran causas por las que ser rebeldes. 
Feliz Navidad a quienes lucharon todas las batallas perdidas de este año. 
Feliz Navidad para ti y para mi que aún seguimos vivos, y que vemos más allá del horizonte. 
Feliz Navidad para las personas que creen en la ternura y en los abrazos más que en las palabras. 
Feliz Navidad para quienes sacuden los dogmas con pensamientos. 
Feliz Navidad para quienes no me escuchan porque hicieron voto de silencio. 
Feliz Navidad para quienes crean que no les felicité la Navidad por enviarme un mensaje enlatado dirigido a un mundo entero. 
Feliz Navidad rara para los raros y las raras como yo. 

Feliz Navidad por escrito para no sentarme a escucharlo.
 
Feliz Navidad y feliz cualquier momento que sepa ser un momento. 

La verticalidad y la recentralización en banca

El denominador común que tiene el poso ideológico-conceptual de la crisis es la desconfianza del centro respecto a la periferia y de la cumbre respecto a la base. En política es fácil detectar ese fenómeno respecto a las Comunidades Autónomas e incluso los Ayuntamientos. El refugio de lo central, del mando férreo, fruto de la mentalidad de padre estricto en la que todos hemos sido educados es una zona de confort colectiva que funciona casi siempre. Solamente falla en épocas de imaginación.

En banca ha pasado lo mismo. El primer refugio de la crisis fue retirar los márgenes de maniobra a las oficinas tanto en gestión de comisiones como en concesión de créditos y precios de pasivo. Tanto los profesionales que habían otorgado créditos malos como los que habían otorgado créditos buenos fueron retirados de sus atribuciones. Eso hubiera sido lógico si el grueso del problema hubiera estado en la red, es decir, si la morosidad se hubiera debido a una mala concesión y estudio de la operación. Lo cierto es que vistos los números de las entidades ese problema es muy inferior a los grandes créditos corporativos, las grandes operaciones, los macroproyectos que eran buscados y seguidos por los altos directivos y las centrales de riesgos que estaban en sus manos. Si ahora pudiéramos hacer un ejercicio de cirugía bancaria en la morosidad podríamos ver que la morosidad generada por malas concesiones a particulares en bastante reducida y que la morosidad de las promotoras es muy superior. Lógicamente hay que tener en cuenta que si en una pareja los dos son despedidos y tenían trabajo indefinido esto no es una mala concesión sino una situación sobrevenida. Esto explicaría la recentralización. Pero la recentralización de decisiones ha venido acompañada de un gran aumento de la verticalidad. La bancarización de todo el sector, es decir, la bancarización de las cajas, junto con la crisis financiera ha consolidad un árbol de "poder" tremendamente vertical donde los cargos intermedios abundan por doquier. Estos efectivos se han detraido de la atención directa al cliente. De manera que el cliente ve que suben los precios bancarios y sin embargo su calidad de servicio desciende con menos efectivos y más automatismos. Esta verticalidad dificulta cualquier situación porque aumenta la burocracia creando laberintos organizativos. Tanto es así que una de las cosas más dificiles hoy en día en un gran banco es saber con quién hablar para resolver un asunto que ha quedado en tierra de nadie.
La verticalidad y la recentralización no solo no interpretan bien la realidad sino que chocan con ella. Durante los últimos veinte años se ha buscado un perfil concreto de trabajador de banca con alta cualificación al que ahora se le somete a un regimen de simple contactador comercial. Se está desaprovechando talento, se está haciendo un mal servicio a la sociedad no cumpliendo con la función social asignada de canalización de recursos financieros y se está generando una formación por vía de la costumbre que creará vicios dificiles de superar.
Y estas nuevas maneras de funcionar, la "anticuada nueva banca", choca con la realidad porque el nuevo paradigma de sociedad en red no aprecia ni la verticalidad ni la centralización. La entidad que antes entieda eso se quedará con mucho mercado. El buen cliente de banca espera creatividad, flexibilidad, proximidad y versatilidad. Y para eso hace falta una buena autonomia del punto de venta. Sin embargo, los bancos de hoy ofrecen cansancio, rigidez, distancia y constantes contratos de adhesión (lo tomas o lo dejas).

