Test para saber si el banco en el que trabajas va bien o mal


Si algo hemos aprendido en la crisis bancaria actual es que las cosas van bien hasta que van muy mal o directamente no van. Los principales bancos-cajas intervenidos tenían un rating AAA un año antes, el Banco de España no había sancionado a nadie ni había advertido de casi nada, todos los periódicos daban por buena la situación y todo era bonito, el sol salía cada día radiante en las montañas de Heidi. Sin embargo cuando un banco cae en picado los que se van a la calle son los currantes y no los directivos. Esos son inmortales. Caen siempre por el lado de la mantequilla y así ya van amortiguando.

Por lo tanto, parece importante establecer algún método para detectar desviaciones significativas de un buen funcionamiento empresarial para saber establecer un itinerario profesional o directamente saltar del barco. En este post indico algunos procesos sencillos e intuitivos para saber si el banco en el que trabajas está virando, navegando o haciendo aguas. Claro que piensa que siempre puede haber un rescate. La cuestión es saber cuánta gente se habrá ahogado cuando llegue el rescate.
Los números no nos sirven porque se pueden cocinar. La contabilidad de todos los bancos fue buena hasta el día antes de la intervención. Lo que no se puede cocinar son las sensaciones, las actitudes, el aire. La intuición tiene elementos racionales en todas sus incursiones. Así que.. si trabajas en un banco fíjate y observa:


  • ¿De qué hablan tus compañeros con sus amigos y famliares?  ¿De lo bien que están? ¿Cómo hablan de su propia empresa? ¿La admiran? ¿Están comprometidos con su futuro? ¿Están seguros de lo que sucede? ¿Antes era la empresa más deseada para trabajar y ahora ya no? El primer termómetro es la plantilla. Una plantilla que no habla bien de su empresa es el primer síntoma de que algo no va bien. 
  • ¿Tus compañeros se medican para poder trabajar? ¿Lloran en la oficina? ¿Pierden peso? ¿Ganan peso? ¿Empiezan a fumar después de años sin fumar? ¿Se separan de sus parejas todos los de una oficina? La ansiedad es una enfermedad contagiosa de difícil retroceso. Una plantilla alterada se ha contagiado de algo que se respira en la empresa. Hay miedo o algo pasa. Alguien ha diseñado esa ansiedad para subirse encima. 
  • ¿Los jefes están tranquilos?¿Los coordinadores transmiten serenidad? ¿El jefe supremo está desaparecido? ¿Alguien lleva los planos y sabe donde va? ¿No los lleva nadie? Cuando el barco empieza a no ir bien los primeros que lo saben son los jefes. El capitán se lo suele comunicar a ellos primero. Si notas que están demasiado nerviosos es mal asunto. 
  • ¿Las órdenes son claras o van dando bandazos de un lado a otro? ¿Cambian de criterio cada dos por tres de manera tajante? ¿Hay gente que inventa la misma semana la rueda y el fuego? ¿Reinventan cosas inventadas?  La hiperactividad y el cambio de opinión constante respecto a aspectos importantes del negocio son un mal indicador. Diversos departamentos suelen hiperactivar a los demás para demostrar lo importantes que son. La hiperactividad deriva en agotamiento por burocracia. 
  • ¿Donde están los buenos?¿Personas que consideras válidas profesionalmente están siendo desplazadas de los núcleos de decisión? ¿Qué hacen con el talento? ¿Cambian a la gente constatemente de sitio? ¿Cambian los perfiles, los lugares, los equipos con demasiada rotación? ¿Qué perfil buscan para los puestos de responsabilidad? ¿Qué edad tienen los que llevan el peso de la empresa? A cada edad se corresponden características dominantes. ¿Buscan perfiles agresivos? Mal termómetro porque requieren urgencia en el achique de agua. La agresividad es una característica transversal. El agresivo comercial es agresivo también otras facetas. La agresividad en naturaleza es propia de los animales cazadores de urgencias. La rotación excesiva es síntoma de nerviosismo y ansiedad empresarial. No saben lo que hacen. Cuando no se tiene clara la alineación puedes acabar jugando en cualquier parte. 
  • Fijate en el organigrama. ¿Hay más controladores que controlados? El control es un síntoma de desconfianza y la desconfianza un síntoma de escasez. ¿Por qué controlar tanto si todo va bien? Fíjate también en los nudos. ¿Cuántos escalones tiene una decisión? ¿Cuántos peldaños tiene una venta? Cuanto más trabajo se produce alrededor del trabajo más tiempo se pierde y menos eficacia se produce. 
  • ¿La cadena empresarial funciona? ¿Las ausencias se cubren rápido? ¿Los cargos están vacios demasiado tiempo? ¿La publicidad llega a tiempo? ¿Te enteras antes de las cosas por la televisión que por tu cadena comunicativa?
  • Observa las inversiones. ¿La tecnología se está quedando obsoleta? ¿Tu silla está rota y no hay manera de conseguir una nueva? ¿Las máquinas fallan constantemente? Los primeros recortes vienen de ahí. No renovar aparatos, oficinas, mobiliario... ¿Y la formación? ¿Se hace para formar en temas importantes o se coge cualquier tema para conseguir la subvención? ¿Se quiere formar o decir que se está formando? 
  • Mira fijamente la innovación. ¿Los productos que te dicen que vendas son de vanguardia? ¿Son innovadores? ¿Te resulta fácil venderlos? ¿Presentan algún valor añadido que puedas explicar y sentir orgulloso? Si vendes lo mismo que los demás el mercado igualará porciones. Ninguna red comercial puede sostener una cesta de productos idénticos a los de la competencia. Cuando las cosas van mal la gente tiene tendencia a hacer un efecto rebaño, a hacer lo de siempre porque nos da seguridad. La profundización es modelos del pasado es imposible que funcione en el futuro. Conducir mirando el retrovisor aumenta el riesgo de accidente. 
  • ¿Argumentan a contrapelo? ¿Quieren ser líderes de un mercado decreciente? ¿Quieren aumentar cuota en un mercado a la baja? Se han obsesionado. Podrían darse cabezazos contra la misma pared cientos de veces. 
  • ¿Cada vez hay más rumores y menos información directa? Cuando las cosas van mal los jefes prefieren gestionar el silencio y no la palabra. En ámbitos de supervivencia la oscuridad es un mecanismo de defensa. Cuidado si tu entidad se maneja más por rumores que por información veraz y directa. Si se callan es que algo esconden. A la comunicación externa le pasa igual. ¿Tu banco no explica sus decisiones? ¿No contesta las críticas? Mal asunto. El que calla otorga. 
  • ¿Hay demasiado látigo? ¿Las decisiones se dejan de motivar y se dice que esto es así porque sí? Mal asunto. Hay urgencia, ansiedad, miedo, prisa. 
  • ¿La empresa recuerda para qué fue creada? ¿Hay cambios de forma jurídica? ¿La misión empresarial está clara? Las épocas de duda son épocas donde los halcones se comen a las palomas y el habitat se descompensa. No saber a que se dedica la empresa y buscar achicar agua con los remos es un síntoma de desesperación. Toda cultura empresarial asentada tiene unos valores sólidos enraizados. Cuando esos valores se arrancan de raíz es que algo no va bien. 
  • ¿Cómo va el trapicheo? Todos sabemos que en las empresas hay tráfico de favores. ¿Hay más? ¿Los ves a cada momento? ¿Pasan cosas que no habían pasado nunca? ¿Entra un directivo nuevo que es conocido por sus fracasos anteriores? ¿Te ponen un jefe para sustituir a uno que admiraba todo el mundo? Algo va mal, la supervivencia aumenta la empresa sumergida. Si los espabilaos empiezan a situarse en los camarotes de arriba es porque hay agua abajo. 

Pero sobre todo recuerda, cuando algo va contra lógica, la sensatez y el sentido común no puede funcionar. Y eso es así siempre.
Las hormigas de los bancos poco podemos hacer pero es bueno saber cuándo y cómo están pasando las cosas... por si hay que buscar un plan B.


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