Entusiasmo

Las ciencias sociales tienen ideología. Durante décadas nos  han hecho creer que estaban desposeídas de carácter ideológico (visión del mundo y del futuro). Lo han hecho con la economía (y ese es uno de nuestros principales problemas) y también lo han hecho con la psicología.

La psicología tiene ideología como cualquier otra ciencia social. Los psicólogos deberían advertir no solamente su metodología de terapia sino también su ideología porque para mi es determinante.

Por pura necesidad personal de afrontar conflictos emocionales he leído mucho sobre cuestiones relacionadas con la psicología. Algunas en los aledaños de lo narrativo, otras en los aledaños de lo "recetas expres" y otras cosas más serias y profundas.

El concepto de resiliencia es la última moda digamos para el "gran público" de la psicologia de ir por casa. Es un concepto robado a la biología que habla de la capacidad para adaptarse al entorno y asumir los cambios, los nuevos contextos. Y esto sucede en España y en el mundo en pleno retroceso del Estado de Bienestar. Una realidad soñada en los sesenta que ahora menospreciamos comodamente sentados frente al escaparate consumista.
La psicología así da un giro para situar el punto clave en la interpretación de la realidad para conseguir ser más felices y más serenos. No es mala opción. El problema es que abandona completamente la intervención en el entorno para centrarse exclusivamente en la interpretación.

Interpretar de una manera gozosa y positiva los cambios que se producen en la vida es imprescindible. Eso es cierto. Pero abandonar la imperiosa necesidad de intervenir en los entornos es un fracaso social y colectivo.
La resiliencia implica una cierta pasividad individual respecto a las circunstancias para canalizar la energía hacia la introspección y la gestión de los pensamientos y las emociones. Insisto en que no me parece mal pero para mi era un concepto corto y amputado.

Yo defiendo el entusiasmo por encima de la resiliencia. Creo que hay que vivir entusiasmado. El entusiasmo implica un objetivo optimista. Un futuro mejor que afecta al presente de manera directa. La interpretación de los cambios es gozosa porque es entusiasta. Mi posición del entusiasmo es activa. Lucha contra el entorno desde la firmeza y el optimismo de que las cosas pueden cambiar pero asume en lo interno la necesidad de adaptarse. No nos conformamos porque nos entusiasmamos con el cambio o con la lucha contra ese cambio injusto e innecesario, inhumano y absurdo. Interpretar la realidad de manera gozosa no es suficiente. Es fundamental intervenir en ella para que en el futuro la propia realidad nos ayude a interpretarla positivamente.

El entusiasmo es fundamental. No adaptarte a lo que no es justo. No adaptarte a lo que es inhumano. La rebeldía tiene un punto de inadaptación positiva en lo macro mientras se nada y se flota en lo micro.
Para mi el entusiasmo supera a la resiliencia como concepto más amplio.
Porque todas las batallas perdidas fueron planificadas para ser ganadas y en esa planificación siempre había entusiasmo y optimismo. Frente a cualquier situación debe haber un margen de rebeldía y desobediencia. Porque la historia la escriben los valientes, los que se entusiasman, aunque la gestionen los cobardes y los indolentes y algunos resilientes.

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