#Tonigaspar24H

La intención era afrontar las dificultades técnicas de una roadmovie documental sobre política. La oportunidad era única. Pocas veces seré amigo de un candidato a las primarias de uno de los grandes partidos.

Sin embargo, no era fácil. Pocos candidatos hubieran accedido a que un intruso entrará en su cocina y oliera sus guisos, viera sus ingredientes. Toni practica una transparencia real. Yo lo he comprobado.

He compartido un día de trabajo con el candidato a las primarias del PSOE valenciano Toni Gaspar. Lleva seis semanas así. A ese ritmo. Para mi es insoportable pero él va subido en una moto de adrenalina. Está enchufado a una pasión. En pleno estado de flujo. Disfruta y crece. Se hincha por momentos hasta convertirse en un globo que flota en el aire y se desplaza por la sala.

Sin duda en el marqueting ideológico lo que más funciona es la verdad. Puedes diseñar un candidato pero si te lo dan hecho todo es más fácil. No hay marqueting donde hay naturalidad, convicción y determinación. No hay marqueting cuando tu grupo sanguineo es PSPV positivo. Gaspar se ha convertido en una pastilla efervescente en un partido sumergido en agua encharcada. Toni ha roto el molde socialista lo que disgustará bastante a quien lo fabricó. Mantiene un discuso incorrupto longevo. Está tan alejado de los argumentarios y los discursos de interés que su domesticación llevará mucho tiempo. Tanto que no sé si les dará tiempo en los ocho años que ha prometido estar si gana.

La agenda ha sido devorada por un cartel hecho por alguien que no era consciente de que estaba rompiendo un vínculo. Ayer apareció un cartel de dinosaurios en el que Gaspar aparecía emergiendo. Levante lo llevó a portada. No llevó la propuesta de Banca Pública pero llevó una foto original. Allí saben que la polémica vende periódicos y la propuesta no. En todo caso el cartelito ha desviado la mirada a lo mediático. Es viral. Y viral significa que hace enfermar a todo el mundo.

Empezamos el día en el coche del candidato. Conduce él. Y aparca él. Vamos a Levante a contestar uno de esos encuentros virtuales. Las reglas parecen transparentes. Las pregunta parecen hechas por lectores metidos a periodistas. Preguntan sobre lo que creen que interesa no sobre lo que interesa. Pocas preguntas de economía, esa jerga indescifrable. Muchas preguntas sobre símbolos y cuestiones postmaterialistas que afectan a la identidad de la clase mejorada. Toni está especialmente orgulloso de una respuesta que simplifica aquello de Comunidad Valenciana o País Valenciano. Una cuestión que no deja sin dormir a nadie ya pero sigue como un zombie de las preguntas típicas.

De Levante volvemos al centro. Nos dirigimos a la COPE. Territorio comanche. Aunque los enemigos de mis enemigos son mis amigos. Uh, vaya lío. Me llama la atención la obsesión de Toni por las calles pequeñas. Evitamos todas las avenidas. Aunque eso nos lleva a más trayecto. Las calles parecen su lugar natural. Calles estrechas y antiguas. Se detiene a hacer fotos a una tienda de artesanía. Hace fotos constantemente. Nos hace parar porque ha visto una foto. La hace y seguimos. En eso nos parecemos. Vemos fotos. Nos desviamos todavía más. Fotos y calles estrechas parecen la mejor metáfora de una política artesanal frente a la política industrial y en cadena. En realidad en el coche vamos cuatro. Me cuenta que el equipo son unos cincuenta. Que hay gente que no conoce. Gente que se adhiere a una idea. Todavía queda gente así. Una idea arriesgada. Todavía queda gente así.

Toni Gaspar es un conocido desconocido para mi. Hoy descubro facetas nuevas. Hoy está cansado. Lleva seis semanas a un ritmo frenético. Al salir de la COPE nos recoge un militante. No entiendo de coches. No recuerdo marcas pero la matrícula es CDW así que no debe ser un gran coche. Volvemos a ser cuatro en el coche. Antes era yo el más mayor. Ahora ya no. Intuyo si Toni atraerá a gente más de su generación. No tardo en descubrir que no. Tiene una propuesta intergeneracional dentro del PSOE.

