Bienvenidos al I-Banking

En muchos de los posts de Banca Social insinúo que el oligopolio tapa todos los defectos. La falta de competencia genera falta de creatividad de manera que todos cometen los mismos errores y por tanto no son detectados. Sin embargo existen modelos alternativos de banca que podrían funcionar de manera rentable y sostenible. Algunas de estas indicaciones ya aparecen en la incipiente banca ética y la consolidada banca por Internet. Los bancos tradicionales no están encontrando el alimento necesario para alimentar cuerpos de dinosaurio y básicamente les ocurre porque el futuro no es de los más fuertes ni de los más grandes sino de los más rápidos.

La banca no es ajena al mundo en el que se mueve. Las teorías sociológicas más avanzadas hablan del final de la sociedad industrial y el principio de la sociedad en red. En banca ocurre lo mismo, asistimos al final de la banca industrial y al nacimiento a la banca en red. Pero ¿en qué consiste esa banca en red que yo llamo i-banking?

El I-Banking hace el giro copernicano de la banca: confía en los puntos de venta y los constituye como su eje fundamental. Allí sitúa su inteligencia colectiva y su talento. En esas unidades celulares conectadas entre sí que superan tanto el modelo matricial, jerárquico y rígido como el modelo franquiciado, atomizado y desordenado.

La confianza en la horizontalidad y en la base es el punto de inicio. La banca tradicional ha reaccionado desconfiando de su red, recentralizando y controlando. Es un error. A corto, a medio y a largo plazo. El control parte de la desconfianza y solamente nació como respuesta inmediata al pánico del crédito mal concendido.

El I-Banking pone a sus oficinas en el centro de todo, confía en ellas y para ello les otorga un alto grado de autonomía. Confia en los profesionales formados que ha situado en esos puntos estratégicos. Por eso horizontaliza la gestión y minimiza los cargos intermedios y la estructura matricial y piramidal. Las células inteligentes que son las oficinas tienen autonomía para diseñar su cuenta de resultados, aplicar los ritmos comerciales y priorizar los productos.

El I-Banking usa una praxis comercial abierta y sostenible. Cualquier producto que se contrate y afecte a la cuenta de resultado cuenta para la retribución variable y para campañas largas, abiertas y sostenidas. Las campañas son focalizaciones colectivas de esfuerzo y comprensión de un producto pero su contratación se puede realizar a lo largo de todo el año. La oficina pacta resultados de gestión y estructura final de oficina pero durante el transcurso del año dispone de amplía autonomía para trazar las estrategias. Para ello dispone de autonomía de marqueting suficiente para priorizar productos e incluso publicidades en un supermercado interno que debe adecuarse al entorno de negocio. Además las campañas respetan los calendarios naturales (planes de pensiones en campaña de IRPF por ejemplo) y los ciclos naturales de la contratación comercial sostenible (siembra, cuidado y recogida). Las campañas resultan agendizadas y previsibles con antelación y las reuniones de seguimiento son mensuales y de equipo. No se establecen mensajes omnidireccionales como las actuales "reuniones de dirección" sino mensajes particularizados al proyecto de negocio de cada unidad celular.

El I-Banking es banca sostenible, respestuosa con su entorno social y con vocación de perpetuarse en el servicio financiero. Para ello arraiga en su zona de influencia y establece lazos estables con su entorno. Los profesionales entienden y comparten los valores sociológicos de su entorno de negocio y los analizan para extraer sus fortalezas y sus oportunidades.

El I-Banking reivindica la refinacierización de las entidades bancarias y focaliza su catálogo de productos y acciones comerciales en cuestiones estrictamente financieras ofreciendo una imagen de seriedad y especialización alejada del Bazar Bancario actual.
El I-Banking carteriza y personaliza el asesoramiento de manera que cada cliente pueda cambiar de gestor personal en cualquier momento.

Las entidades que quisieran ejercer el I-Banking deberían asumir centrarse en las actividades financieras de valor y asumir que el servicio de efectivo se redimensionaría. El horario de caja se reduciría para atender más ampliamente otros servicios. El horario de atención al público se ampliaría en cambio hasta las tres de la tarde.
El  I-Banking nace como multiplataforma de manera que los clientes deberían disponer de Wi-Fi en las oficinas y de instrumentos tecnológicos de conexión para realizar sus gestiones bancarias.
Los profesionales de I-Banking asumen códigos de conducta éticos (profesionales de cuello verde) y de respeto. Las entidades asumen códigos corporativos éticos, sostenibles y de respeto.
El cliente de I-Banking puede escoger hacia donde se dirigen una parte de los beneficios que produce bien sea actividad productiva, actividad solidaria o actividad social y pueden participar en la política de concesión de riesgos de la entidad para priorizar determinades actividades u otras.

En el I-Banking el diseño de oficina implica discreción. La caja y el efectivo se separan del área de asesoramiento y queda perfectamente claro nada más entrar donde debe ir un cliente para realizar una gestión.

El I-Banking ya está dando sus primeros pasos en algunas entidades. El mundo financiero no será de los más grandes ni de los más fuertes, será de los más rápidos en adaptarse a la nueva sociedad en red.

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