Pues cuidado porque los rescates son pan para hoy. Así que ya veremos mañana. 

Votos de Let's Bonus, afiliaciones de Groupalia


El capitalismo consiguió grandes cosas pero se le ha ido el perol. El dinero lo tiñe todo. El dinero se ha apoderado de todo. El dinero surgió como un simple valor de cambio. Tenía sentido en tanto se podía cambiar por cosas reales. Ahora ya no. Ahora el dinero sirve como mera acumulación y es el dinero el que se sitúa por encima de las cosas. Eso produce un cambio mental.

El capitalismo y la democracia han ido históricamente de la mano. Al democratizar un país se consideraba que el capitalismo era el sistema económico que mejor encarnaba los valores democráticos de una persona un voto y de igualdad de oportunidades. Hemos unido de manera indisoluble ambas cosas (hasta que llegó China). Y lo hemos hecho de tal manera que hemos intercambiado factores.

Trabajo en ideología. Y mi impresión es que entre todos hemos convertido la ideología en un bien de consumo más.

Por un lado los compradores. Los compradores de ideología toman las decisiones ideológicas por factores bastante parecidos a las compras. Los criterios para votar a un partido o afiliarse a un sindicato son bastante parecidos a los de comprarse unos pantalones, un coche o un viaje. Más allá de la emotividad que domina la psique humana hay caminos, métodos de decisión que se calcan. De la misma manera que casi nadie compra un coche evaluando sus prestaciones en cuanto necesidades, capacidad, consumo, diseño... tampoco casi nadie comprueba ni evalúa la calidad del partido al que vota o el sindicato al que se afilia. No se evalúa la capacidad de creación de escenarios alternativos, la calidad de la transmisión de ideas, la cercanía y accesibilidad, el dominio de los itinerarios y las agendas, la convicción en las ideas, la capacidad para vivir de acuerdo con tus ideas ni el dominio del binomio tensión-negociación. En mi día a día he escuchado de todo. Hay personas que sortearon su afiliación, hay personas que se afilian a un sindicato porque un miembro del sindicato va al mismo gimnasio,  hay personas que van rotando su afiliación entre los diferentes sindicato de manera anual, hay persona afiliadas a tres sindicatos, hay personas que se afilian al más barato aunque sea un pseudosindicato o sindicato de papel. En mi época de política también encontré el voto casual, el voto del mismo día de las elecciones, el voto fanático que vota pase lo que pase, el voto negativo (en contra de), el voto enchufado (me devolverá el favor). Esto es de locos porque nos estamos jugando la convivencia. Se vota de la misma manera que una persona se une a Audi o a Apple o a Carolina Herrera. La gente busca votos o afiliaciones que le queden bien, que les unan a valores a los que se creen próximos y cuando no tienen valores simplemente deciden por cuestiones personales. Así aparece el sindicato bien visto o el partido ganador. A todo el mundo le gusta ganar. De alguna manera se puede decir que nos gusta tener un partido o un sindicato que nos quede bien sin hacer una gran evaluación de prestaciones lo que hace que cualquier prestación ideológica pueda triunfar en el mercado sin producto pero con una gran estrategia de marqueting. La realidad actual se explica así.

