Fast banking, la banca basura

Existe el concepto de comida basura. Se caracteriza por ser un tipo de comida sabrosa pero poco saludable. Crea adicción fácilmente por su alto contenido en hidratos y grasas y además se presenta con campañas de publicidad muy atractivas basadas en colorines y diversión.
Existe el concepto de telebasura. Un concepto televisivo que busca la atención atacando los bajos instintos y fomentando la adicción mediante la identificación directa y el morbo. Es un negocio rentable ya que requiere poca inversión y mucho beneficio.
Estos dos conceptos son ampliamente conocidos. Pero también existe la banca basura. La banca basura como cualquier producto basura busca la inmediatez y la adicción usando su músculo comercial para imponer su producto por encima de las exigencias de la salud mental y física de sus clientes. La banca basura busca productos de máximo rendimiento con amplio margen de beneficio sin importarle las necesidades de nutrición financiera del cliente. Así por ejemplo, cuando el cliente-sociedad requiere de financiación para potenciar un despegue económico la banca basura se lo niega ofreciendo otro tipo de productos que son más de su interés. La banca basura olvida las consecuencias de sus actos porque se centra en sus beneficios. Vender hipotecas sin medir el riesgo adecuadamente aumentó el colesterol social y colapsó las arterias hasta tener un infarto económico pero la banca basura sobrevivió. Dejó ese producto pero siguió con sus praxis de olvido de su función social. Poco tiempo después las necesidades de crédito eran imperiosas y así lo exigía la OMS financiera (el Banco Central Europeo) pero la banca basura estaba más interesada en vender más patatas fritas financieras que son las que más diferencial le dejan por su bajo coste de fabricación y su alto nivel de adicción.
Los restaurantes de comida basura explotan a sus empleados y los automatizan en pequeñas tareas para que se aíslen de la comida que sirven. Un empleado un ingrediente y jefes intermedios que transmiten órdenes intermedias. ¿Y qué si es un niño y no debería comer tanto ketchup? La banca basura automatiza a sus empleados en pequeñas tareas que les aíslan de su entorno -la sociedad para la que trabajan- de manera que puedan adoptar decisiones insalubres financieramente para su entorno.
En los restaurantes de comida basura se fomenta la retribución en propinas de manera que el empleado dependa de la cantidad de servicios que hace de un producto que podría ser tóxico. Servirá el mismo plato una y otra vez a un obeso adicto a las hamburguesas si le deja propina. En la banca basura la retribución variables se usa para canalizar aquel producto que produce más margen y no aquel producto que es más saludable socialmente.
La banca basura no busca tener una relación sostenida con los clientes individuales ni con el colectivo al que sirve (barrio, ciudad). Su relación es esporádica y ceñida a su propio interés. Los empleados son intercambiables bajo el método lentejas, la marca y el comportamiento está estandarizado. Es en todas partes igual.
La comida basura, la comida rápida es una solución puntual para una necesidad puntual y no puede convertirse en una dieta regular. La banca basura, la banca rápida es una solución puntual y no puede convertirse en una dieta financiera regular.
La telebasura apela a los más bajos instintos para hacer negocio a cualquier precio olvidando su función social de informar, enseñar y entretener. La banca basura usa los más bajos métodos para hacer negocio a cualquier precio olvidando su función social de canalizar el ahorro hacia las unidades más eficientes de inversión.
ngamos cuidado porque la dieta mediterránea de las cajas de ahorro está siendo sustituida por restaurantes financieros de dinero rápido. Y la banca basura podría convertirse nuestro pan de cada día. 

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