Las nuevas tendencias "pop" de la izquierda.

El destape de Podemos da para muchos análisis. Ha destapado reacciones de todo tipo. Uno de esos análisis es la aparición de nuevas o renovadas actitudes más "pop" de la política, especialmente de la izquierda. 
La ecología de izquierdas se puebla de nuevas tendencias "pop". 
La política  "pop" se parece a la musical. Pocos acordes, letras cortas con estribillos fáciles, melodías más ligeras y se deja seducir por la mitomanía de carpeta y el "left style". Quien lo iba a decir. 

Con la profundidad que puede abarcar un post en un blog -o sea poca-  hasta ahora tenía detectadas diversas top trendy de izquierdas. La militante enfadada-resistencialista, la gauche divine elitista exclusivista, la identitaria comunitarista, la ambientalista, la analítica marxista.... No es el día hoy de profundizar en todas ellas pero son especies de la ecología izquierdosa. Cada persona de izquierdas tiene alguno de esos ingredientes. Algunas hasta todos. 

La crisis y la aparición de las redes sociales ha hecho aflorar nuevas tendencias con fuerza. Puede que siempre hubieran estado ahí pero ahora emergen con visibilidad.

El BigBrotherFun que entiende el campo ideológico como un espacio de diversión. Es la sublimación del Divertirse hasta morir. Llevar el placer y la diversión a cualquier lugar incluso la solemnidad y la formalidad. Este votante lo hace a fuerzas que incentiven el espectáculo político. Las redes sociales se nutren de comentarios jocosos con lo que se hace necesaria la presencia de actores nuevos en el circo. La intencionalidad del voto no es el futuro ni el pasado. Es el presente. La introducción de un elemento nuevo hace variar a todos los demás lo que hace que el relato recobre atención y se haga más interesante. La política es un reality, un Gran Hermano,  donde manda la audiencia y ordena sacar o meter nuevos concursantes para mayor espectáculo. 

El FreeRyder Es un producto de la atomización del pensamiento y por tanto de la disgregación ideológica. No mira a los lados. Vota lo que siente, lo que piensa, lo que testimonia su situación. En otras épocas el votante de izquierdas era muy proclive al concepto voto útil que se construyó en el Regimen del 78. El miedo a la derecha hacía que el votante de izquierdas pensara de manera muy reflexiva y colectiva su voto.  El votante de testimonio olvida la utilidad de su voto, no la cuestiona, vota lo que visualiza como propio en una relación bidireccional con el partido (por oposición a lateral con otros votantes). 

El KillBill. Era tradición entre la izquierda la apuesta de futuro. Por ejemplo, la obsesiva repetición de Programa programa por parte de Julio Anguita era una de esas muestras. El programa simbolizaba un compromiso de futuro. El votante de ajuste de cuentas es un producto de la crisis moral, política y económica de España. Es un voto de venganza que busca aquel actor político que mejor representa la revancha. Es un voto para hacer daño a otro. Ni siquiera un voto de oposición firme, ni siquiera un voto anti. Es un voto perverso porque busca el antagonista que más daño hace. El revanchismo electoral es la traducción a voto de la rabia política. Como derivada colectiva de la revancha sufragista aparece otra de las tendencias: la transición desde el partido causa al partido protesta. El partido causa es un partido de causa única (animalista, feminista... ). El paso siguiente ha sido ampliar la causa hasta la protesta. El partido protesta sirve para protestar, para dar un toque de atención al resto. 

El AirForceOne Hacía mucho tiempo que el carisma (quizá desde Felipe González) del candidato no influía tanto en el voto. Los liderazgos de seducción masiva surgen en entornos de desorientación colectiva (1981 Golpe de Estado militar- 2011 Golpe de Estado Económico). Cuando las ideas se diluyen las caras y los ojos encarnan la seguridad. En Estados Unidos saben mucho de esto porque ya hace tiempo que se fomenta la figura del liderazgo de salvación. El ejemplo más paradigmático es el Air Force One, el avión que salva al Presdiente para que el Presidente pueda salvar al mundo. Confiar en ideas es más difícil que confiar en personas. La izquierda española hacía tiempo que no se dejaba seducir por ninguna cara al estilo de la izquierda latinoamericana que pondera tanto el líder como la idea. Es una renovedad. 

Son las nuevas tendencias de primavera-verano. Veremos si en las pasarelas políticas aparece alguna otra novedad. Estaremos atentos. 






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