Por el otro lado los vendedores. En el lado de los vendedores de ideología también hemos comercializado considerando el voto o la afiliación como un producto. Incluso yo tengo que hacerlo para sobrevivir. En mi sector hasta se hace seguimiento de las afiliaciones siguiendo el ejemplo de nuestras empresas. Se ha focalizado tanto en la venta y el resultado final (el voto o afiliación) que se han olvidado los valores fundamentales de la izquierda. La izquierda tiene como vocación la transformación de la realidad de manera permanente. Por eso se nos ve como inconformistas. Sin embargo, la venta se basa en la determinación de la cobertura de necesidades presentes. En ese sentido, la venta legitima la realidad en lugar de transformarla. Si exclusivamente afiliamos o pedimos el voto interpretando la realidad mediante las encuestas del CIS cavaremos nuestra propia tumba porque nos convertiremos en una izquierda conservadora. La venta de ideología orientada al resultado en lugar de al proceso es un problema de primera magnitud en la época del consumo de ideas. Sin pedagogía y sin complejidad racional no hay izquierda. Siempre fue así. Cuando ambas cosas se  han sabido coordinar a lo largo de la historia se han hecho grandes avances sociales. Y cuando ambas cosas se han abandonado se han producido grandes retrocesos. Porque la derecha es mejor vendedora de presentes. Y la izquierda es la mejor vendedora de futuros.
Las campañas de marqueting electorales se elaboran con los mismos criterios y los mismos profesionales que cualquier otra campaña. Se configura un producto, se pone en valor una necesidad y se ofrece un servicio. Esto es de locos. Un ideológo, un candidato, un líder, vende un camino, un proceso, un método de análisis y no un resultado.

Es más si la venta de ideología es la venta de un servicio (representación delegada de valores o servicios de protección laboral) segmentamos tanto el producto que lo convertimos un simple intercambio de favores donde desaparece todo lo abstracto que es lo determinante. En realidad la elaboración de ideas colectivas es el único método que queda de defensa contra la gobernanza de las corporaciones transnacionales que nos maneja a su antojo.

A este paso un día veré un miting político en Lets Bonus o una oferta de dos afiliaciones en Groupalia. Y lo jodido es que todo el mundo lo entenderá. Si hay bonos para depilarse más barato... por qué no para afiliarse más barato? Al fin y al cabo estoy comprando una marca y un servicio... no?


Business as usual





Las inteligentes tertulias de Intereconomia

Si analizamos el fenómeno de Intereconomia y Canal 13 se puede ver claramente que la estrategia de la ultraderecha española sigue los pasos del Tea Party americano. La aparición de opiniones abiertas y directas en la televisión crea estatus. El estatus significa que la opinión cobra legitimidad. Todavía hay mucha gente que cree que lo que sale en la tele es verdad o tiene importancia a pesar de que la tele no hace más que dar muestras de trivialidad y entretenimiento constantes. Por tanto, una opinión que sale en la tele es una opinión que yo podré decir abiertamente en una situación social porque sale en la tele, es pública, y se supone que la sostiene un conjunto amplio de personas. La ultraderecha española ha entendido perfectamente esa idea de manera que legitiman y retroalimentan opiniones que antes quedaban fuera de la agenda por pura espiral de silencio. Algunas opiniones no entraban dentro de los medios convencionales y si nadie las decía en la tele nadie las consideraba dignas de defender en conversaciones cotidianas o en la acción política. Por ejemplo, la defensa del franquismo.

Si creas estatus (opinión gozosa) y rompes las espiral de silencio (la expreso con orgullo) está dilatando el perímetro de la opinión pública. Opiniones que antes no se comunicaban de manera horizontal (entre ciudadanos) ahora se comentan abiertamente por el hecho de haber salido en la tele. Si dilatas el perímetro de la opinión pública consigues desplazar el centro hacia la derecha.

