La espiral nacionalista en Catalunya


Hay gente que dice no ser nacionalista. Les creo. Lo que no creo es que no tengan un vector identitario. No creo que no sean "nacionales" de una nación. Otra cosa es que lo ejerzan de manera consciente y deliberada. Los "nacionalistas" inconscientes son con mucha diferencia los más peligrosos.

El fin de semana pasado estuve en Barcelona y he vuelto muy sorprendido. Me he movido más o menos cerca del "nacionalismo" durante muchos años y creo que soy un buen observador de la vida cotidiana. He vuelto sorprendido de Catalunya y de su fervor independentista. Sorprendido porque el movimiento independentista ha pasado de ser parcial y militante a ser transversal e institucional. Los libros que se venden en las librerías (si hay negocio hay público) tienen multitud de títulos con una referencia: la independencia de Catalunya. Hay libros de historia que supongo que redefiniran el relato histórico de Catalunya en la clave que ahora se ha convertido en el paradigma dominante: el expolio y el desprecio que vienen de "los otros". Sorprende también la presencia de senyeres en los balcones. Son muchas y lo que más me sorprende es que sea en ámbitos urbanos. Para un valenciano eso siempre es sorprendente. Nuestro cap i casal es más un pueblo grande y ensanchado que una capital.

Además el ascenso en las encuestas de Ciutadans parece marcar claramente que la "zona de rechazo" del independentismo prefiere abordarlo de manera tangencial y no a través del PP. Prefieren ser no independentistas pero se adhieren a una formula catalana de no ser independentista. Muy curioso.

La construcción de "nosotros" y un "ellos" es básica para un movimiento comunitarista como el nacionalismo. Y en Catalunya eso se empieza a ver claramente. La construcción de un "nosotros" nuevo y redefinido. La historia se estira hasta que llegue al punto que se cree conveniente. Tengo un cierto afecto por la causa "nacionalista" pero incluso para mi lo de Catalunya me parece que se puede ir de las manos. En Catalunya hay una verdadera "causa nacional". Un ejemplo, el menú del restaurante de un museo conmemora la efemérides de la invasión de Barcelona por los borbones con nombres "bélicos" para los platos y un titular central en letras grandes que dice "A la guerra". No me parece que repartir cientos de menús a modo de mantel en este momento sea una buena idea. Quizá me esté haciendo mayor y tenga más miedo a determinadas cosas.

La construcción del "ellos" no hace falta que la diseñe nadie. Ya la hacen los gobernantes mesetarios de aquella Castilla de toda la vida que sigue viva. Para construir una espiral hacen falta dos partes en competición. Alguien podría decir que Madrid se está quieto y no compite pero estarse quieto es también una forma de movimiento cuando todo se mueve alrededor. Si siguen creyendo que el mejor desprecio es el no aprecio pues me parece muy bien para cuando te divorcias pero no para arreglar el mundo. España se tiene que tomar más en serio a Catalunya. No hacer nada es hacer algo. El que piense que no haciendo nada no pasará nada está equivocado.

Volví de Barcelona sorprendido y un poco preocupado. Siempre he defendido que la realidad catalana se explicaba mal fuera de Catalunya pero no sé... lo que he visto me ha preocupado porque hay mucha ilusión y muchas expectativas y canalizar una frustración de alguna de las partes va a ser un plato muy dificil de digerir. Pero demasiado fácil de cocinar.

Echarle la culpa al otro es un deporte de riesgo.


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