Prolongación de jornada en banca. Etapas de solución

La prolongación de jornada en banca consiste en trabajar fuera de horario de manera gratuita y sin marcar como horas extra. Se hace en todas las entidades. Y ahora se hace con más intensidad porque la crisis azuza el miedo y las empresas se aprovechan todo lo que pueden. El fenómeno puede analizarse desde una perspectiva individual (que cada uno decida si se queda por la tarde o no) o desde una perspectiva colectiva (causas psicosociales que producen el fenómeno). El sindicalismo de hoy en día se preocupa mucho de la primera controlando las consecuencias negativas de no seguir la corriente prolongativa (que no se castigue de manera aparente a quién no se queda a hacer horas).

Sin embargo, desde una perspectiva colectiva el fenómeno tiene más recorrido. En El Síndrome del Esmirriao intenté hacer aportaciones sobre la que creo que es la mayor novedad sobre la prolongación de jornada en banca: la autoimposición de jornadas largas por convicción. Las generaciones anteriores siguen pensando que la gente no le gustaría quedarse pero lo hace ante las órdenes superiores. Hace tiempo que las órdenes no son directas e institucionales. Ya no hace falta. Las órdenes son sútiles y se respiran por osmosis. Tú sabes que debes quedarte porque crees que es lo que debes hacer.

Las causas de la prolongación de jornada son variadas pero todas giran alrededor de la misma: el desajuste entre el trabajo a realizar y los medios personales disponibles.

La banca sabe que ahí está su beneficio. En las horas extra no facturadas. Es su devaluación salarial encubierta y sin negociar con nadie. La hora sale mucho más barata que nunca. Sin embargo, la variación más sustancial de los porcentajes de esas causas de la prolongación estoy seguro que es la de la autoimposición. La gente se queda por convicción propia y en aquel artículo intenté explicar como lo han conseguido para así saber como se puede destruir esa convicción. Es difícil porque parte de la elección de uno determinado perfil de profesional. Ellos ya buscan a gente que sabe que se trabajará de más.

Después en Algunas recetas para combatir el Sindrome del Esmirrao intenté aportar acciones para ir desmontando ese síndrome que es hoy en día la base subjetiva de la prolongación de jornada (la base objetiva es una ratio inadecuada de trabajo/tiempo).

En este post intentaré introducir una agenda o una periodificación de esas posibles soluciones. Para ello usaré un esquema básico de todas las luchas sociales históricas tanto de raza como de género, laborales o de libertades cíviles.

Fase de toma de conciencia (Pensamiento). Un grupo muy reducido analítico e ilustrado toma conciencia del problema. Lo describe, lo analiza y lo caracteriza. Consigue transmitir sus causas y sus consecuencias y establecer el nivel de toxicidad social. Finalmente inicia un proceso de contagio en la toma de conciencia. Todo esto se hace mediante el sistema clásico de la hoguera: ponga gente inteligente cerca a pensar sobre un tema.

Fase de empoderamiento (Transmisión). Un grupo más amplío incluido bajo el paraguas de la autoridad moral e intelectual de informes y análisis rigurosos establece unas primeras lineas de acción. Se trata de un proceso de generación de autoestima y misión en términos estratégicos. Señalar un objetivo y establecer mecanismos de actuación para conseguirlos.

Fase de visibilidad (Acción). En esta fase surgen los primeros problemas. Las dos fases anteriores son minoritarias y requieren esfuerzos parciales. Para resolver un tema de calado se requiere un contagio amplio y un esfuerzo amplio por lo que en esta fase aparecen las primeras resistencias en cualquier organización. Las resistencias habituales son "ya lo hemos intentado", "esto ha ocurrido siempre", "la gente no nos seguirá". Son frases de resistencia al cambio, al esfuerzo y a la acción basada en un pesimismo organizativo. El cambio surge siempre de un optimismo incluso a veces mal calculado. No sabíamos que era imposible por eso lo hicimos" es la mejor frase al respecto. La resistencia más importante suele ser "no vamos a conseguir resolver el problema". Respecto a esto hay que decir que nunca jamás se resolvió un problema que no hubiera sido planteado (visibilizado) antes. Ni la jornada semanal de 40 horas ni el apartheid de Sudáfrica o la democracia en Polonia fueron cuestiones resuesltas sin fase de visibilización.

Conflicto (Tensión). La siguiente etapa es la fase de apertura (Peón cuatro Rey) de conflicto si las fases anteriores han sido suficientemente maduradas y se han obtenido contagios suficientes. La tensión es el periodo más difícil de manejar. Los primeros brotes de tensiones surgen de la parte empoderada, concienciada y visible. En este caso en banca deberían ser los delegados y delegadas sindicales que han sido elegidos democráticamente y tienen un estatus jurídico de protección precisamente para visibilizar y tensionar aquellas cuestiones que sus compañer@s temerosos de represalias no pueden decir ni hacer. En resumen, es el equipo el que ha de animar a la afición con su buen juego y no la afición la que debe animar al equipo.
Sistemas manejo de tensión hay muchos en estrategia ideológica. Uso nombres bélicos para que se entiendan mejor las metáforas pero la propaganda, el francotirador, la guerrilla, la desobediencia..,. son fórmulas posibles (ver Las recetas para combatir el síndrome del Esmirriao) escalonadas y proporcionales a la intensidad y frecuencia de la patología laboral.
El conflicto suele ser una escalada de intercambio de impactos. Es la más dificil de gestionar porque das y recibes. Las direcciones de las empresas tienen sus esbirros y sicarios laborales.

Negociación (Distensión). La última etapa es un cierre negociado que puede venir de atacar el tema de fondo. En concreto bajo mi punto de vista España tiene un problema serio de horarios de vida (comerciales, laborales y de ocio) y de presentismo y gestión del talento directivo y al final tiene reflejos de este tipo. En todo caso, el respeto del horario es un problema que puede ser resuelto en sí mismo sin mayores abstracciones.

Y dejo para el final la cuestión definiiva. En El presidente y Miss Wade dicen una típica frase americana del tipo "Debemos luchar donde podamos ganar". Es un principio básico de estrategia ideológica que se malintrepreta frecuentemente. Lo primero es que debemos luchar. Siempre debemos luchar. Lo segundo es donde podamos ganar. Esto tiene dos vertientes. La primera que debemos llevar la lucha al lugar y momento en que más nos interese y lo segundo es que debemos tener posibilidades de éxito.
Cualquier persona que vive cerca del mar sabe que sí que hay una manera de nadar contracorriente y salvarse: nadar en diagonal.
Para saber donde podemos ganar hay que llegar como mínimo hasta la fase de visibilización. No llegar ni ahí es perder sin luchar. Y ya saben ustedes que si luchas puedes perder pero si no luchas estás perdido.

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