Las dos cadenas de ultraderecha usan el mismo sistema. No están interesadas en ofrecer nada más allá de tertulias porque la ratio esfuerzo-beneficio es enorme. La tertulia es el café de la televisión. El producto con más margen de beneficio. Tres cámaras fijas, un realizador, un presentados y seis invitados. Lo más sencillo del mundo.
Lo que sí están haciendo de una manera tremendamente inteligente es la gestión de los marcos mentales en términos de Lakoff. Una de las primeras cosas que debe hacer un ideólogo es crear una agenda de temas que tratar. Lo más inteligente es acudir a las encuestas del CIS, comprobar qué temas preocupan más y tratarlos con una marcada tendencia moral de padre autoritario que es la moral primigénia de la derecha. Si la ultraderecha española no ha triunfado hasta hoy es porque no ha sabido escoger los temas y se ha marginalizado en la periferia del CIS. Las dos cadenas de ultraderecha han roto esa espiral y tratan los temas que preocupan pero desde la perspectiva propia. Si la encuesta del CIS dice que a los españoles les preocupa la corrupción no puedes evitar la corrupción. Ahora bien, es muy inteligente poner la corrupción de la UGT en todo momento y lugar. Además controlas perfectamente el juego de acción-reacción. Nadie sabe las audiencias de cada programa. Uno solamente sabe que enchufa la tele y allí están un día tras otro y que eso debe significar que hay gente que lo ve. El especatador de izquierdas entra en el juego de las provocaciones. Por ejemplo, la mayor parte de los sindicalistas de este país se pasan el día a la defensiva lo que gasta muchísima energía.
Con esta estrategia no seria de extrañar que diversas fuerzas políticas se impregnen de los valores de la ultraderecha pensando que aún así mantienen la centralidad. No hay nada mejor que crear un radical a tu lado para parecer centrado.
La reciente denuncia del Consell Audiovisual de Catalunya podría significar que la sociedad está empezando a darse cuenta de la importancia de ese machaque diario de opiniones llenas de tópicos y con tono beligerante y violento. Al principio todo el mundo las considero fuera de órbita pero están consiguiendo entrar en ella. 

Dilemas de la izquierda. La Navidad.

Los tontos del PP


De las cosas que han quedado más claras durante esta mascletá de corrupción del poder político que nos ha explotado en las manos es que ser político no es tan rentable como ser amigo de un político. En la mayor parte de los escándalos de corrupción el foco se pone sobre el político cuando en realidad el que se forra es su amigo. En ese sentido doy la razón a los que defendían a Camps diciendo que eran "cuatro trajes". La verdad es que sí. La verdad es que Camps era tonto porque no se llevaban tanto como los otros que se llevaban una pasta. Cuando alguien se escandaliza por recibir un regalo de un bolso debería pensar lo que se levantaban los amiguetes para hacer esos regalos.

Por eso he titulado el artículo "los tontos del PP" porque en realidad los de derechas que se meten en política son los más tontos de la derecha. Entendiendo por tontos los ingenuos, idealistas e ilusos. La política no da para enriquecerse por sí misma. Quizá algunos pocos de la alta política sí pero trabajar en un banco me ha dado una cierta perspectiva respecto a los verdaderos "ricos" y cómo viven y cómo actúan. Realmente un hombre recto de derecha económica no se meterá en política. La política está mal pagada para ellos y además te hace un desgaste de imagen personal insoportable. Es mejor no salir en las fotos, es mejor que nadie diga tu nombre, es mejor tener un amigo del PP que ser del PP. Así se reparten cargos en hospitales, en instituciones, en bancos, en consejos de administración, en cámaras de comercio. O simplemente montan empresas y con unos regalitos apalancan un montón de pasta.
Nos fijamos mucho en los políticos que salen a dar la cara, cargos electos sobre los cae el foco pero está claro que se gana más siendo tesorero en la sombra y no hacer nunca ni una rueda de prensa, o siendo el dueño de una empresa y ser amigo de un alcalde del PP que siendo el alcalde del PP.
Tampoco me dan ninguna pena los cargos electos del PP que dan la cara porque evidentemente para defender la situación actual hay que tenerla muy dura pero de alguna manera creo que había que poner luz en la sombra. Especialmente en los que mueven los hilos. Gente anónima que manda más que los te ponen delante para que les insultes. Y cuando no miramos, esos sí que se ríen. 