Los partidos están enfermos. Tienen un aparato que les sujeta la columna y les impide moverse con agilidad. Vencer ese aparato es la base del cambio. Pero está construido sobre intereses creados y unido por cadenas de favores. Así es difícil nadar contracorriente. El aparato impermeabiliza los partidos. Los hace estériles.

El candidato a candidato corre medias maratones. Parece encontrarse en el kilómetro 17. Dicen que es el más duro. Si lo superas llegas a la meta. Las primarias parecen desde fuera la lucha entre Caín y Abel. Los votantes deciden quien es quien. La dificultad está en el ritmo. Dos figuras. Una ascedente y una descendente. Hay que decidir en qué escalón está cada uno. En dos meses el resultado sería diferente. Gaspar se crece en lo cercano. Gana con la piel.

Hoy lleva corbata y una chaqueta azul. Rechaza atriles y micrófonos. No hay obstáculos entre él y la gente. No hay escenario. No hay elevación. Otros días sí que la ha habido. Se acerca a la gente. Reparte besos. Pero los da con cierta naturalidad. No le son ajenos. No he visto guión ni argumentario. Su responsable de comunicación no usa consignas antes de que empiece. Todo parece estar trabajado pero no a última hora. La expresión es continua. Hay respuestas para casi todo. No hay silencios. Acumula las palabras para decir el máximo de cosas en el mínimo de tiempo. No parece tener pausas mentales. Las necesitará para el debate. Un debate se gana con silencios y miradas.

Comemos en Cullera. Comida con cargos del partido en la comarca. Un arroz desconocido que incluye cosas aparentemente contradictorias. Eso sí, arroz de denominacion de origen Cullera. Un arroz contradictorio. Buena metáfora para Gaspar y el PSOE. Normalmente guarda las comidas y las cenas para un cierto descanso. Hoy la comida se las ha comido. Sigue hablando. Parece no cansarse nunca. Rezuma energía. Está convencido de lo que dice. Para aspirar a una grandilocuencia hay que tener sueños grandes.

Usa un discurso incorrupto. Sólido. Parece ir destrenzando nudos. Las preguntas le invitan a hilvanar un vestido nuevo sacado de uno de esos nudos. El discurso es inequívoco pero para algunos socialistas resultará casi insensato. Es el único discurso que quizá sería capaz de sobreponerse al huracán Compromís. Es una especie de diseño espontáneo, el único revulsivo que no es repulsivo. Mueve las manos constantemente. Habla con todo el cuerpo. Con la postura. Con la sonrisa. No recuerdo haber visto un discurso mitinero sonriente. Gaspar sonrie mientras habla. Su lenguaje parece surgido de una prosa ideológica del realismo mágico. No conjuga el verbo comprometer sino soñar. No el verbo legislar sino ilusionar. Parece un curso de coaching de la política del entusiasmo. Habla de sueños, suerte e ilusión. No habla sino que se hace escuchar. Salta de propuesta a propuesta pero mete enlaces de pasión.

Los actos no salpican la sangre de ningún pugilismo político. No se enfrenta nunca a su rival. No lo menciona. Los últimos actos dan por sentado que será el candidato socialista. Le preguntan qué haría si fuera presidente. El frenesí de ideas ha desbordado al auditorio. Los socialistas escondidos salen de sus madrigueras. Quizá hayan encontrado petroleo. Estaba en el comedor de casa.

El PSOE puede elegir entre regenerarse o revitalizarse. Todavía tienen dentro la última esperanza blanca. Puig tiene posibilidades de ser candidato pero solamente Gaspar tiene posibilidades de ser presidente. Pero en un país que vota al revés Alicia  le cuesta hacer maravillas.
Toni se desgasta físicamente. Es una fuente energética. Coge más aire para hablar. Se viene arriba. Va a más. Sube como un globo. La ilusión es contagiosa. Y en eso Gaspar parece un virus.

Hace fotos constantemente. No sé si ganará las primarias pero voy a seguirle en Instagram.


copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com