Marca blanca política

Las situaciones de crisis abierta son proclives a los intentos emprendedores de todo tipo. La búsqueda de nuevas soluciones para nuevos problemas lleva a nuevos protagonistas. Hasta ahí todo son silogismos saludables.
En el panorama político aparecen opciones más novedosas que nuevas. Como siempre lo hacen con más intensidad entre el cainismo de la izquierda iluminada pero también la derecha tiene lo suyo. Son una segunda generación de partidos de marca blanca. La marca blanca en términos económicos supone una marca inmaculada, sin asociación directa de valores, es una marca sin marca. Una incógnita respecto al producto. La adhesión a una marca blanca como Podemos, Partido X o Vox en el otro lado permite rebautizarse políticamente. Esas marcas no tienen incoherencias previas y por tanto resultan puras. Te permiten ser o volver a ser con una cierta ilusión y vivir una cierta ilusión.
Sin embargo, hay marcas blancas previas de primera generación que ya se van manchando de color. Es el caso de Compromís que se encuentra en su nivel máximo de interés y todavía destiñe de varios colores. Gobernar supondrá la consolidación de sus "incohesiones" internas.
Pero sin duda la marca blanca mejor montada de este país es UPyD porque dará cabida a todo el círculo político. Creo que UPyD en las próximas elecciones puede ser el partido "total". La cuadratura del círculo. El gran mirlo blanco. Nadie se ocupa de él mientras él se ocupa de todo.

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