Radiografía de política local diciembre 2013


Se acaba el segundo semestre de 2013 con la política municipal en un callejón sin salida. Todos los actores políticos municipales están atrapados en sus papeles y nadie quiere romper el guión. Cada uno en su casilla se limita a esperar que lleguen las elecciones de 2015 con más paciencia que empeño. No existe ahora mismo ningún nexo de unión, ningún puente posible entre ninguna de las fuerzas política.

Y eso contrasta con la realidad. Porque la realidad ahora mismo exige que allí donde sea posible el Partido Popular como partido tóxico (a las noticias de cada día me remito) para la democracia sea desplazado de los lugares de poder. Sin embargo el PP gobierna en franca minoría en Sagunto a pesar de existir una mayoría social de izquierdas y una mayoría electoral de izquierdas. Eso solamente se explica por las peculiaridades absurdas de este municipio.

Empecemos por el elemento esencial de esta historia. Los segregacionistas viven una crisis de identidad. La legislación ya imposibilita de manera clara la segregación y los segregacionistas tendrán que inventarse algo, una misión política a cumplir porque el hueco ideológico que tenían ha desaparecido. En esa búsqueda identitaria mi vaticinio es un descenso electoral estrepitoso. Han perdido todas sus características genuinas entre las cuales andaba un cierto bagaje zafio pero efectivo. Sea como sea, un último servicio al Puerto podría ser quitar al PP del gobierno y poner a otra persona.

Y eso se justifica en el hecho de que al PP como colectivo estatal con reflejo local no se len pueden pedir más desmanes, corruptelas, mentiras, contradicciones, manipulaciones. Y si a nivel local siempre salían airosos del asunto ahora ya ni eso porque la antigua inteligencia de Alfredo Castelló está siendo sustituida por una enorme torpeza como firmar un indulto para un corrupto sin saber ni siquiera explicarlo. Esas torpezas llaman la atención porque el PP local vive de la simple gestión de la inercia de muchos años de brillante adaptación al entorno. Es como si ya les diera un poco igual todo y se permiten extravagancias como las del Alcalde cuando va a Les Corts Valencianes. A Muniesa apenas le queda la gestión del fracaso y de cuatro años de oposición. La misma jugada que le hizo Castelló durante la legislatura del tripártito cuando se fue de Asesor de Presidencia. En los últimos dos años y medio ni versatilidad, ni innovación, ni ambición. Si a eso añadimos descensos presupuestarios y que el 90% del presupuesto está comprometido antes de aprobarse pues ahora mismo lo mismo nos daría contratar a una empresa que tener al PP gobernando. Sin ilusión, sin ambición y sin futuro no hay estrategia política. Y al PP no le queda ninguna de las tres.
El PSOE sigue en una linea difusa. Y digo difusa porque por más que fijo no encuentro coherencia en el tiempo. No sé exactamente cuál es el producto que ofrecen. No sé si simplemente esperan a que sus votantes fanáticos les den unos concejales y después gestionar eso. No sé si son un grupo o una suma de concejales. No sé quien es el que traerá el carisma para obtener un buen resultado. No sé nada. El PSOE local es un enorme agujero negro del que se desconoce casi todo. Su linea ideológica. Su estrategia de oposición. Su liderazgo. El PSOE local para mi es una incógnita absoluta. Y si Rubalcaba sigue en primera linea cualquier imagen de renovación local se verá bajo una sombra muy alargada. Es dificil renovar desde abajo.
Compromís tiene ante sí una oportunidad histórica. Si el resorte antiporteño sigue vivo en Sagunto, si además unimos la capitalización del nivel de rechazo del PP en los dos nucleos, si añadimos ciertas dosis de olor a izquierda moderna y progresista, si juntamos el vector ambiental, si paseamos algún que otro liderazgo de carisma como Mónica Oltra pueden tener un resultado histórico. Pero les cuesta hacer la transición. Compromís debe dejar de ser el BLOC con otro logo para convertirse en la esencia de Compromís aquí y ahora. Si construyen un liderazgo coral, si consiguen reducir el nivel de rechazo en el Puerto, si normalizan el fundamentalismo lingüístico y si hablan de lo que la agenda exige ahora pueden convertirse casi en el partido total. Siempre poniendo esto bajo la premisa de que existen dos bloques fanáticos de votantes (PP y PSOE) a los que se une uno más a nivel local que vota Izquierda Unida pase lo que pase. No pensemos pues que van a obtener ninguna mayoría.

