Del Sí bwana al presidente desnudo.

Desde un punto de vista cínico y exclusivamente conceptual la única diferencia que existe en estos momentos entre un esclavo y un comercial es un salario elevado. El perfil de las tres D: Dedicación absoluta, Docilidad completa y Ductilidad argumental. Las tres características son perniciosas. Hoy me ocuparé de la tercera al ser el comportamiento más patológico para una empresa.
En los últimos veinte años la banca ha colocado algunos productos que se llaman "tóxicos" y lo ha hecho básicamente porque se ha destruido cualquier posibilidad dialéctica interna. Estudié Derecho. Eso forma tu ADN conceptual. En ese ADN tengo la dialéctica. La dialéctica consiste en la contraposición de dos argumentaciones antagónicas para que una tercera decida la correcta. Así actúo con frecuencia, asumo incluso papel del abogado del diablo para que la contraparte esfuerce sus argumentaciones y eleve el nivel del debate. En Banca han desaparecido todas las dialécticas estratégicas y comerciales y eso está deteriorando el nivel de calidad en las corporaciones. La dialéctica laboral sigue por suerte lo que obliga a la empresa a armar muy bien sus iniciativas y las condiciones salariales de banca son un gran ejemplo del éxito de esa dialéctica. Pero internamente han deshecho los mecanismos dialécticos. Y hablo de los institucionales ya que las heroicidades individuales siguen existiendo.

Lo pondré con un ejemplo. Hace 15 años era frecuente que los directores y directoras de oficinas argumentaran en las reuniones de coordinación acerca de estrategias comerciales y productos. Esto ha desaparecido por completo. Se ha anulado la personalidad y el criterio ascendente. Todo cae hacia abajo en forma de orden tajante.
Los mecanismos han sido sencillos. Primero aportar una carga de trabajo suficiente para eliminar el pensamiento. Cuanto más te ahogas en lo rutinario, próximo y cotidiano menos piensas. Lo segundo ha sido eliminar el criterio de los lugares de liderazgo. Aquellos empleados con más bagaje han sido retirados a zonas menos contradictorias con las órdenes de la organización. Y finalmente simplemente se reprime la objeción, se reprime la contrargumentación manchándola de "negatividad".

Me gustaría detenerme en el aprendizaje. Estamos en una época bancaria en la que el boom de finales de los noventa incorporó un montón de universitarios a las oficinas. El aprendizaje de cultura empresarial se hace por ósmosis, se respira. Esos profesionales ya han crecido con la anulación de la contradicción. No pongas tantas pegas y hazlo. Incluso diría que el mecanismo se ha sofisticado tanto que ha llegado al "no digo nada porque no sirve para nada" o "si hablo ahora me llevaré dos broncas al hablar y al no cumplir el objetivo, si no digo nada solamente recibiré una". Es un mecanismo básico de indefensión aprendida por el cual nada de lo que haga tiene consecuencias. 
Sea como sea, el Sí bwana en banca es el paradigma dominante. Y llegamos a la conclusión. Es una patología más porque impide detectar desviaciones que conducen a grandes errores. La doctrina del Sí, bwana relega el pensamiento a pocas piezas dentro del organigrama. Nadie se atreve a decirles a esas piezas que se están equivocando. Como en la parábola del Rey Desnudo de Crhistian Andersen al que nadie se atrevía a decir que no llevaba traje hasta que un niño se lo dijo.

La desaparición de la dialéctica sustituida por la obediencia ciega es junto con otros factores y peligro social y un peligro empresarial porque desaparecen los mecanismos de control para órdenes absurdas o despóticas. Alguien puede decidir caminar hacia el abismo mientras nadie le comunica que hay un abismo.

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