The Banking Dead. Los futuros zombies bancarios.


Aumentos de peso porque el cuerpo busca azúcares. Mayor tendencia a la obesidad con todos los problemas que acarrea. Menores defensas y más enfermedades por tanto. Más facilidad para contraer cáncer. Mayor riesgo cardíaco, hipertensión, arritimias. Trastornos digestivos, colón irritable. Trastornos respiratorios como el asma. Envejecimiento prematuro de la piel. Mayor riesgo de depresión y de baja autoestima. Falta de atención. Separaciones, divorcios, hijos desatendidos con adolescencias problemáticas, embarazos problemáticos.

Todos esos son los efectos a largo plazo del estrés crónico. Son síntomatología exclusivamente médica. No he incluido los mecanismos psicosociales como el básico: yo estoy estresado ¿tú por qué no? que está generando una grave epidemia en banca.

Últimamente escucho todos los días en las oficinas la frase "todos estamos igual así que... " Con esa sensación las empresas enfermas saltan una primera barrera, consiguen que la enfermedad se vea como la normalidad. Suben unos grados a la rana sin que la rana se entere.

El estrés en banca se consuma con estrategias convergentes. Algunas son parte del target de trabajadores. Soy consciente de que somos un colectivo que no ha acabado en banca por casualidad y que le gusta un cierto "prestigio" de persona importante. El estrés es la enfermedad de los "guays". Estoy estresado luego soy importante. Con la perspectiva de los años uno sabe que esa ecuación es falsa pero para entonces ya es tarde. Ya estás trabajando en un banco.

Saliendo de nuestro background de segmento social la enfermedad se gesta con dos vectores estirando uno de cada brazo. Por un lado la cantidad de trabajo a asumir y el tiempo disponible. Es imposible acabar todas las tareas asignadas de ocho a tres. Esto genera prolongación de jornada. La prolongación de jornada en banca tiene subidas y bajadas en función de la organización del trabajo y el tipo de negocio. Hubo épocas en las que uno podía cerrar un negocio de un millón de euros en una comida y echarse a dormir tres meses. Eso ha pasado a la historia. En el artículo ¿Por qué los bancos ahogan su red de oficinas? intenté explicar que eso ya no es posible. En las oficinas solamente queda la piedra dura. Y los objetivos comerciales de captación se han convertido en quimeras comerciales, puros deseos ficticios que las plantillas remedian con trucos y alguna mentira. Mentiras que los altos directivos leen con autocomplacencia. Pero te machacan mentalmente.

Por otro lado, esa diferencia entre carga de trabajo y tiempo disponible ha pasado de ser coyuntural a estructural. En el pasado había una acumulación coyuntural que se resolvía con una actuación coyuntural. Se acumulaba suciedad bajo la alfombra que un día decidías levantar y tirar. Eso te permitía un respiro de unos días quizá semanas. Te ibas a casa satisfecho y con la sensación de nitidez mental. Esto ha desaparecido. Todos los días se genera mierda bajo la alfombra. El trabajo es inasumible. No hay descanso. Todos los días te quedas sin recreo. No te da tiempo a hablar con nadie. Ni con los clientes ni con los compañeros. Las plantillas están calculadas para exprimir al máximo a los empleados. El estrés es una especie de partida contable de amortización de los activos humanos.

Alguien podría decir que un horario de ocho a ocho es un horario frecuente en temas comerciales. Es cierto. Es verdad. Lo que no es frecuente es la densidad de ese tiempo. El trabajo de banca no es un trabajo exclusivamente comercial de captación social y conversacional. Subsisten un montón de trabajos administrativos cuyo cálculo temporal la empresa obvia. Y no sólo eso, existen un montón de intangibles que la empresa no valora. ¿Cuánto vale que alguien te escuche cuando tienes un problema financiero? ¿O que te sonría cuando algo que para ti es un mundo se resuelve enseguida? Un empleado o empleada estresado no podrá ni atenderte, ni entenderte ni sonreírte.  La densidad de las tareas es constante y además salpicada de interrupciones constantes por la atención al público. No hay programación de trabajo que soporte una puerta abierta siete horas al día con trasiego de gente. Las empresas de banca quieren todo. Soplar y sorber. Atención al público permanente, horario de caja abierto todo el día y además una agenda comercial programada, y un trabajo administrativo invisible y no valorado.

Por tanto, extensión de tiempo, densidad de tiempo y organización del trabajo. La combinación de los tres virus tiene carácter de pandemia. El coste burocrático de venta se ha duplicado. Antes hacías una venta, esa venta computaba en tu oficina y dentro de un tiempo se comprobaba si las cosas iban bien. Eso ha pasado a ser diario. Cada día se transmiten las ventas. Ahora no hay que vender solamente. Ahora se programa una venta, se hace la venta y se comunica la venta. Son tres trabajos para la misma venta.

Alguien también puede decir que tenemos buenos sueldos. Pero llega un momento en que estás cambiando salud por dinero. Vendes vida a cambio de dinero. Estás acortando tu vida o saltándotela por unos miles de euros.

La pirámide generacional todavía permite ritmos altos y tráfico de expectativas (de mayor serás...) . En los 90 la expansión bancaria hizo que entraran varias generaciones completas que todavía están por debajo de los 40. Su plenitud profesional. Sin embargo, este ritmo sostenido va a generar un problema muy serio en el futuro. Si no removemos las causas tendremos que hacer frente a las consecuencias. Un ejército de Banking Deads en las oficinas. Gente que estará allí sentada, mirando hacia ninguna parte, acechándote para venderte una tablet, una tarjeta, un seguro o quizá...  unas preferentes.



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