Izquierda Unida también parece que va a obtener un gran resultado. Han mejorado muchísimo su permeabilidad local y sus lazos con los movimientos sociales. Este colectivo lo conozco bien, al fin y al cabo me muevo en ambientes ideológicos porteñicos de izquierda, y les falta superar el sectarismo. Si consiguieran entender que existen diferentes versiones alternativas de la izquierda (lean a Lakoff por favor) y que incluso algunas de ellas están fuera de su manto serían una maravillosa alternativa estatal, autonómica y local. En breve deberían hacer la transición desde el maximalismo de la reactividad hacia el realismo utópico de la propuesta. Son, sin duda, incombustibles y luchadores pero me da a mi que tendrán un problema para confeccionar las listas porque cuando el éxito se huele las ambiciones se juntan. Y la izquierda comunista tiene un largo historial de luchas fraticidas.

UPyD es la marca blanca de la política. Vale para todo. Igual para un roto que para un descosido. Parece un partido hecho con las encuestas del CIS en la mano. Todo lo que es popular en España es un espacio para ocupar por UPyD. Veremos si son capaces de aclararse con Movimiento Ciudadano. Si se presentan como única alternativa para el voto blanco (el cabreado que no entiende mucho de política) que es diferente el voto en blanco,  pueden ser la sorpresa sin lugar a dudas. Existe un poso de reformista desorientado que quiere reventarlo todo y UPyD puede ser el canal perfecto para este discurso.

A nivel local seguro que hay más lío: Republicanos, Esquerra... Son partidos que juegan un papel en tanto restan a otros partidos. Y en política local un concejal se va en sesenta votos. Creo que sería mucho pedir que reflexionaran sobre la conveniencia de presentarse y donde presentarse porque evidentemente derecho a presentarse tienen .

En fin, se configura un tripartito difícil, muy dificil dependiendo de las incógnitas de los segregacionistas y UPyD. Si suman 13 con el PP no descarten nada. En esta democracia low cost que vivimos vale todo.

Perfil bancario

El free rider laboral

El viernes acudí a una cena de celebración de la jubilación de un compañero. Es un compañero especial porque siempre ha conseguido mantener un admirable equilibrio entre el compromiso con la empresa y el compromiso social. Así fue hasta el final, su discurso transmitió su autenticidad, fue un discurso genuinamente suyo que apuntó directamente a los males de la banca de hoy en día combinados con una ternura especial con la gente que le ha acompañado en este viaje.
Durante el discurso no pude evitar pensar en que hoy estamos sembrando los daños del mañana porque hemos abandonado -casi todos los sectores lo han hecho- nuestra función social y económica originaria para buscar una supervivencia voraz, una especie de depredación por encima de nuestras necesidades. También recordé aquel artículo de Qué pasa en banca a los 50? que estaba inspirado en él y pensé una vez más en la pregunta clave. Si se va toda una generación.. de quién aprenderemos la verdadera banca y no el sucedáneo que hacemos ahora.
Pero creo que el mejor homenaje a su trayectoria profesional que puedo hacer hoy es desarrollar una teoría que aprendí de él: la teoría del free rider. La primera vez que oí esa expresión se la escuché a él. Íbamos de visitas sindicales. Al llegar a casa la busqué en google. A mi me sonaba a Mad Max.

