Escuela de raros

Lo que ocurre a nuestro alrededor siempre es el ritmo de los tiempos. Ahora todos tenemos alguien conocido trabajando lejos de España por ejemplo. Pues últimamente he hablado con varias personas que andan preocupadas por sus hijos y sus comportamientos. No quiero en ningún caso faltar al respeto a ningún profesional y a ninguna patología pero sí que me gustaría relativizar algunas cosas y especialmente hacer apología de la diversidad y de la diferencia.

Cada vez conozco más madres y padres preocupados porque sus hijos no atienden, se distraen en el colegio, están desmotivados en general, se rebelan o hacen mil cosas que hoy no se consideran adecuadas para la infancia. Cada vez nos preocupan más los niños raros así que he decidido salir del armario de mi infancia.

Yo fui un niño raro y soy un adulto raro. Raro es el adjetivo que más me han dicho. Carlos es raro, Carles es raro. Fui raro porque no cómo las mismas cosas que se comen aquí en esta parte del Mediterraneo. Años después he ido a otras partes del mundo donde soy un chico perfectamente normal.

Me aburría en clase. Siempre me he aburrido en clase. El aburrimiento o mejor la huida del aburrimiento es una constante en mi vida. Pero lo que explicaban era fácil. Suena arrogante pero puestos a salir del armario hay que explicarlo todo. Ir al colegio era aburrido pero fácil. Solamente un profesor de literatura me motivó a la lectura y a la escritura tras catorce años de estudios. El resto intentaron hacerme leer cosas extrañas como La Regenta con dieciséis años. Creo que nadie está preparado para leer un libro así con 16 años. Con nueve años leía más que nadie. Leía unos comics que se llamaban Famosas Novelas. Leía a todas horas las mejores novelas ilustradas del siglo XIX y el XX. Leía mucho hasta que me intentaron enseñar a leer.

Tu hijo puede que no sea raro. Puede que no atienda porque no le interesa algo. A mi no me interesaba ni la Física ni la Química. Nunca me interesó ni me interesará. No me interesaba dibujar ni pintar. Esto seguramente porque era muy torpe y me costaba mucho.

Cualquier disidencia preocupa. Tu hijo igual no es raro. Es diferente. Singular. Excéntrico. Especial. Genial. Extraordinario. O igual tu hijo es raro. Sí, igual es raro. Si tuviera dinero montaría una Escuela de Raros donde nos juntáramos todos los raros que lo fuimos de pequeños y los que ahora lo son. Un lugar en el que hablar de cosas raras y hacer cosas raras que no son normales.

En Veronika decide morir, un libro de Coelho hay un grupo de personas que se han internado voluntariamente en el psiquiátrico porque creen que los de fuera están todos locos. En Mi vida sin mi de Isabel Coixet una madre le pregunta a su hija cuando va a empezar a comportarse como una chica normal. Ella le contesta: Mamá, la gente normal no existe. No existe gente normal.

Porque es verdad. Desde pequeño me habéis parecido todos raros. Coméis cosas que no son buenas para la salud y lo hacéis porque os gusta el sabor. Después pagáis a alguien para que os obligue a hacer ejercicio pudiendo hacerlo solos. Casi nunca escribís nada. Leéis poco. Habláis un montón. Todo el tiempo. Necesitáis gente a vuestro alrededor. Otros niños con los que jugar porque no sabéis jugar solos. Os gusta pasar horas al sol sin hacer nada. No sé.. desde pequeño me habéis parecido todos muy raros.

Y sabeís que os digo... Ser normal es muy aburrido. De los normales nunca ha salido ningún Mortadelo que se disfraza de lo que quiere. De los normales nunca ha salido ningún Einstein. De los normales nunca ha salido un alguien que pinte toros en una cueva cuando los normales cazaban. Robin Hood era un tío raro. Gandhi y Mandela hicieron cosas rarísimas para su época. De los normales siempre salen cosas normales. De los raros salen cosas nuevas, especiales, singulares, extraordinarias. Por eso, apúntate a mi Escuela de Raros. 

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