Los pilares de la banca y las oficinas discoteca

No hace mucho que se puso de moda en mi entidad un tipo de oficina de diseño tan ultramoderno que cuando entrabas parecía más un garito de copas que una oficina de banco. Ahora me he enterado que siguiendo la estela de las nuevas tendencias del marqueting se están imitando las tiendas de Apple Store donde los productos se exponen, se pueden probar, el espacio es diáfano para favorecer la socialización directa y no hay despachos. Una especie de catering comercial de pie.

El diseño de oficinas ha ido variando en función de las épocas y como metáfora de ellas. Siempre siguiendo modas expuestas por gurús que convencen a directivos para comprar sus ideas. En la década prodigiosa del ladrillo la teoría más extendida era la de la capilaridad y la red de proximidad de oficinas pequeñas. Se compraron locales adecuados para dos o tres personas, un tipo de oficina "ultramarinos" que igual te vendía una tarjeta que una promoción o los impuestos del Ayuntamiento en cuestión. Y ahora cambiamos el concepto de oficina pero seguimos en los mismos inmuebles O peor trabajamos con un modelo mixto según en que inmueble entres.

Con mis estudios de comunicación terminados me siento más seguro para decir que las oficinas hablan. Los edificios y los inmuebles se comunican. Sí, dicen cosas. Y mi impresión es que a los grandes directivos no han entendido eso. Aunque exigir visión de largo plazo en España es como pedir peras y manzanas al olmo.

La banca desde que es banca se basa en la prudencia, la discreción, la confianza y el rigor. Y las oficinas no se pueden hacer peor para estos menesteres. La Apple Store está preparada para hablar de características del producto que además otorga prestigio social. Por eso es abierto, transparente, porque todas las conversaciones de venta giran en torno a la adquisición del prestigio de marca. Uno al entrar en esa tienda se asocia con un determinado segmento social. Por eso la transparencia es un valor tan positivo.

Sin embasrgo en banca los profesionales tenemos que hablar de dinero. De dinero que se debe en situaciones límites cuando nuestra entidad desaloja a alguién de su hogar. De dinero que se invierte en cantidades diversas, algunas bastante importantes. Es dificil ser confidente cuando a menos de un metro hay una persona en cola, es dificil manejar una situación de tensión cuando aunque cierres la puerta del despacho los gritos se oyen en toda la oficina. Es difícil sentirse cómodo cuando todo el mundo te está viendo. Algunos dicen que se busca una sensación de transparencia como en el restaurante que se puede ver la cocina. La transparencia está bien siempre y cuando no se pelee con la discreción.

Sin embargo, las oficinas discoteca siguen por ahí. Hace poco estuve en una. Fueron el último coletazo de la década prodigiosa. Cuando pensábamos que la banca sería para siempre una barra libre de crédito y una borrachera de hipotecas. Las discotecas cierran al amanecer. Y aún seguimos de resaca.

Mientras tanto seguimos hablando de cobrar deudas por teléfono mientras tenemos a diez personas a menos de dos metros, seguimos hablando de invertir en acciones en voz baja cuando preguntamos la cantidad, seguimos teniendo que vender a susurros. Y todo porque alguién compró una idea que chocaba de frente con los pilares de la banca.

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com