Sagunt, la política enrocada


A un año de las elecciones municipales la principal novedad de la política saguntina es que no hay novedad. Todo sigue igual. Los partidos políticos locales parecen sentados a una mesa en la que todos están de espaldas y nadie mira hacia la mesa. El enroque es la figura ajedrecística predominante. Todo el mundo domina su propia actuación frente al espejo. Nadie parece querer domar la combinatoria. 

No se recuerdan unas elecciones en el Ayuntamiento de Sagunto donde exista una sola fuerza con mayoría absoluta. Y a pesar de eso las diferentes fuerzas política hacen una ficción por la cual actúan como si la fueran a conseguir. Dominan su propio público, lo cultivan, lo adoran, lo buscan, lo persiguen. Incluso intentar robar electorados vecinos. Sin embargo, nadie hace caso a los vectores de relación entre partidos. 

Solamente tres partidos con diferentes niveles, categorías y trayectorias entendieron que dominar la combinatoria era situarse en el centro del tablero y dominar la partida. El primero fue Miguel Angel Cortes que supo situarse siempre como la mortadela en mitad de todos los bocadillos. Eso permitió que una opción cuyo nombre incluía la palabra "centro" sobreviviera en Sagunto más allá de lo imaginable. 

Con otro estilo y otras bases, el nacionalismo político valenciano aprendió la lección y plantó una semilla en la moción de censura de 1997 que le llevó a dominar el cotarro local durante una década prácticamente. 
El modelo se fue degradando hasta el "copiar y pegar" por competencia directa del segregacionismo que vio en la bisagra la manera de tirar al Bloc a la periferia del sistema. Pero no entendió que la bisagra mal entendida acaba rompiendo la puerta y ellos mismos acabaron también en la periferia. 

Así que tenemos varias puertas y ninguna bisagra para el mismo pasillo. Varias puertas cerradas por cierto. No hay combinatoria posible de pacto. En unos casos porque algunos practican la arqueología del rencor. Consiste en buscar motivos en el pasado para decidir sobre el futuro. En otros porque el ADN lo impide. Genética política que acabará por permitir el incesto ideológico como en Grecia o Alemania. Los vectores de rechazo son superiores a los de adhesión. Y nadie parece querer cultivar nuevos. 

Las condenadas a entenderse son las izquierdas, identitarias, ambientales, liberales, comunistas, alternativas. Las izquierdas no tendrán más remedio que entenderse y tampoco parece que se prepare ningún camino específico para ello. Mientras tanto el PP navega en la comodidad de haber descolocado a todo el mundo de tal manera que su capacidad para gobernar está intacta por la ineficacia de los demás. 

El PP mece la cuna mientras el resto se dedica a practicar frente a su auditorio. La lucha por los votos es difícil de destripar en este municipio. Sagunto es términos pitonisos es indescifrable. El mono que batió a los traders más famosos o el pulpo Paul acertarían más que cualquier analista observador. 

El voto en Sagunto es un voto retardado y reactivo con lo que la cantidad de datos de los últimos cuatro años se mezclaran con los anteriores. Incógnitas hay tantas que parece un crucigrama en lugar de un análisis. El PP cedió parte de su voto a los segregacionistas y al Bloc especialmente. Por eso obtuvo un resultado inusualmente bajo en Sagunto que aún así le permitió ser la fuerza más votada. Ahora debería sufrir un desgaste de marca ante el aluvión de vergüenza ajena de un partido en causa general abierta. Eso significa que puede haber un cruce de segmentos electorales ahora mismo incalculable. 
El cruce afecta también a los geminis locales. Los segregacionistas han perdido su leif motiv y no se reinventan en la Liga Norte (Roma Ladrona). Ahora parecen intentar competir con proyectos y marqueting. Un terreno donde competir con el PP es como jugar al padel contra Rafa Nadal. La ley impide la segregación directamente y cómo motivar a un electorado sin motivo parece complicado. La agitación ya no parece la especialidad de la casa a pesar de incidentes aislados. El megáfono de Goig ya no suena y eso se nota en el segregacionismo. 
El Bloc no se desnuda para vestirse de Compromís y sigue en la comodidad de perros y de collares. Pero sin cambios no hay paraíso. Compromís es una reforma integral. No vale la cocina y el baño. Compromís tiene la posibilidad de superar al peor PSOE de todas las épocas en expectativa electoral. Si no la aprovecha será por comodidad y pura inercia. 
Izquierda Unida mantiene velocidad de crucero y sin mirar a los lados. Se siente fuerte en la barricada de la protesta. Gobernar da yuyú y te hace incurrir en incoherencias como las de Andalucía. Y no necesitan hacer nada más que sentarse y ver como las encuestas les hacen ganar partidos sin bajar del autobús de la propuesta positiva. 
El PSOE yace, fluye y sobrevive en mitad del vacío. Las dificultades para encontrar una tabla de contenidos son evidentes. El PSOE es incapaz de diferenciarse del PP por responsabilidad. En los temas importantes se suben los dos a la misma balsa. Y en la crítica tampoco encuentra un hueco para separarse de Compromís e Izquierda Unida. Tiene difícil cantar una canción que no sea la versión de otro. 

Y en medio de todo esto un Juego de Tronos de liderazgos poderosos y con sombras alargadas que no dejan lugar a la sospecha. A veces parece que por donde pasan no crece la hierba. Falta cantera y la que hay solamente podrá brillar cuando se retiren las estrellas. 


Y unos plenos descafeinados donde hace tiempo que todo está decidido -el  90% del presupuesto está comprometido directamente antes de aprobarlo y ni siquiera se aprueba- y lo poco que se decide se hace de común acuerdo. De las diferencias ya se encargan las mociones que luego acaban en un cajón junto con las fotografías de la controversia y sus titulares de prensa. Bueno, también están las cuestiones extramunicipales. A falta de política municipal hablemos de política que afecta al municipio. 

¿Tendencias? Se llevará el pret-a-porter. Apretar todo lo que se pueda a tu propio electorado. El PP cruza tendencias al alza y la baja. El PSOE se queda sin tendencia. Compromís cruza tendencias también. Lo mismo para IP. Izquierda Unida es la única certeza presumible, tendencia al alza. Y después vienen las incógnitas sobre UPyD y los experimentos sin gaseosa tan frecuentes en este municipio. 

Nada claro y todo espeso. La oposición se hace una foto conjunta y al Alcalde le entra la risa en lugar de echarse a temblar. Así es Sagunto. La política local se ha convertido en un Trece Rue del Percebe. Aquel edificio que se veía sin fachada. Dividido en pisos donde cada uno contaba una historia sobre la misma finca. Pero solamente el lector era capaz de ver que lo único que les unía... eran cuatro paredes. 

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