El free rider es un polizón laboral. Se aprovecha del esfuerzo y el compromiso de los demás. No paga cuotas sindicales o si las paga no lo hace convencido sino como el que paga un seguro de protección jurídica. No cree en lo colectivo porque solamente cree en sí mismo. No participa en huelgas ni movilizaciones pero nunca renuncia a lo que se consigue con ellas. Cree que todo lo que tiene son privilegios y que para mantenerlos (ya no cree en mejorarlos) hay que justificar con rendimientos extremos e individuales. Cree que sus condiciones laborales son el producto de la magnanimidad y generosidad de una empresa que quiere tener a sus empleados felices. Casi todo le parece bien mientras las cosas van bien y cuando las cosas van mal sigue callado. El free rider incluso se permite el lujo de cuestionar los pactos a los que se llega en la empresa porque individualmente se considera mucho más firme y rebelde aunque nunca haya hecho nada junto a nadie para demostrarlo.
El free rider es un parásito laboral que se alimenta de la sangre de los cuerpos colectivos, una sanguijuela que recoge beneficios sin asumir costes ni responsabilidades. Las empresas están llenas de ellos y la sociedad también.
Pero al paso que vamos pronto no quedará sangre colectiva para vampirizar y conseguirán que todos seamos free riders. Y entonces nos tendrán donde querían. Solos y con una pared detrás tras haber retrocedido todo lo que se podía retroceder. El lugar perfecto para un fusilamiento.

La técnica del desguace


El único privilegio que han tenido los trabajadores de Canal 9 ha sido poder televisar su propio ERE. Gracias a ello mucha gente ha tomado conciencia del dramatismo de ese proceso. Ahora mucha gente sabe que por un ERE se llora, se llora mucho, que se producen muchas situaciones injustas, desesperadas, que la gente pasa mucho miedo, que lucha que ya casi lo ha perdido todo, que se arrepiente de haber hecho muchas cosas en el pasado. Parece que hemos hecho la película definitiva sobre un ERE. Al menos su lucha ha servido para poner luz a un montón de sufrimientos paralelos.

Lo que no ha quedado tan visible para todos ha sido el mecanismo subyacente que usa la derecha económica y política para producir este tipo de ERE. Usan la técnica del desguace. La ley les obliga, o heredan algo que realmente a ellos no les gusta, no va con su idea. Esto vale para una televisión o una empresa de lavadoras para un fondo de inversión. Al no creer en esa empresa como proyecto con sentido propio la utilizan para otras cosas. Por ejemplo, para desviar dinero para los amiguetes. Para eso se usan, por ejemplo, las subcontratas. Te dicen que así es más barato y aparece un amiguete con una empresa que se lleva el concurso. Pero también están las visitas del Papa para llevar a negro dinero público. Se llena el galeón de lingotes de oro y se llama a los piratas para contarles el itinerario.
En la técnica del desguace es muy importante también no realizar ningún mantenimiento al vehículo-empresa. Ni se le cambia el aceite, ni las ruedas, ni la correa.... no se invierte. La empresa si no se le dota del mantenimiento adecuado queda obsoleta y no es competitiva. Pero eso sí, los jefes mantienen unos buenos sueldos y unos buenos látigos para intentar reflotar algo que ellos mismos están hundiendo.
Mientras tanto usted no se entera de nada porque a la mayoría de los "usted" lo que quieren es ver el tiempo, que no le calienten mucho la cabeza y encontrar algún chivo expiatorio para su situación. Los que sí se dan cuenta hacen alguna cosilla por el centro de Valencia que pasa inadvertida como una atracción más cuando vas de compras.
Cuando la empresa baja las ventas por ser o parecer demasiado cara entonces la empresa se liquida mediante un ERE bajando salarios a la mitad o tirando a la calle a la mitad. Es una técnica sencilla. Vale para todos los sectores. Ahora la están haciendo en la Sanidad y en la Educación por si no se había dado cuenta. Solamente requiere unos dirigentes listos y una mayoría de dirigidos tontos.

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