Mentiras subyacentes


La ficción sufragista que ha sustituido a la democracia en España es una mentira subyacente más. Las mentiras subyacentes son ficciones permanentes que esconden procesos más amplios pero invisibles por su dimensión y diseño. La primera mentira subyacente es sustituir el concepto democracia por el concepto elecciones. Si hay elecciones hay democracia, luego la democracia consiste en que haya elecciones. Es un concepto asentado en la transición imperfecta e incompleta que vivió España. Alejados de las urnas a esa generación le pareció que si uno vota es porque hay democracia. Es además un concepto de la era analógica donde cuatro años se consideraba un periodo de tiempo amplio y la papeleta el único medio de comunicación con los representantes.

Los ataques contra la democracia como sistema político vienen mayoritariamente de las grandes corporaciones internacionales. Durante años pensaron que la democracia el sistema capitalista de mercado libre iban de la mano. Entonces apareció China y les descubrió un escalón superior. China ha demostrado que es posible un capitalismo sin democracia y las corporaciones se han puesto manos a la obra. Lo han hecho porque una dirección política monolítica resulta mucho más fácil de controlar que los inestables vaivenes electorales que obligan a controlar una alternancia casi siempre bipartidista. Eso es más costoso.
La cuestión es que ahora las corporaciones no pueden "insinuar" la creación de estados comunistas-capitalistas y tampoco pueden insinuar la desaparición de elecciones así que el método escogido es la Tecnocracia. La Unión Europea es un gran experimento de Tecnocracia. La Tecnocracia es la mentira subyacente de la política en Europa. Lo primero es reducir la calidad del procedimiento democrático alejando las decisiones tanto como se pueda del ciudadano. De esta manera no se pueden exigir responsabilidades. Ponerse de acuerdo dentro de un país es dificil, ponerse de acuerdo en varios países es imposible. El segundo paso es controlar a los protagonistas. El mecanismo de puerta giratoria es importante a estos efectos. Las corporaciones necesitan controlar a los partidos políticos y a los personajes políticos. Para ello usan el tráfico de expectativas y el lobismo de agradecimiento. Un juego en el que acaban entrando los principales políticos españoles porque es algo parecido a una corrupción legal donde los regalos simplemente se difieren en el tiempo. Lo tercero es conseguir que los partidos centrales y mayoritarios participen de la misma ideología. Teñir del mismo color el pensamiento económico permitiendo matices morales y de libertades cívicas con escaso coste financiero (Ley del Aborto por ejemplo). Los dilemas morales esconden entendimientos económicos. Sin duda otro elemento fundamental es gestionar bien las deudas de los partidos políticos. Las campañas son caras y se requieren recursos que las corporaciones están dispuestas a poner encima de la mesa pero no a cambio de nada. A cambio de actitudes futuras. Además las corporaciones consiguen que el productivismo (aumentar el PIB) sea el eje central de cualquier política económica. Al fin y al cabo es lo que les conviene para seguir vendiendo cosas y servicios.
Con esos ingredientes el negocio está servido, el planeta destrozado y la democracia desaparecida. Realmente ustedes pueden votar lo que quieran. Ya han visto en Alemania y en Grecia. Si ustedes optan por partidos minoritarios los partidos mayoritarios se encargan de encumbrar el pensamiento único de nuevo. Los abstencionistas además son los mejores aliados de este sistema. Si fuera por ellos contrataríamos una empresa que llevará los asuntos públicos. Quizá sea esa la privatización del futuro.

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